¡Fátima IV! Coincidencias, misterios y complicidades.

El 21 de noviembre de este año 2007 se cumple un año de la aparición de un artículo de Vittorio Messori en el Corriere de la Sera, en el que el conocido periodista italiano hace una suerte de presentación del libro de Antonio Socci, Il Quarto Segreto de Fatima. Con la aparición de este libro, comienza una "polémica" con las más altas jerarquías vaticanas, cuando el Cardenal Bertone "recoge el guante" lanzado por Socci.

Escribe Carlos Stuart, Corresponsal de PCI

Luego de varias declaraciones negando las hipótesis de Socci, el Cardenal Secretario de Estado, publica, a mediados de este año 2007, su libro L'Ultima Veggente di Fatima, que lleva como subtítulo I mei coloqui con Suor Lucía, en respuesta al escritor italiano, que fué bastante objetado. Hay en el camino un tercer libro de Marco Tosatti, La Profezia di Fatima, y un artículo más de Davide Malacaria en 30 Días, edición española de 30 Giorni, y luego nada más.

En Il Quarto Segreto di Fátima, el Sr. Socci cita información cedida por el Dr. Solideo Paolini sobre testimonios del ya nonagenario Monseñor Loris Capovilla, ex-secretario del Papa Juan XXIII, quien de vacaciones en Castelgandolfo le pidiera el sobre de la Hna. Lucía conteniendo la tercera parte del Mensaje de Fátima. Sorprende, verdaderamente, que el anciano Arzobispo omitiera en su corresondencia con Paolini detalles muy notables que Fr. Michel de la Sainte Trinité rescata en el III tomo de su obra crítica monumental Toute La Vérité Sur Fatima; acotemos que el entonces secretario del Papa Juan se brindó gentilmente a contestar muchas consultas de escritores de Fátima. Entre los textos rescatados por Fr. Michel figuran las cartas al Padre Geraldes Freire y al gran estudioso, escritor y por años archivista oficial de Fátima, Padre Joaquín María Alonso, que agregamos al pie de esta nota. (1)

Volviendo a la "polémica" en el Vaticano iniciada por el libro de Antonio Socci, y que tiene como "oponente" al propio hoy Secretario de Estado, vale la pena agregar que ambos "contendientes" publican sus libros en la editorial Rizzoli, que según David Yallop (2) pertenece al Vaticano. El periódico Corriere de la Sera, donde Vittorio Messori presenta el libro de Socci, también pertenece al grupo editorial Rizzoli. Notables coincidencias.

Hace un año que salvo una referencia periodística como la de 30 Giorni aquí citada, y los siempre notables artículos publicados en The Cruzader, órgano de pensa del Fatima Center de Canadá que dirige el P. Nicholas Gruner, no se volvió a leer sobre la historia de Fátima.

Cuando el P. Edouard Dhanis, jesuíta de Lovaina, y acérrimo opositor a Fátima, que alcanzara altísimas distinciones del Papa Paulo VI, que culminaran con su designación como rector de la Gregoriana de Roma, inició mediados los 40's su ininterrumpida obra de desprestigio de la historia de Fátima, de la mayoría de sus estudiosos y de la propia Hna. Lucía, llamó Fátima I a la primera historia de las Apariciones y Fátima II a todo lo publicado con posterioridad a la aparición de las Memorias de la última vidente, publicadas entre 1937 y 1941. En Panorama Católico y otros sitos web hay un artículo muy ilustrativo sobre puntos conflictivos de la historia de Fátima; en él sus autores llaman ¿Fátima III? a todo lo acontencido desde 1960, en que comienzan, desde las más altas jerarquías de la Iglesia, las oposiciones a la revelación de la III parte del Mensaje de Fátima, que debió haberse leído al mundo a partir de ese año por pedido expreso de la Santísima Virgen.

A partir del 21 de noviembre de 2006, parece haberse abierto un nuevo capítulo en la historia de Fátima al que bien podría llamarse sin temor ¡Fátima IV!, porque a partir de esa fecha solo parece contar lo publicado a partir de los libros de Antonio Socci y del Cardenal Bertone, nacidos a la luz de las tan objetadas revelaciones vaticanas del 2000. Es como si un manto de silencio se hubiera arrojado sobre toda la literatura de Fátima y sobre sus esforzados historiadores.

