El Padre Pío y la Misa
"Padre, ¿qué
sucede en la consagración?"
– En ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción
y creación. Es la destrucción de la sustancia del pan y del
vino y la venida de nuestro Redentor sobre el altar. Nuestro Señor
nos ve, ve lo íntimo de nuestra alma, y se ofrece por cada uno de nosotros
con la Misericordia y el Amor infinito que lo hizo subir en la Cruz. Nos mira
como miraba a los que estaban presentes en el jardín de Getsemaní y al pie
de la Cruz. ¿En que pensamos en este momento?...
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queridos hermanos,
Quiero comentar brevemente unos pensamientos del Padre Pío de Pietrelcina la Santa Misa.
"El celebraba el santo sacrificio con tanta devoción y unión con la divina Víctima! Sabemos lo que es la Misa, y sin embargo, no lo sabemos, tan grande es este misterio de la misericordia de Nuestro Señor, el Amor crucificado. El Padre Pío lo sabía más que nosotros. Preguntémosle, entonces, lo que es el santo Sacrificio de la Misa:
- "Padre, ¿ama el Señor el sacrificio?" - Sí, porque con él regenera el mundo.
- "¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?" – Una gloria infinita.
- "Padre, ¿qué debemos hacer durante la Santa Misa?" – Compadecernos y amar.
- "Cómo debemos asistir a la Santa Misa?" – Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.
El Padre Pío nos recuerda que la Misa es esencialmente un sacrificio. Nuestro Señor se sacrifica por nosotros en el altar, como se sacrificó en su Pasión. Por lo tanto, debemos llenar nuestro corazón de una inmensa compasión y amarlo, eso es, no pensar en nosotros sino en El, preferirlo a todas las cosas y a nuestros intereses.
- "Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa?" – No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración. Cada Santa Misa, escuchada con devoción, produce en nuestras almas efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales y materiales que, nosotros mismos, no sabemos... ¡Es más fácil que la tierra exista sin el sol que sin el Santo Sacrificio de la Misa!

Queridos hermanos, eso significa que la Misa, la verdadera, no la nueva – fabricada con espíritu protestante –, nunca podrá ser suprimida por los hombres – con o sin mitra – antes del fin del sol y del mundo. Pero la misa nueva no tiene futuro.
- "Padre, ¿por qué llora en el ofertorio?" – Porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas. El Padre Pío dice una grande verdad. El ofertorio de la Misa no es la ofrenda, "el fruto de la tierra (como el sacrificio de Caín) y del trabajo del hombre", sino esencialmente la preparación de la materia del sacrificio de Nuestro Señor, separada de las cosas del mundo para que sirva a nuestra salvación. Lean bien los textos del ofertorio: "Suscipe, Sancte Pater hanc immaculatam hostiam É ut mihi et illis proficiat ad salutem", "Offerimus tibi, Domine, calicem salutaris É pro nostra et totius mundi salute" ("Recibe, Padre Santo, esta hostia inmaculada... para que a mí y a ellos conduzca a la salvación". "Te ofrecemos, Señor, este cáliz de la salvación, por nosotros y por la salvación de todo el mundo") ¡No es el trabajo del hombre pecador que agrada a Dios ofendido, sino su Hijo muy amado que se sacrifica bajo las especies y apariencias del pan y del vino!
- "Padre, ¿qué sucede en la consagración?" – En ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación. Es la destrucción de la sustancia del pan y del vino y la venida de nuestro Redentor sobre el altar. Nuestro Señor nos ve, ve lo íntimo de nuestra alma, y se ofrece por cada uno de nosotros con la Misericordia y el Amor infinito que lo hizo subir en la Cruz. Nos mira como miraba a los que estaban presentes en el jardín de Getsemaní y al pie de la Cruz. ¿En que pensamos en este momento?...
- "Padre, ¿qué es la sagrada Comunión?" – Contesta el Padre Pío: Es toda una misericordia interior y exterior, todo un abrazo (...), nos da una idea de lo que es la unión con Dios en el Cielo.
- "¿Asiste la Santísima Virgen a la Misa?" - ¿Crees que la Mamá no se interesa por su Hijo?
- "¿Y los ángeles?" – En multitudes.
Añado yo: desde el principio de la Santa Misa eso es desde el Asperges me incluido, la aspersión en el principio de la Misa (destinada a los fieles y no a los bancos) hasta el fin.
- "¿Qué hacen?" – Adoran y aman.
- "Padre, ¿qué es la Misa?" – Hijo mío, la Misa es una continua agonía.
Queridos hermanos, ¿cómo debemos comportarnos cerca de un agonizante que, por causa de las terribles heridas que le hemos hecho, muere por nosotros?
Con un real arrepentimiento y una firme resolución de no hacerlo sufrir más, de no pecar más.
Adorando y amando al Hijo de Dios castigado en nuestro lugar, inmolado en la Santa Misa. No dejemos que su Sangre preciosísima sea derramada inútilmente.
Ave María Purísima.
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Nota: los textos que cita el sacerdote forman parte de la obra Cosí Parló Padre Pío (Así habló el Padre Pío) publicado en 1974.












La Consagración
No tengo nada contra el Padre Pío y no se de donde salieron las respuestas que aquí se citan, pero al explicar la Consagracion se usan dos palabras que no son apropiadas: destrucción y creación. El Magisterio y la Tradición de la Iglesia al referirse al cambio de las especies de pan y vino en el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo usa dos palabras muy claras: transubstanciación y conversión. Explica que la transubstanciación es la "admirable conversión de toda la sustancia de pan en la sustancia del Cuerpo de Cristo" y lo mismo para el vino. Santo Tomás explica que lo que se convierte propiamente no sufre aniquilación (destrucción) y argumenta que Dios es más bien "causa del ser" que causa del no-ser de las criaturas (:desrucción, aniquilación). Y no parece oportuno que en este sacramento, que contiene al mismo Salvador, algo sea aniquilado (destruido). Cfr. S. Th., III, q. 75, a. 3 c; In IV Sent., d. 11, q. 1, a. 2, sc. 1. y C. G. IV, c. 63. Obviamente dónde no hay destrucción tampoco se necesita que haya creación.
Mi amigo el Cura
¿Podríamos conocer quién es "Mi amigo el Cura?. Curiosidad nada más. Bien aclarado lo de BMJSAR. Yo he escuchado de algún sacerdote ACTUAL y con escasa formación apelar a ciertos conceptos que más suenan a eufemismos metafóricos que crean imágenes extrañas, como esta de marras que me recuerdan a algún trágico griego. Dios NO DESTRUYE. Eso lo hace una naturaleza caída. Cuidado con las dramatizaciones,aún bienintencionadas. Los curas de hoy (sean de la "tradición" o de la "linea media" que le dicen)TIENEN QUE FORMARSE EN LA CONTEMPLACIÓN y en LAS LETRAS, como quería Santa Teresa Avilense para sus monjitas cuando le pedían "más oración":-"para vosotras quisiera más letras que oración porque DE LAS DEVOCIONES A BOBAS NOS LIBRE DIOS". Juanelanormalsegúnelsigloylanuevaiglesia.
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