La Pasión de Cristo se Estrena el 25-10 en los Estados Unidos
La presentación de la película de Mel Gibson sobre la Pasión de Cristo es un evento de envergadura mundial. La película transamite un profundo mensaje teológico, capaz de cambiar los corazones haciendo meditar -¡y con qué realismo!- acerca del Sacrificio de Nuestro Señor. Daniel Hamiche, quien ha fundado una asociación francesa en defensa de la película, "Pro Passio", conoce a fondo todos los entretelones. Reproducimos con la gentil autorización del diario francés Présént, esta entrevista publicada 12 de febrero.
-Daniel Hamiche, sabemos que el guión de la película fue robado, así como una versión video no definitiva ya que el montaje no ha concluido. Estos robos sirvieron para una campaña de acusaciones acerca del pretendido "antisemitismo" de la Pasión de Cristo. ¿Estos procedimientos no favorecerán a su pesar la película de Mel Gibson?
- Es absolutamente cierto que un guión (seguramente con fecha del 2 de octubre de 2002, y recordemos que la filmación comenzó el 4 de noviembre siguiente...), fue robado en nuestros locales de Icon, que se hallan en la Costa Oeste de los Estados Unidos, y que llegó "misteriosamente" hasta el felpudo de un rabino de la Costa Este, quien se apresuró a transmitirlo a sus amigos comprometidos con el "diálogo" judeocatólico, "católicos" neomodernizantes y judíos ultrasecularizados. Es también absolutamente cierto que una copia de la película fue también sustraída de Icon y que sirvió para denigrar la película desde New York. También es cierto, lo supe hace algunos días, que el rabino Mavin Hier, presidente del Simon Wiesenthal Center y "deán" de la Yeshiva de Los íngeles vio un video de la película. ¿Procedente de dónde? Esta historia es ante todo una historia de ladrones y mentirosos. Sin embargo, como dice usted, conviene agradecer calurosamente a los "católicos" neomodernizantes, al Simon Wiesenthal Center y al Anti-Defamation League ADL (o B'nai B'rirh) por la publicidad gratuita y masiva que hicieron a la película.
- Con respecto a esta acusación de antisemitismo: ¿cómo responde la película a la pregunta: "Quién mató a Cristo?"
- No hay antisemitismo en esta película, como tampoco lo hay en los Santos Evangelios. Aquellos que insinúan que la película es antisemita, o no la han visto, o retoman una vieja cantilena anticatólica según la cual, efectivamente, los Santos Evangelios serían antisemitas. ¿Remitiremos en breve a Lucas, Mateo, Marcos y Juan (y a sus numerosos editores y comentadores) a la XVII cámara correccional? Es insensato y ridículo. Mel Gibson jamás ha querido con su película hacer recaer la "responsabilidad" de la muerte del Señor sobre ningún grupo (judíos ni romanos). Por el contrario, ha querido decir que son los pecados de la humanidad (es decir, en primer lugar los nuestros) los que provocaron la Pasión del Señor, en la cual entró libremente. Nadie le quitó su vida, porque Él la dio. Una prueba entre otras mil: Mel Gibson, pecador como cada uno de nosotros, quiso mostrar su propia responsabilidad a pesar de no actuar en esta película, que produjo y realizó, sostiene, en cambio, con su propia mano el clavo con el cual se va a traspasar a Nuestro Señor para fijarlo al patíbulo de la Cruz.
- ¿Significa esto que si todos los hombres son responsables, ninguno lo sería en particular?
- Hay que dejar a Dios este juicio. Sin embargo, si dejamos el ámbito de la teología para entrar en el de la historia, debemos admitir, conforme al Nuevo Testamento (confirmado por numerosos textos talmúdicos), que fue efectivamente Caifás, con una buena parte del Sanedrín, quien entregó el Señor a los romanos, y que fue Pilatos quien tomó la decisión de hacerlo crucificar a pedido de los primeros. Es exactamente lo que enuncia la declaración Nostra Aetate en sus párrafos sobre el judaísmo. No exonera a "los responsables judíos" del hecho, históricamente comprobado, de haber librado al Señor a los romanos para que fuese ejecutado. Dice, más simplemente, que este acto no puede ser imputado a todos los judíos que vivían en aquella época, y tampoco, a fortiori, a todos los judíos que siguieron o los que no son contemporáneos. Dicho de otra manera, el sentido de esta declaración es recordar que la "responsabilidad colectiva" de la Pasión y Muerte del Señor no recae sobre "los judíos", sino sobre toda la humanidad, judíos incluidos. Es exactamente lo que Mel Gibson pone en imágenes en su película.
