La Pasión Rompe la “Unanimidad“ Colegial del Episcopado Francés
La agencia DICI reproduce y comenta expresiones de dos obispos de habla francesa, (un francés y un belga) en favor de La Pasión de Cristo, en expresa contradicción con el documento emitido por la Secretaría de Doctrina de la Conferencia Episcopal de ese país. Asimismo se reproduce el documento (destacados en rojo, comentarios en azul) y la entrevista que su autor responsable, el P. Vallin ofrece al boletín de esa entidad. Ambos textos se complemetan, aclarando algunos puntos de la abstrusa fraseología teológica moderna.
Dos obispos hablan
La controversia que envuelve La Pasión de Cristo, de Mel Gibson nos permite observar que el presunto criterio unánime que en apariencia prevalece en las conferencias episcopales está lejos de serlo. Así, dos obispos, Mons. Rey de Toulon, Francia y Mons. Leonard de Namur, Bélgica, no han dudado en animar a las fieles de sus rediles a ver el film, a pesar de la opinión altamente crítica del Comité Permanente para la Información y la Comunicación (COPIC en francés) que fue rubricada por la autoridad de al menos seis obispos franceses: Mons. Jean-Michel di Falco, presidente de la COPIC, Mons. Georges Pontier, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Mons. Thierry Brac de la Perriá¨rre, Mons. Jean- Charles Descubes, Mons. Jacques Perrier, Mons. Jean-Yves Riocreux. (Cfr. El texto completo de la "Posición de la COPIC sobre La Pasión" en DICI 94).
La santa Cruz de Cristo es siempre un signo de contradicción y gracias a La Pasión de Cristo, esta división se manifiesta en un episcopado que creeríamos unido con la solidez de una roca.
¿Colegialidad Episcopal quebrada?
Comentarios realizados por Mons. Rey y publicados en el sitio de Internet de la diócesis de Fréjus-Toulon, el 5 de abril de 2004.
"La violenta y ruidosa polémica que se abate sobre el film de Mel Gibson, La Pasión de Cristo, ya ha asegurado su éxito comercial en los EE.UU. después de que el guionista purgó el trabajo de escenas que podrían haberlo mancillado de antisemitismo. Una audiencia de más de 100 millones de personas. Recaudación de alrededor de 300 millones de dólares (para una producción que costó diez veces menos). ¡Y esto es solo el comienzo! La acción es un racconto de las once horas finales de la vida de Cristo, en las lenguas de la época (arameo, hebreo, latín y griego).
"Fui a ver el film con la mente abierta. El trabajo de un director norteamericano, que se define como católico tradicionalista, se presume ha de ser realista, en línea con una larga tradición artística que se remonta al siglo XIII, de la cual la crucifixión de Grünewald, en el siglo XV, es el ejemplo más bello.
"Algunos comentaristas hablan de su "bombardeo compulsivo de violencia", de la "obscenidad del espectáculo de la tortura en una efusión de hemoglobina", "un flaco servicio prestado al Cristianismo", "un trabajo anticristiano" (P. Valladier). ¡Y, sin embargo, la violencia aquí es largamente menor que la violencia grotesca y gratuita que millones de televidentes o navegantes de internet beben a diario! Esta imágenes inevitables pueden herir algunas sensibilidades y desanimar a algunas personas de ver el film (el cual no está autorizado en Francia para menores de 12 años).
"Sin embargo esta crueldad mostrada sin atenuantes fielmente representa los brutales tormentos padecidos por Cristo, tal como el conocimiento científico, histórico y arqueológico actual nos permite reconstruir. No podemos acusar a Mel Gibson de mostrar una Pasión distinta de la que ocurrió: ¡el tipo de muerte que fue inflingido a Jesús! El director no inventa nada. La tortura sufrida conduce a la audiencia, inexorablemente a las profecías del libro de Isaías, cuando describe al Varón de Dolores: "no es de aspecto bello, ni es esplendoroso… nosotros le hemos visto, y nada hay que atraiga nuestros ojos... Fue ofrecido porque él mismo lo quiso… y no abrió la boca para quejarse… conducido será a la muerte como una oveja al matadero y guardará silencio sin abrir siquera la boca" (Is. 53: 2,7). ¿Acaso no ha presentado el Apóstol Pablo la Cruz como un escándalo? (1 Cor 1:23).
