El Cardenal Bergoglio participó en una celebración del Día Nacional de la Biblia

Buenos Aires – Acompañado por sus obispos auxiliares, Joaquín Sucunza, Eduardo García, Oscar Ojea y Mario Poli, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, participó y habló en una celebración del Día Nacional de la Biblia, realizada el jueves 27 de septiembre en la Iglesia Metodista Central, avenida Rivadavia 4050.

La Palabra de Dios da fruto abundante “cuando se la recibe desde un corazón de niño, confiado, abandonado en el Señor”, cuando la semilla cae en buena tierra y “no termina en el buche de los gorriones”, dijo el purpurado porteño.

La pequeña hija del doctor Marcelo Figueroa, director de la Sociedad Bíblica Argentina, junto con otro niño, abrió la procesión de entrada portando el libro de las Sagradas Escrituras, con lo que dio comienzo el acto organizado por la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en la Argentina (CEICA), al que asistieron fieles de distintas confesiones cristianas.

“Cuántas veces los cristianos -lamentó el cardenal Bergoglio- perdemos la capacidad de asombro porque ya nos las sabemos todas", y así, "perdemos la capacidad de sentirnos acariciados por la ternura de la Palabra, que es puro don, pura gracia".

Se refirió también a los niños que habían entrado la Biblia al salón: "Si no te hacés como niño, no vas a entender nada, como el adoquín de la calle donde no creció la semilla".

El pastor metodista Claudio Pose, y el pastor luterano de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Juan Schvindt, dieron la bienvenida a los asistentes. El cardenal Bergoglio fue presentado como "nuestro amigo". Al final del acto agradeció el doctor Marcelo Figueroa.

En la celebración se leyó el Libro del profeta Isaías, donde pide que "el malvado deje su camino, que el perverso deje sus ideas"; un Salmo, la carta de San Pablo a Timoteo y un pasaje del Evangelio de San Mateo.

El canto estuvo a cargo de un coro que entre otros, entonó “Vienen con alegría” y “Pescador de hombres”, habituales en las iglesias católicas, y “Santa Biblia” y "Tu fidelidad es grande". También se cantó el Kyrie eleison.

Todos los asistentes leyeron, como afirmación de fe, un trozo de la Carta de San Pablo a los Filipenses, donde dice: "Todos reconozcan que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre".

Pronunciaron breves palabras o leyeron textos el pastor Juan Schvindt; el pastor Andrés Albertsen de la Iglesia Dinamarquesa; la obispo metodista Nelly Ritchie; el presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas, el laico metodista Nicolás Rosenthal, y cantó el pastor Juan Agostinaccio, de la Iglesia Cristiana Bíblica.

Entre otros, asistieron el presbítero Fernando Gianetti, responsable de la Comisión Arquidiocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso; la directora de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, Alicia Vázquez; el ex secretario de Culto de la Nación, doctor Norberto Padilla; el pastor metodista José Míguez Bonino, que fue observador no católico en el Concilio Vaticano II; y el obispo retirado metodista Aldo Etchegoyen.

El importe de lo recolectado durante el momento de la ofrenda, fue entregado a la Sociedad Bíblica del Perú, con destino a los damnificados por el terremoto que azotó el sur del país hermano.

Fuente:Sociedades Bíblicas en Acción

Comentario Druídico: Entre las principales maquinaciones con que los acatólicos de diversas denominaciones se esfuerzan al presente en tender insidias a los cultores de la verdad católica y apartar sus ánimos de la santidad de la fe, no ocupan el último lugar las sociedades bíblicas a las que, instituidas primeramente en Inglaterra y difundidas desde allí ampliamente, vemos conspirar como un escuadrón en editar el mayor nuúmero posible de ejemplares en todas las lenguas vulgares de los libros de las Sagradas Escrituras y diseminarlos indistintamente entre los cristianos e infieles y atraerlos a su lectura sin someterse a ninguna guía. De este modo sucede lo que ya en sus tiempos lamentaba Jerónimo, que de la inteligencia de las Escrituras sin maestro, presumen hacer un arte común la anciana locuaz, el viejo decrépito, el sofista charlatán y cualquier clase de hombres, con tal que sepan leer, y lo que ya sobrepasa el abuso y es casi inaudito, no excluyen de esta aptitud de interpretar, a las mismas multitudes de los infieles.

Pero no se os oculta, Venerables Hermanos, qué fines pretenden estas sociedades y a dónde se encaminan sus intentos. Bien conocéis el aviso de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, quien después de alabar las cartas de Pablo, dice que hay en ellas algunas cosas difíciles de entender que los indoctos e inconstantes tuercen lo mismo que las demás escrituras, para su propia perdición y luego añade: Vosotros pues, Hermanos, guardaos sabiamente, no sea que arrastrados por el error de los necios vengáis a decaer de vuestra firmeza.