- Más allá de un simple relato de la Pasión, ciertos espectadores de la proyecciones previas, como el Padre di Noia, han visto en la película una muy fina y muy poderosa "demostración" teológica acerca de la unidad del sacrificio entre la Cena y la Crucifixión.
- Tiene razón al evocar al R.P. Augustin Di Noia, quien efectivamente vio un premontaje de la película en Roma, y que es el "nº 3" de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Su testimonio es de los más positivos, no sólo en cuanto a la calidad artística de la película, sino sobre todo en cuanto a su precisión teológica y a su sana doctrina católica. Es por otra parte el mismo sentimiento que animaba al cardenal Castrillón Hoyos quien, después de haber asistido, él también, a un premontaje, en compañía del realizador, calificó a la película como un "triunfo del arte y de la fe". Es evidente, y era el proyecto explícito de Mel Gibson -además de glorificar a Nuestro señor a través de una obra de arte-, que la Pasión de Cristo será un formidable instrumento de evangelización, enfervorizando aún más las piedades ardientes, reanimando a las tibias, encendiendo las apagadas y suscitando, aun entre los indiferentes, una emoción profunda e íntima ante el espectáculo de los atroces sufrimientos físicos y morales aceptados como precio del rescate de la humanidad por nuestro Divino Redentor. Miles de espectadores, esencialmente norteamericanos, han podido asistir desde hace seis meses a proyecciones privadas de la película inacabada de Gibson: llantos, contrición y conversión, en todos y en todas partes. Es un anticipo de lo que nos aguarda...
- Según usted, ¿qué agrega la imagen realista a los relatos desgarradores de la Pasión escrita por los evangelistas?
- Vivimos en un mundo dominado por la imagen. La imagen no es "nueva": los via crucis de nuestras iglesias, los vitrales de nuestras catedrales, los calvarios de nuestros pueblos, las imágenes piadosas de nuestros misales y hogares, todo ello siempre ha excitado y excita la piedad de innumerables generaciones. Pero la imagen no tenía, en aquellas épocas, la omnipotencia que ha adquirido hoy. Es un hecho, y creo que no es tonto tomar en cuenta los hechos. En este sentido, la película de Mel gibson, que es una "puesta en imagen" (¡y qué imágenes!) de la Pasión de Cristo, me parece adecuada a la cultura contemporánea de la imagen. Además, quien dice película dice también evidentemente cines, pero también televisión, VHS, DVD y... el infaltable internet. Todo ello va a asegurar a la vez una increíble difusión universal, iba a decir "masivo", de la película, pero también permitir una visión más íntima, incluso solitaria. La Pasión de Cristo constituye, y va a constituir, una herramienta para la evangelización, porque está "adaptada" a las técnicas y a la cultura moderna. Finalmente, no está prohibido ver en todo esto una "predestinación". ¿No hubo que aguardar diecinueve siglos para que el Sudario del Salvador, gracias a las técnicas contemporáneas, pasase de la categoría de venerable reliquia al de objeto de estudios científicos multidisciplinarios, para "revelarse" finalmente como "imagen" y paráfrasis de lo que las palabras evangélicas nos sugieren?
- Se habló de milagros y de prodigios durante la filmación. ¿Qué hay de cierto en ello? ¿Toda la historia de esta película no es acaso una sucesión de hechos providenciales?
