Pastor Aeternus
Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.
Ya que el Romano Pontífice, por el derecho divino del primado apostólico, presida toda la Iglesia, de la misma manera enseñamos y declaramos que él es el juez supremo de los fieles[19], y que en todos las causas que caen bajo la jurisdicción eclesiástica se puede recurrir a su juicio[20]. El juicio de la Sede Apostólica (de la cual no hay autoridad más elevada) no está sujeto a revisión de nadie, ni a nadie le es lícito juzgar acerca de su juicio[21]. Y por lo tanto se desvían del camino genuino a la verdad quienes mantienen que es lícito apelar sobre los juicios de los Romanos Pontífices a un concilio ecuménico, como si éste fuese una autoridad superior al Romano Pontífice.
Canon: Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene tan sólo un oficio de supervisión o dirección, y no la plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, y esto no sólo en materia de fe y costumbres, sino también en lo concerniente a la disciplina y gobierno de la Iglesia dispersa por todo el mundo; o que tiene sólo las principales partes, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata tanto sobre todas y cada una de las Iglesias como sobre todos y cada uno de los pastores y fieles: sea anatema.
(...)
Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro, no de manera que ellos pudieran, por revelación suya, dar a conocer alguna nueva doctrina, sino que, por asistencia suya, ellos pudieran guardar santamente y exponer fielmente la revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el depósito de la fe. Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»[27].
Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial. Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.
Pero ya que en esta misma época cuando la eficacia salvadora del oficio apostólico es especialmente más necesaria, se encuentran no pocos que desacreditan su autoridad, nosotros juzgamos absolutamente necesario afirmar solemnemente la prerrogativa que el Hijo Unigénito de Dios se digno dar con el oficio pastoral supremo.
Por esto, adhiriéndonos fielmente a la tradición recibida de los inicios de la fe cristiana, para gloria de Dios nuestro salvador, exaltación de la religión católica y salvación del pueblo cristiano, con la aprobación del Sagrado Concilio, enseñamos y definimos como dogma divinamente revelado que:
El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables.
Canon: De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de contradecir esta nuestra definición: sea anatema.













La clave
Que bueno que pusieron Pastor Eterno
Moraleja: el papa no puede errar en su enseñanza de fe y costumbres, las cuales abarcan enseñanzas de régimen y disciplina de la iglesia, cuando da estas enseñanzas al todo de la iglesia universal.
Parece que solo puede fallar en "fe y costumbres", pero por su oficio de supervisión, dirección, plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, el papa no puede errar en esa enseñanza oficial.
La clave esta en la palabra DIRECCION. Un ciego no puede dirigir a otro ciego. El papa tiene el don del Espíritu Santo para dirigir, guíar a la iglesia a lo correcto en cuanto a sus leyes escritas. Y nadie tiene derecho a discentir de ese juicio. De otro modo, ¿entonces para que Cristo le da al papa el poder de dirigir a la iglesia si en cualquier momento puede fallar?
Cuando un papa es malo, el Espíritu Santo actúa para que no produzca leyes de régimen y disciplina que perjudiquen a la iglesia, para que no enseñe herejías cuando enseña y explica cualquier parte de la doctrina para toda la iglesia. Cuando un papa es malo, ciertamente el puede cometer errores en su gobierno material, desobedeciendo lo mismo que el ha prescrito antes. Pueden pecar y cometer graves errores, pero nunca CUANDO ENSEÑAN al todo de la iglesia universal, incluso de manera inmediata.
Realmente el papa es una sola cabeza con Cristo, quien confirma la fe incluso en los pequeños detalles de ella.
Su resumen es un poco confuso, me temo
Moraleja: el papa no puede errar en su enseñanza de fe y costumbres, las cuales abarcan enseñanzas de régimen y disciplina de la iglesia, cuando da estas enseñanzas al todo de la iglesia universal.
¿Qué son enseñanzas de régimen?
El papa es infalible en cuestiones de Fe y Moral cuando habla como doctor y pastor universal de la Iglesia con intención de definir una doctrina.
Parece que solo puede fallar en "fe y costumbres", pero por su oficio de supervisión, dirección, plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, el papa no puede errar en esa enseñanza oficial.
No entiendo nada.
La clave esta en la palabra DIRECCION. Un ciego no puede dirigir a otro ciego. El papa tiene el don del Espíritu Santo para dirigir, guíar a la iglesia a lo correcto en cuanto a sus leyes escritas. Y nadie tiene derecho a discentir de ese juicio. De otro modo, ¿entonces para que Cristo le da al papa el poder de dirigir a la iglesia si en cualquier momento puede fallar?