"Por el contrario, la muerte que Cristo padeció ilumina Su determinación a llegar hasta el fin, Su humilde sumisión a la voluntad del Padre, en medio de un combate espiritual donde, en el film, el Maligno, un ser andrógino, acecha siempre a la espera.
"El Cristo lucha sin armas. Su respuesta a la violencia es la entrega de Sí mismo. Su mansedumbre hace eco a la de su madre. Ella, en silencio y compasión constantes, lo acompaña en todo el film y lo lleva a lo largo del todo el camino al Gólgota.
"Mel Gibson quiere hacer que cada uno de los espectadores padezca, en sus sentidos y en su alma, el horror de la ira la injusticia que asaltan al Inocente. Su propósito es poner la estética del drama, íntima y densa, al servicio de la contemplación del sacrificio de Cristo. El ritmo punzante, la rapsodia de los flash-backs, el rico juego de luces y sombras que el cineasta afirma haber tomado del universo de Caravaggio, el poder de la representación y la calidad interpretativa de los actores, las secuencias en cámara lenta, o los lamentos, el sutil simbolismo de los signos y gestos, expresados a lo largo del film (por ejemplo, la vinculación teológica entre el sacrificio de la Cruz y la institución de la Eucaristía, la vinculación entre el agua de Pilatos y el lavatorio de los pies de sus discípulos, la madera de la Cruz y la del carpintero...) hace del film un fresco histórico, por momentos irónico y a la vez un comentario conmovedor sobre el ofrecimiento de Sí mismo de Cristo.
"Ver el film de Mel Gibson ¿es un imperativo?
"Según las reservas expresadas por un Comité Espiscopal, una publicacion impropiamente titulada "La Iglesia de Francia advierte severamente contra el film de Mel Gibson" -al parecer un regreso a la censura eclesiástica-, ¡film que Juan Pablo II y varios obispos presentes en Roma para la premier mundial del film... hubiesen rechazado!
"Habiendo visto este documento, que desde diferentes perspectivas es profundamente perturbador, yo recomiendo firmemente una lectura en frío, a posteriori de la vista del film.
"Por cierto que el film no está exento de aspectos reprochables. Por ejemplo, la excesivamente pequeña alusión a la Resurrección. Pareciera haber poco lugar dedicado a la esperanza, en este descenso a los infiernos en medio del sufrimiento. O, también, el agregado a los textos bíblicos de palabras o escenas tomados de "revelaciones privadas". Ciertas caricaturas (el ejército romano caótico, borracho e indisciplinado) y ciertos estereotipos. Ninguna obra de arte puede atribuirse penetrar el misterio de Cristo y en particular su Pasion redentora. Solo la Fe puede darnos este don.
"Sin embargo, el film de Mel Gibson, más allá de ciertas limitaciones, se nos presenta, a un público francés poco acostumbrado a esta clase de cosas, como un efectivo medio de evangelización, e incluso de catequesis básica, que sería absurdo no experimentar.
"Varios testimonios dan cuenta de su impacto misionero y para el cristiano que está entrando en la Semana Santa, el trabajo de Mel Gibson será una ayuda para descubrir en la oración, cómo y hasta qué medida, "el Hijo de Dios me amó y se entregó por mí"(Gal. 2:20).
Comentarios de Mons. André-Mutien Léonard, aparecidos en el sitio web de la diócesis de Namur, el 7 de abril de 2004.
"No puedo recomendar suficientemente ver el film "La Pasion de Cristo" de Mel Gibson. Pude verla en una premiére en Bruselas el 18 de marzo. En un sentido, cualquier film sobre Cristo es decepcionante puesto que al fijar la narración evangélica a imágenes siempre limita el impacto de los textos sagrados. Esta reserva se aplica también al film en cuestión, que representa la Pasión cortando drásticamente la prédica de Jesús y la fe en la Resurrección. Pero, a pesar de esta y otras limitaciones, es necesario ir y verla, siquiera para ser capaz de discutir con otros.