- Evidentemente. La preparación y la filmación están llenos de eventos que no parecen todos obedecer a las leyes ordinarias de la naturaleza.... Mel Gibson dio explicaciones al respecto, Jim Caviezel (el actor que interpreta a Nuestro Señor) también. Es verdad Jan Michelini, un italiano asistente de Gibson durante la filmación, fue alcanzado dos veces por un rayo y que no sufrió más que leves quemaduras en la punta de los dedos. También es cierto que un rayo alcanzó a Caviezel y que se vio salir humo de sus oídos... Quedó aturdido, pero sin consecuencias. Se habló de una niñita sordomuda, cuyos padres pertenecían al equipo técnico de la película, que súbitamente comenzó a oír y a hablar. También se evocó uno (o varios) casos de conversiones durante la filmación... Son hechos. Todo esto no es "ordinario". Pero tampoco es "ordinario" rodar una película con la presencia cotidiana de un sacerdote en el estudio, y cada día la celebración de la Santa Misa, acolitada por el realizador de la película, y el actor principal y su esposa recitando el rosario juntos entre toma y toma? Mel Gibson declaró: "Fue el Espíritu Santo quien dirigió la película. Yo, simplemente me encargué de «dirigir el tránsito»". Creo discernir, en todo esto, una especie de "predestinación" en Gibson e, indudablemente, la acción del Espíritu Santo. Después de todo, el auténtico milagro es tal vez? ¡la película! Llevado por la indignación, me había parecido escandaloso que un hombre, Mel Gibson, que ha hecho ganar 2,2 mil millones de dólares a la industria cinematográfica de Hollywood, ¡no haya podido encontrar, entre esos "grandes estudios", un solo céntimo de participación en la producción financiera de su película y ningún distribuidor! Reflexionando sobre ello, pienso que todo esto bien ha podido ser querido por Dios, a fin de que ningún céntimo de la podredumbre de Hollywood "mancille" esta película realizada para su mayor gloria, y que el que Él había preparado y elegido para realizarla, lo hiciese solo.
- ¿Pero cuáles fueron las actitudes de los profesionales de la industria cinematográfica norteamericana?
- Fue, en un principio unánimemente desfavorable: los más feroces consideraron a Gibson un loco (¡Una película sobre Jesús! ¡Rodada en arameo y en latín! ¡Con actores desconocidos!); los más "caritativos" estimaron que esta película sería el fin de la carrera excepcional del actor y realizador. Pero, apenas ciertos profesionales hubieron visto un premontaje de la película, la tendencia comenzó a invertirse. Cito siempre el caso representativo de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Association of America (asociación de la industria del cine, que distribuye los premios Oscar), quien después de haber asistido a una proyección privada, y haber llorado como todo el mundo, se interrogó ante los periodistas acerca de las razones de "todo este ? en torno a la película que es una obra de arte". Hoy, muchos de los "grandes estudios" de Hollywood están desesperados: ¡saben que esta película va a ser un triunfo financiero! A los lectores de Présent les resultará simpático saber que La pasión de Cristo aparecerá en los Estados Unidos en 2.000 pantallas (cantidad habitual para una película "estandar" de Hollywood) este miércoles de Cenizas, lo cual es casi milagroso, y que, recordémoslo, un mes antes de su presentación oficial, ¡al menos un millón de entradas han sido vendidas! Algo nunca visto.
- Las reacciones de los responsables católicos son? diversas. ¿Tiene una explicación?
- Tratándose del episcopado americano, las cosas son en efecto complicadas. La conferencia episcopal de los Estados Unidos se ha colocado en una posición insostenible, suscitando (¿o autorizando?) a una de sus innumerables subcomisiones, compuesta de herejes y neomodernizantes aliados a universitarios judíos designados por el ADL, para que redactara un "informe" sobre la base de un esbozo antiguo del libreto de la película. Libreto que luego se supo había sido sustraído en los locales de Icon Productions. Luego, atacados de pánico ante la amenaza de demandas judiciales por parte del abogado del realizador, desautorizaron a esta subcomisión y presentaron tontas excusas públicas a Mel Gibson. Desde este "incidente" la instancia directiva del episcopado americano mantiene un prudente mutismo. Otros prelados americanos no escatimaron sus felicitaciones a Gibson, y en primera fila hay que citar a Monseñor Charles Chaput, arzobispo de Denver. En cambio, si hablamos de las asociaciones católicas norteamericanas, es un apoyo total y entusiasta: desde la Catholic League hasta los Knights of Columbus. Pero el mundo cristiano, en los Estados Unidos, no está compuesto solamente por católicos, aun si ellos son la comunidad más numerosa (70 millones de fieles). Los evangelistas (45 millones) están a favor de la película, así como los bautistas del sur (35 millones), y un número incalculable de otras "denominaciones". En honor a la verdad debo señalar también que numerosos judíos practicantes, y muy célebres en los Estados Unidos, sostienen también oralmente y por escrito a Mel Gibson y, sin compartir la fe en Jesucristo, no han hallado antisemitismo alguno en el premontaje al que asistieron.