Mientras, la Consagración de Rusia pedida por la Reina de los Cielos, en un acto solemne del Papa en unión con todos los obispos del mundo, que dará al mundo algún tiempo de paz sigue pendiente, cuando negros nubarrores se ciernen sobre la Iglesia y el mundo. También sigue sin revelarse la IIIa. Parte del Mensaje salvífico de Nuestra Señora de Fátima, que será -a no dudarlo- la solución tan ansiada la ya larga crisis en la Santa Iglesia.

Quiero cerrar esta líneas con tres preguntas concretas, que son otros tantos dedos acusadores:

- ¿Donde están los manuscritos de los 26 tomos escritos luego de tantos años de trabajo y estudios por Padre Joaquín María Alonso, luego de revisar más de 5.000 documentos y cartas, que forman la obra histórica más importante sobre las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima? ¿Quienes son y por qué impidieron hasta hoy su publicación?

- ¿Por qué el Abad de Nantes no publica el IV tomo de"Toute la Verité sur Fatima", la obra crítica por excelencia de la historia de Fátima, que le legara el Hermano Michel de la Sainte Trinité al ingresar a la vida conventual, del que la versión en lengua inglesa anunció incluso su índice? Informaciones extraoficiales de la C.R.C. de fines de los "90s, hablaron de que el Abad George estaba esperando lo que publicaría el Vaticano en el 2000. Bien, ya sabemos lo que publicó el Vaticano.

- Habiendo una traducción castellana de los tres primeros tomos de "Toute la Verité sur Fatima", es posible que siga esperando una imprenta?

(1) CARTA AL PADRE FREIRE (20 DE JUNIO DE 1977)

Reverendo Padre y Hermano,

Estoy en situación de responder como sigue a vuestra carta del último 15 de mayo:

El 17 de agosto de 1959, el Papa Juan recibió de manos del Padre Paul Philippe (entonces Comisionado del Santo Oficio) la carta relatando lo que es llamado el "Secreto de Fátima", la cual estaba guardada en el Santo Oficio. El dijo en aquel entonces: "Espero para leerlo con mi confesor." (Monseñor Alfredo Cavagna).

En realidad, la lectura tuvo lugar unos pocos días más tarde. Pero por la dificultad debida a expre­siones propias de la lengua, ellos pidieron la ayuda del traductor portugués de la Secretaría de Estado, Monseñor Paulo José Tavares (quien más tarde fue Obispo de Macao).

3. El contenido de la carta fue puesto en conoci­miento de todas las jerarquías del Santo Oficio y de la Secretaría de Estado; también a unas pocas otras perso­nas.

Sin ninguna duda, el Papa habló sobre esto con sus más íntimos colaboradores.

Después de la lectura del texto, el Papa es­cribió una nota personal, que fue transcripta por su secretario personal, Monseñor Capovilla, y fue puesta en el sobre que contenía "el Secreto".

El Papa Juan XXIII no hizo ninguna declaración sobre el contenido del Secreto. El dijo que prefería dejar a otros (¿a su sucesor?) la evaluación (de este texto).

El documento fue guardado en el escritorio del apartamento de Juan XXIII, hasta su muerte. Paulo VI, después de su elección pidió infor­mación respecto a este documento; yo ya no recuerdo si fue en julio de 1963 o unos pocos meses más tarde. Nosotros debemos creer que él leyó el Secreto.

Esto es todo lo que se sobre este punto. Espero haber sido preciso. Rece por mi. Vuestro más devoto servidor,

Loris Capovilla

RESPUESTAS AL PADRE ALONSO (24 DE JULIO DE 1977)

1. Juan XXIII conversó frecuentemente conmigo a cerca de Fátima y de la devoción a María, que es difundida desde allí a todo el mundo.

Su actitud personal respecto a las manifestaciones sobrenaturales secaracterizaba por un equilibrio sereno: no fue inclinado ni a la sugestión, como si hubiera descubierto la completa solución a los males que afectan a la humanidad, ni a la crítica destructiva. El mismo se permitió ser guiado por la oración de Jesús: Mt. 11,25; Lc. 10,21 y otra vez por I Cor. 1,27?29.