"Mel Gibson es un converso. Quiere hablar a un mundo que ya no es cristiano, que apenas sabe de Cristo y al que le interesa muy poco lo referente a Él. También sabe que se dirige a una cultura que está anegada de violencia gratuita: la terrorista y la de otros promotores de la guerra… pero también de la violencia virtual, e incluso más gratuita, de los films de horror y sangrientas matanzas. Por lo tanto, deliberadamente quiere golpear, mostrando la violencia sufrida por Jesús, por causa de los pecados del mundo y por la salvación del mundo. Una violencia que inunda nuestros sentidos. Es por esto que el film comienza con el punzante texto del profeta Isaías: "Es verdad que él mismo cargó sobre sí nuestras dolencias y cargó nuestros penalidades... Siendo así que por causa de nuestras iniquidades fue él llagado, y despedazado por nuestras maldades" (Isaías 53:4-5).
"Sabemos, por testimonio histórico que la flagelación fue realizada por manos romanas, con tiras de cuero incrustadas de bolas metálicas puntiagudas, capaces de desgarrar la carne. Sabemos también que la crucifixión fue un tormento terrible. Los Evangelios evocan la crueldad de la Pasión con gran sobriedad y pocas palabras: escupitajos, bofetadas en la cara, golpes y burlas ultrajantes… flagelación, coronación de espinas, el acarreo de la cruz y la crucifixión con clavos. El film de Mel Gibson muestra todo esto de un modo muy explícito. Y la sangre fluye en la pantalla, lo mismo que fluyó en la realidad histórica. Sin embargo, los admirables flash-backs traen un bálsamo de ternura y bondad sobre este torrente de brutalidad. Y la significación espiritual de este dolor es sugerida continuamente, como cuando María y la Magdalena recogen, podría decirse litúrgicamente, la sangre derramada. O en la evocación de la Ultima Cena: "Tomad y comed, este es mi cuerpo, entregado por vosotros… tomad y bebed, esta es mi sangre, derramada por vosotros". La audiencia es conducida así a reconocer que la Misa es, verdaderamente, una forma incruenta del mismo sacrificio de amor que ofreció Jesús en la Cruz.
"El film ha sido concebido de modo que cada uno de los espectadores sienta que está personalmente involucrado, y entienda que la Pasión de Nuestro Señor fue padecida por él. Que lo hizo por ti y por mí. Por eso Mel Gibson quiso que fuese su propia mano la que sostuviera el primer clavo que iba a traspasar la mano de Jesús. Aquí está la prueba de mi responsabilidad y no la de los otros. Fiel a los Evangelios en este punto -incluso si en otros podría haberlo sido más- el film muestra el papel incuestionable que tuvieron las autoridades religiosas de los judíos, Pilatos, la cohorte de soldados romanos, los propios discípulos de Jesus y por detrás de todos ellos, Satanás en persona que condujo esa trama… el aparece evocado bajo la sorprendente forma de una figura andrógina que observa lo que está sucediendo con una sonrisa de burla. Decir que el film es antisemita es sostener una acusación sin sentido.
"La admirable escena donde María sostiene en sus brazos el cuerpo de Jesús cubierto de sangre, después de haber sido descendido de la Cruz señala la intención del film. Tras haber mirado el cuerpo de su Hijo, como e todas las rememoraciones de La Pietá, María lentamente levanta sus ojos hacia nosotros y la fija en nosotros, como diciendo: " ¿Qué has hecho de Él? ¿Qué has hecho tú, personalmente, en tu vida, de Él?" Es difícil resistir esta mirada. Y es difícil no irrumpir en un llanto de vergüenza...
"Más allá de cierta indelicadeza de gusto, quizás de cierta excesiva insistencia en la brutalidad, este film toca, conmueve, conmociona. El amor de Dios me ha amado hasta tal punto..."
Reproducido con permiso expreso de la Agencia Dici, 1-5-2004.












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