- ¿Pero cuál es la verdad acerca de la reacción del Santo Padre, ya que un polémica ha surgido en torno a sus comentarios?
Trabajé mucho sobre esta cuestión. Los detalles aparecerán en el segundo boletín de la asociación "Pro Passio". Se trata de una última (¿?) maniobra de los modernistas contra la película. Puedo asegurarle que el Papa dijo efectivamente, después de haber visto la película: "Es como fue", significando de esta manera que La Pasión de Cristo es conforme a la letra y al espíritu de los Santos Evangelios.
- ¿Piensa que la presentación de la película se verá rodeada por una hostilidad militante?
- No lo creo. Lo temo. Mel Gibson mismo declaraba el 21 de enero pasado: "Me temo que lo peor está aún por llegar. Espero equivocarme. Espero equivocarme." Lo cual podría suscitar, por otra parte, un movimiento aún más amplio en defensa de la película y, por ende, del honor de Nuestro Señor. El mismo día, el realizador, ante una asamblea de 400 pastores protestantes, realizaba esta declaración que podemos hacer nuestra: "Habrá siempre opositores [a las películas sobre los Evangelios], ¡pero hay que mantenerse firmes y darles con todo!"
- ¿Hubo que recurrir alguna vez a alguna asociación para "defender" la película aún sin estrenar?
- Lo ignoro y ni siquiera me lo he preguntado? Trabajo tenazmente sobre este "asunto" desde el mes de mayo del año pasado. Escribí numerosos artículos, hablé mucho de la película desde Radio Courtoisie, envié buen número de cartas bien condimentadas a la prensa llamada "francesa", pequeños "maestros" y grandes ignorantes, que se copian (mal) entre ellos? Durante meses fui el hombre orquesta, solitario, hasta que cierto número de periódicos amigos comenzaron a retomar mis "artículos" o a pedirme otros, y publicaron los suyos propios. El movimiento estaba lanzado y el interés de numerosos católicos por la película se despertaba. Era tiempo de unirse en una asociación para defender y promover la película, lo cual hice en noviembre. Hoy contamos cerca de mil adherentes: es una formidable cadena de amistad y oraciones. Desde el mes de enero de este año, gracias a la invitación (y a la ayuda?) del amigo Jean-Baptiste Chaumeil, doy conferencias allí donde me las piden: París, Versailles, Lille, Burdeos, Brest? La asociación prepara así la opinión pública para recibir la película y brinda argumentos, ¿qué digo? Municiones para la batalla que se anuncia.
- ¿Espera entonces una particular hostilidad en Francia?
-Ninguna duda al respecto. Nuestro contexto nacional es por cierto muy diferente al de los Estados Unidos. Allá el catolicismo en general, y los católicos en particular, son maltratados. En Francia es peor, ya que entre nosotros el catolicismo no ha sabido crearse un arma como lo es, por ejemplo, la Catholic League. Pero tenemos la misma camarilla audivisual odiosamente anticatólica, tenemos toda clase de grupos de presión, de "sociedades de pensamiento" que no son precisamente filocatólicas? ¿Imagina que van a contentarse con contar plácidamente la gente que esté haciendo filas para ver la película? ¡No soñemos! Esta película, tal como el Señor de la gloria del Cual ha sido hecha, es una "signo de contradicción". El Adversario no la quería, de allí las innumerables dificultades de orden espiritual y material que Mel Gibson tuvo que afrontar y sobrellevar. Ahora el éxito (e incluso el triunfo, no temamos decir la palabra) se perfila en los Estados Unidos. El Adversario ha sin duda perdido una batalla, pero va a seguir con la guerra. No sólo en los Estados Unidos sino también Francia la cual, pese a su envilecimiento actual sigue siendo para siempre "la hija mayor de la Iglesia", el país de la revelación del Sagrado Corazón al mundo. El Adversario odia todo esto, y odia el "pequeño rebaño" que la película de Mel Gibson entre otras cosas, va a reunir para este combate que se anuncia. ¡Y ahí sí que no va a ser mero teatro!
Comentarios recibidos por Jeanne Smits y Jean-Baptiste Chaumeil.
Pro Passio: 22, rue Didot; 75014 París.
Fax: 01 45 41 29 39.
e-mail: propassio@free.fr
Enlaces Relacionados: Artículo de La Razón (España) Artículo de ACI Prensa












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