Pío IX y sus sentimientos hacia Francia

"Amo a Francia, la tengo grabada en mi corazón. Pido por ella todos los días, principalmente durante el santo sacrificio de la misa; la tengo presente siempre en mis pensamientos. !Siempre la he amado y siempre la amaré! Sé en qué medida ha ofrecido siempre el espectáculo de su más tierna abnegación, lo grande que es su caridad y su compasión ante la miseria de los pobres, la miseria de la Iglesia, cuántas instituciones caritativas ha fundado y especialmente el gran afán que ha manifestado por la obras caritativas; especialmente entre las mujeres, aunque también entre los hombres...". (...)

"Sin embargo, tengo que decir la verdad a Francia. (...) Queridos hijos, es preciso que mis palabras expresen lo que tengo en mi corazón. Lo que aflige a vuestro país y le impide merecer las bendiciones de Dios es la confusión de principios. Diré la palabra y no la callaré: lo que temo, no es a esos miserables de la Comuna de París, auténticos demonios del infierno que se pasean por la tierra. No, no es eso; lo que temo es esa desdichada política, ese liberalismo católico que es la verdadera plaga. (...) Indudablemente es preciso practicar la caridad, hacer lo posible por recoger a los que se han descarriado: pero para ello no es necesario compartir sus opiniones".

Pío IX, alocución del 16 de junio de 1871 a la delegación católica francesa que lo visitó para reiterarle su lealtad al Papa, después de que Francia retiró su apoyo a la Santa Sede y la dejó en manos de la monarquía masónica del Piamonte. Inmediatamente el Emperador Napoleón III sufrió una insurrección que lo destituyó (la Comuna de París) y durante cuyos disturbios fue fusilado el arzobispo de esa ciudad y otros 51 rehenes católicos.

Señor, te pedimos nos

Señor, te pedimos nos mandes otro Pio IX para Roma y un Juan Manuel para nuestra miserable Patria. El Carlista.

Benedicto XVI y sus sentimientos hacia la ONU

 

Mensaje del Papa sobre desarme, desarrollo y paz

A los participantes en un seminario internacional sobre el tema

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 24 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha enviado Benedicto XVI a los participantes en el seminario internacional organizado por el Consejo pontificio Justicia y paz sobre el tema: «Desarme, desarrollo y paz. Perspectivas para un desarme integral» celebrado en el Vaticano entre el 11 y el 12 de abril.

"Venerado hermano
Señor cardenal
RENATO RAFFAELE MARTINO
Presidente del Consejo pontificio Justicia y paz

...

Así pues, ha llegado el momento de cambiar el curso de la historia, de recuperar la confianza, de cultivar el diálogo, de alimentar la solidaridad. Estos son los nobles objetivos que inspiraron a los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas, verdadera experiencia de amistad entre los pueblos. El futuro de la humanidad depende del compromiso de todos. Sólo persiguiendo un humanismo integral y solidario, en cuyo contexto también la cuestión del desarme asume un carácter ético y espiritual, la humanidad podrá caminar hacia la anhelada paz auténtica y duradera.


Ciertamente, este camino no es fácil, y está sometido a peligros, como reconoció hace ya treinta años mi venerado predecesor Pablo VI en el Mensaje a la primera sesión especial sobre desarme de la Asamblea general de las Naciones Unidas:  «El camino que conduce a la instauración de un orden internacional nuevo, capaz de eliminar las guerras y sus causas, y, por consiguiente, capaz de hacer superfluas las armas, no podrá ser, sin embargo, tan corto como quisiéramos» ...

 

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