2. En los primeros meses de 1959, una personali­dad eclesiástica, (yo no recuerdo su nombre) trató de interesarlo en el proyecto de un radiomensaje que Sor Lucía podría dirigir a la humanidad. Esto es de acuerdo a lo que yo reuní sobre ello. El no tomo decisión, dejando el juicio a la dependencia eclesiástica competente. Parece que él personalmente prefirió el silencio.

3. Para sus actos, el Papa siempre pidió consejo, tanto de sus colaboradores de la Secretaría de Estado y del Santo Oficio, como de su confesor, Monseñor Alfredo Cavagna, un sacerdote erudito, culto, prudente y pío, y muy devoto de Nuestra Señora.

4. Respecto a la lectura del sobre sellado conteniendo el manuscrito de Sor Lucía, he aquí mi declaración: lo recibió de manos del Padre Paul Philippe, O.P., quien era entonces el Comisionado del Santo Oficio, el 17 de agosto de 1959 en Castelgandolfo Estoy esperando para leerlo con mi confesor." Como el texto era difícil, debido a expresiones propias de la lengua, ellos pidieron la ayuda de Monseñor Paulo Tavares, traductor portugués de la Secretaría de Estado, que más tarde pasó a ser Obispo de Macao.

5. El conocimiento del contenido fue dado a las cabezas de la Secretaría de Estado y del Santo Oficio, y a unas otras pocas personas, por ejemplo, al Cardenal Agaganian. Después de leerlo, el Papa escribió una nota personal, la cual fue transcripta por su secretario privado, Monseñor Loris Capovilla, y agregada al sobre conteniendo el "Secreto". Todo lo que yo se de esto es el que Papa no se pronunció al respecto. El dijo que prefería dejar la decisión a otros (¿a su sucesor?). El trajo el documento al Vaticano y lo guardó en la oficina de su dormitorio hasta su muerte (3 de junio de 1963). Paulo IV pidió información sobre el sobre poco después de su elección. Podemos creer que él lo leyó.

6. El pensamiento de Juan XXIII es explícito en numerosas (sic) alocuciones (yo voy a presentarle unos pocos textos). Durante audiencias generales, él habló muchas veces, no sobre el secreto, sino de la devoción al Inmaculado Corazón de María y de Fátima.

7. Algunas personas con quienes habló sobre Fátima están ya fallecidas. Otras aún están vivas: los Cardenales Ottaviani, Parente, Philippe, Samoré, el Obispo Raimundo Verardo, entonces de la comisión del Santo Oficio, y Monseñor Capovilla.

La llamada al Concilio tuvo lugar antes que Juan XXIII leyera el Secreto. Uno no puede demostrar históricamente una relación entre "el Secreto" y el anuncio del Concilio.

9. Sin embargo, el Cardenal Fernando Cento, Nuncio Apostólico en Portugal de 1953 a 1958, habló favorablemente al Papa sobre el tema de Fátima y de Sor Lucía.

10. Juan XXIII afirmó muchas veces que la unión (de la Iglesia Ortodoxa) sería el resultado de un largo trabajo. El estaba convencido que la presente generación vería su coronación. Por lo tanto, yo no diría que estos son pronósticos optimistas.

11. No recuerdo el destinatario del sobre (con la hoja del Tercer Secreto). Si el Cardenal Ottaviani afirmó que estaba dirigido al Papa, debe ser cierto: pero para entonces, fue Pío XII quien lo envió al Santo Oficio sin haberlo leído. Naturalmente, yo puedo estar equivocado. En realidad, el sobre estaba guardado en el Santo Oficio, antes de la elección de Juan XXIII.

12. Nunca se dijo que el documento había sido trasladado o fuera perdido de vista. Desde 1959 a 1963 permaneció cerrado, en la mesa de trabajo del Papa. No se donde fue puesto más tarde.

13. Nadie dijo nunca que el documento debía ser hecho público (¡sic!). Ni puedo yo explicar por qué la convicción extendida de que en 1960 debía ser publicado.

14. No escuché que nadie aconsejara su revelación (¡sic!). Tengo la impresión, sin embargo, que en el Vaticano prevaleció la opinión que era apropiado respetar la reserva adoptada por Pío XII.

Loreto, 24 de julio de 1977.

(2) Yallop, David A., ¿Por Voluntad de Dios?, sexta edición, Sudamericana, Buenos Aires, 1985.

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