La jurisdicción del Sumo Pontífice, además de universal es suprema. De modo que nadie puede juzgar al Sumo Pontífice (salvo Dios). Nadie está por encima del Sumo Pontífice. Pero como hay muchos Sumos Pontífices sucesivos desde Pedro a la actalidad, lo que es irreformable, infalible, inerrante, es lo que todos ellos han enseñado en plena coherencia y sin contradicción. Puede equivocarse en cualquier medida disciplinaria y prudencial. Un papa abolió a los jesuitas, otro los aprobó. ¿Quién estaba en lo cierto? En fin, se pueden poner muchos ejemplos.
Cuando un papa es malo, el Espíritu Santo actúa para que no produzca leyes de régimen y disciplina que perjudiquen a la iglesia, para que no enseñe herejías cuando enseña y explica cualquier parte de la doctrina para toda la iglesia.
Cuando un papa tiene como doctor privado opiniones heterodoxas, simplemente las expresa como doctor privado. No puede expresarlas haciendo uso de un magisterio auténtico, aunque utilice documentos formalmente propios del magisterio solemne, como una encíclica, por ejemplo.
Cuando un papa es malo, ciertamente el puede cometer errores en su gobierno material, desobedeciendo lo mismo que el ha prescrito antes. Pueden pecar y cometer graves errores, pero nunca CUANDO ENSEÑAN al todo de la iglesia universal, incluso de manera inmediata.
El papa puede cometer errores de gobierno, pecar, adherir internamente a una herejía, etc. San Roberto Belarmino considera la posibilidad de que un papa hereje quede depuesto de su oficio. Es solo una hipótesis teológica, pero a nadie escandalizaba estudiar esta posibilidad. El otro problema es el "magisterio". Para que haya magisterio debe haber una intenciónd de enseñar. No todo lo que el papa expresa es magisterio. Su discurso a un embajador o ante la ONU, ¿es magisterio? Tal vez sí, tal vez no.
Realmente el papa es una sola cabeza con Cristo, quien confirma la fe incluso en los pequeños detalles de ella.
¿En los pequeños detalles de la Fe? Claro, en todo lo que es DE FE.
Lea de nuevo la Pastor Aeternus. Yo le prometo hacer lo mismo.
Respondiendo
Un papa abolió a los jesuitas, otro los aprobó. ¿Quién estaba en lo cierto? En fin, se pueden poner muchos ejemplos.
Eso ya es terreno del gobierno material de la iglesia, donde el papa sí puede fallar. Lo he repetido varias veces en este blog. Les invito a leer con un poco más de cuidado.
Por eso digo, si el papa puede fallar en esos pequeños detalles de la fe y costumbre que abarca leyes de régimen y disciplina de la iglesia...
entonces, ¿las chicas pueden usar bikini y no faltar a las enseñanzas de la iglesia? La iglesia ha declarado la longitud del traje de baño de la mujer debe llegar hasya los codos y la mitad de las rodillas. Si la iglesia no nos enseña esto, sí la iglesia puede fallar en esos pequeños detalles ¿entonces quien tiene la razón?
Fe y costumbres son dos caras de la misma moneda. Mi fe sin costumbres y su respectiva rectitud u ortodoxia -o sea las debidas obras- es una fe muerta.
Fe es: lo que debemos creer y como debemos vivirla además.
Por cierto, si hay algún papólatra, ese es san Roberto Belarmino.
Alabado sea Jesús.
Miguel.
Si es lo que dije
Amigo Miguel,
Es lo que dije, eso es parte de las medidas de gobierno y por tanto no está privilegiado por la inerrancia. Lo mismo podría excomulgar a alguien y equivocarse. Y hasta excomulgarlo por veleidad, como ha ocurido muchas veces en el medioevo. O excomulgar por error, como Pío XI a Maurrás...
La papolatría es tan contraria a la Fe como la negación de los privilegios pontificios. Y quizás más dañina.
Lo del bikini
ufff, mejor que siempre sea invierno para andar siempre abrigaditos!!
N.N.
San Roberto
Claro, cuando digo que fue un papólatra me refiero a que fue uno que ( como muchos tradicionalistas de hoy nos llaman) por su forma de hablar y de creer en el papado y en los papas pues parece un papólatra, pero no lo fue porque a ningún papa se le debe adorar, porque es un hombre, aunque fusionado con Cristo de manera admirable.
A MI ME PARECE
A mi me parece que todo este ir y venir sobre la enseñanzas ex cathedra son para no prestar atención al Concilio Vaticano Segundo.
Es una corazonada. Me puedo equivocar.
Todos los concilios, y este se suma a los anteriores, no dan palabras de vida.
Un pecador cristiano
CORRIJO SE ME PIANTO UN ADVERBIO POR UN PRONOMBRE
A mi me parece que todo este ir y venir sobre la enseñanzas ex cathedra son para no prestar atención al Concilio Vaticano Segundo.
Es una corazonada. Me puedo equivocar.
Todos los concilios, y este se suma a los anteriores, NOS dan palabras de vida.
Un pecador cristiano
Al pecador
Pecador:
Este es un diálogo de enseñanza, no de discusión. Aquí venimos a aprender, no a pelear.
Miguel
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