Cosa averiguada es para vosotros que ya desde la edad primera del nombre cristiano, fue traza propia de los herejes, repudiada la palabra divina recibida y la autoridad de la Iglesia, interpolar por su propia mano las Escrituras o pervertir la interpretación de su sentido. Y no ignoráis, finalmente, cuánta diligencia y sabiduría son menester para trasladar fielmente a otra lengua las palabras del Señor; de suerte que nada por ello resulta más fácil que el que en esas versiones, multiplicadas por medio de las sociedades bíblicas, se mezclen gravísimos errores por inadvertencia o mala fe de tantos intérpretes; errores, por cierto, que la misma multitud y variedad de aquellas versiones oculta durante largo tiempo para perdición de muchos. Poco o nada, en absoluto, sin embargo, les importa a tales sociedades bíblicas que los hombres que han de leer aquellas Biblias interpretadas en lengua vulgar caigan en estos o aquellos errores, con tal de que poco a poco se acostumbren a reivindicar para sí mismos el libre juicio sobre el sentido de las Escrituras, a despreciar las tradiciones divinas que tomadas de la doctrina de los Padres, son guardadas en la Iglesia Católica y a repudiar en fin el magisterio mismo de la Iglesia.


Encíclica Inter Praecipuas Machinationes de S.S. GREGORIO XVI, Contra las Sociedades Bíblicas, 5 de mayo de 1844

O el papa Gregorio XVI ha fallado en su magisterio o el Card. Bergoglio está haciendo lo que no debe...

Es importante ver la gran labor de Sociedades Bíblicas Unidas

LA PROMOCIÓN DE LA BIBLIA, META DE TRABAJO COMÚN ENTRE LOS CRISTIANOS SANTO PADRE JUAN PABLO II http://www.radiovaticana.org/spagnolo/archiviospa/2002/02abril/29%20abril.htm "A pesar de las diferencias que permanecen entre nosotros, la promoción de la Biblia es una meta en la que los cristianos pueden trabajar en estrecha unión por la gloria de Dios y el bien de toda la familia humana". Lo reiteraba una vez más Juan Pablo II, señalando "la urgencia de esta meta", al recibir el lunes a los participantes en el Encuentro internacional promovido por las Sociedades Bíblicas, organismo - destacó el Papa - que "existe para abrir la inagotables riquezas de la Sagrada Escritura a aquél que está a la escucha". Tras expresar su acción de gracias a Dios por el "noble servicio cristiano" que desarrollan las Sociedades Bíblicas, "comprometidas desde hace varios años en la traducción y distribución de la Escritura y, de modo especial, en la proclamación de Cristo al mundo", el Santo Padre hizo hincapié en que es, precisamente, "Jesucristo, prometido en el Antiguo Testamento y proclamado en el Nuevo, Aquél que debemos presentar al mundo que tiene tanta hambre de Él, a menudo sin darse cuenta de ello". En este contexto, el Papa recordó las palabras de San Jerónimo, que advertía que "la ignorancia de las Escritura es ignorancia de Cristo", por lo que el trabajo de las Sociedades Bíblicas es "ante todo un servicio a Cristo". Y, poniendo de relieve que "la urgencia de esta meta requiere que nos comprometamos en la causa de la unidad de los cristianos, pues la división de los discípulos de Cristo ha dañado nuestra misión", Juan Pablo II destacó que este Encuentro Internacional de miembros de diversas Iglesias y Comunidades Eclesiales representa una oportunidad de crecimiento en la senda de la unidad, enlazados por el amor a la Biblia y por el anhelo de que "la escucha de la Palabra de Dios se convierta en un encuentro vital…, que permite encontrar en el texto bíblico la palabra viva que interpela, orienta y modela la existencia". (Novo Millennio Ineunte, 39). El Santo Padre finalizó su saludo recordando que el Gran Jubileo ha sido una "estupenda ocasión para todos los cristianos, vivida en el gozo de celebrar juntos la Encarnación de Jesucristo, no como un evento pasado sino como un perdurable misterio", y manifestó su ferviente anhelo de que las Sociedades Bíblicas perseveren en su importante misión alentadas por las vivencias del Año 2000, que deben seguir impulsando a los Cristianos a profundizar en el amor y conocimiento de la Sagrada Biblia.

Houston, tenemos un problema...

El problema es que el Magisterio eclesiástico no puede contradecirse... Aquí la contradicción es clara.¿No?

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