Sacerdotes vascos se amotinan contra designación de un obispo "no nacionalista"
Con frecuencia hemos aludido a la existencia de un cisma latente (oculto) en la Iglesia. Es el de los sectores progresistas que se han desmadrado del buen curso de la doctrina, la moral, la obediencia debida a la Santa Sede conviertiendo su ministerio en instrumento de promoción de banderías laicas y no precisamente de las encolumnadas en los principios católicos.
Recientemente, el nuevo presidente de la Conferencia Espiscopal Alemana, y sucesor del Card. Lemann ha abierto su período de gestión invitando a considerar seriamente la abolición del celibato sacerdotal. Días después, el obispo de Rabisbona salió al ruedo para reafirmar que la cuestión del celibato sacerdotal en la Iglesia Latina está cerrada y consagrada por la tradición, en sintonía con declaraciones bien contundentes del Santo Padre tiempo atrás.
En Brasil, más de cuatrocientos sacerdotes, en las barbas mismas del Cardenal Hummes, elevaron una irrespetuosa e improcedente petición a la Santa Sede exigiendo lo mismo. Cabe destacar que además de actos de rebeldía, volviendo a la carga contra reafirmaciones doctrinales recientes del Santo Padre, estos clérigos pretenden dar valor legal a sus situaciones de hecho, porque la inmensa mayoría de ellos está ya en situación canónica irregular: a saber, viven amancebados de un modo más o menos abierto, para escándalo y confusión de la feligresía.
En estos días estalla en España, particularmente la región vascongada, una verdadera rebelión contra la designación del nuevo obispo auxiliar de Bilbao, un vasco "no nacionalista", es decir, no independentista, que hizo su carrera eclesiástica fuera de las estructuras jerárquicas y educativas de las provincias de Euskadi. Es, sin duda, el futuro sucesor del actual titular, que tiene el mandato a punto de expirar.
La desobediencia bajo apariencia de acatamiento se va convirtiendo en rebelión abierta. ¿Cuánto margen tiene el Papa para cortar las cabezas que haga falta? ¿Cuánta disposición? ¿Cuántos subordinados leales dispuestos a enfrentar estas verdaderas mafias clericales, protegidas por obispos y no pocas veces por funcionarios de la Santa Sede?
Volveremos sobre el tema, que es un verdadero test de poder de cuya definición depende en buena medida la eficacia que las medidas pontificias tendrán en el futuro.
Vinculamos a continuación una serie de artículos de Minuto Digital sobre la situación de Bilbao, España.
El clero nacionalista vasco se rebela contra un obispo euskaldún enviado por el Papa
El Consejo Pastoral, una asamblea de sediciosos













post-progresía
Lo de algunos sacerdotes vascongados trasciende ya la mera progresía, ya que no debemos olvidar que los terroristas de ETA encontraron su germen en un seminario vasco. El resto de los nacionalistas, más o menos moderados, les ha seguido el juego, pero pretenden hacerse "los suecos" a la hora de gestionar el poder. En palabras del ex dirigente del PNV Javier Arzalluz (ex jesuita...) "Unos agitan el árbol y otros cogemos las nueces". Nunca un político ha sido tan honesto a la hora de dilucidar el cómo usan el terrorismo como arma política.
Miren, si Rajoy sale elegido el 9 de marzo no va a ser la panacea, por muchas cosas que un Católico no le puede admitir, pero al menos el problema del terrorismo se va a encarar de manera adecuada, y eso es un principio.
Le agradezco el interés,
MV.
clero vasco
Es una rebelión muy significativa. Para estos clérigos el dios de la "nación" vasca está por encima del Dios Cristo. La iglesia haría un favor a los fieles si, de una vez, declara que estos clérigos ya no están en comunión.
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