El Judío en el Misterio de la Historia
La Iglesia, reconociendo la perversidad teológica que hay en ellos, sabía sujetarlos con leyes sabias y con vigilancia alerta para que no inficionasen a los cristianos. Sin embargo, la Iglesia jamás ha odiado al judío. Al contrario, ha orado y ha hecho orar por ellos; los ha defendido de las vejaciones y persecuciones injustas, de tal suerte que cuando el Sanhedrín judío se reunió públicamente, por vez primera después de siglos, en Francia en 1807, convocado por Napoleón, rindió homenaje público a la benevolencia de los Pontífices en documentos que se conservan. (Collection des Actes de l'Assemblée des Israelites de France et du royaume d'Italie, par Diogène Tama).
Los Diputados Israelitas del Imperio de Francia y del Reino de Italia en el Sínodo hebraico decretado el 30 de mayo último, penetrados de gratitud por los beneficios sucesivos que el clero cristiano ha hecho en los siglos pasados a los Israelitas de diversos Estados de Europa;
Llenos de reconocimiento
por la acogida que diversos Pontífices han hecho en diferentes tiempos a los
Israelitas de diversos países, cuando la barbarie, los prejuicios y la
ignorancia reunidos perseguían y expulsaban a los judíos del seno de las
sociedades; declaran:
Que la expresión de estos
sentimientos será consignada en el proceso verbal de este día para que quede para
siempre como un testimonio auténtico de la gratitud de los Israelitas de esta Asamblea
por los beneficios que las generaciones que les han precedido han recibido de
los Eclesiásticos de los diversos países de Europa.
Tomado de "El Judío en el Misterio de la Historia" de Julio Meinvielle













ANTISEMITISMO Y CRISTIANISMO
"... En todas sus empresas imperialistas y revolucionarias, los judíos han empleado una táctica inconfundible para engañar a los pueblos, utilizando conceptos abstractos y vagos o juegos de palabras de significado elástico que pueden entenderse en forma equívoca y aplicarse de diferentes maneras. Aparecen, por ejemplo, los conceptos de igualdad, libertad, fraternidad universal y, sobre todo, el de antisemitismo, vocablo este último de elasticidad enorme; abstracción a la que van dando distintos significados y aplicaciones tendientes a encadenar a los pueblos cristianos y gentiles, con miras a impedir que puedan defenderse del imperialismo judaico y de la acción destructora de sus fuerzas anticristianas.
La engañosa maniobra puede sintetizarse como sigue: PRIMER PASO. Lograr la condenación del antisemitismo por medio de hábiles campañas y de presiones de todo género –insistentes, coordinadas y enérgicas-, ejercidas por fuerzas sociales controladas por el judaísmo o ejecutadas por medio de sus agentes secretos introducidos en las instituciones cristianas, en sus iglesias o en sus estados. Para poder dar ese primer paso y lograr que los dirigentes religiosos y políticos de la Cristiandad vayan, uno tras otro, condenando el antisemitismo, dan a éste un significado inicial que lo representa:
1º Como una discriminación racial del mismo tipo que la ejercida por los blancos de ciertos países contra los negros o por los negros contra los blancos. También presentan el antisemitismo como un racismo que discrimina por inferiores a otras razas, contrario a las enseñanzas y a la doctrina del Mártir del Gólgota, que estableció y afirmó la igualdad de los hombres ante Dios. 2º Como simple odio al pueblo judío, que contradice la máxima sublime de Cristo: "Amaos los unos a los otros". 3º Como ataque o condenación al pueblo que dio su sangre a Jesús y María. A éste, los judíos le han llamado el "argumento irresistible".
Dando al antisemitismo inicialmente esos u otros significados análogos, han logrado los judíos o sus agentes infiltrados en la Cristiandad, sorprender la caridad, la bondad y buena fe de muchos gobernantes cristianos e incluso de jerarcas religiosos, tanto de la Santa Iglesia Católica como de las iglesias protestantes y disidentes (39) para que, cediendo a tan bien organizadas como oscuras y persistentes presiones, se formulen censuras o condenaciones abstractas y generales contra el antisemitismo, sin entrar en detalles sobre lo que realmente se condena o sobre lo que significa ese antisemitismo censurado, dejando así, impreciso y vago, lo que fue realmente objeto de condenación, con peligro de dejar a los judíos y a sus agentes dentro de la Cristiandad como únicos intérpretes de tan graves decisiones. Cuando los jerarcas religiosos –sometidos a inconfesables presiones- tienen por lo menos el cuidado de definir lo que entienden por ese antisemitismo que condenan, el peligro es menor, ya que en la condenación quedan bien precisos los términos de lo que se condena, por ejemplo, la discriminación racial o el odio a los pueblos. Así, aunque los judíos tengan, de todos modos, la audacia de pretender una interpretación más amplia del antisemitismo para extender mañosamente el radio de acción de la condenación, es más fácil descubrir y demostrar el sofisma en todos sus alcances.
SEGUNDO PASO. Después que los judíos o sus agentes secretos logran esas condenaciones del antisemitismo, dan a este vocablo un significado muy distinto del que le asignaron para obtener tales condenaciones.
Entonces, serán antisemitas: 1º Los que defienden a sus países de las agresiones del imperialismo judaico, haciendo uso del derecho natural que tienen todos los pueblos de defender su independencia y su libertad. 2º Los que critican y combaten la acción disolvente de las fuerzas judaicas que destruyen la familia cristiana y degeneran a la juventud con la difusión de falsas doctrinas o de toda clase de vicios. 3º Los que en cualquier forma censuran o combaten el odio y la discriminación racial, que los judíos se creen con derecho a ejercer en contra de los cristianos, aunque hipócritamente traten de ocultarlo; y los que, en alguna forma, denuncian las maldades, delitos y crímenes cometidos por los judíos contra los cristianos, musulmanes o demás gentiles y demandan el merecido castigo. 4º Los que desenmascaran al judaísmo como dirigente del comunismo, de la francmasonería y de otros movimientos subversivos, pidiendo que se adopten las medidas necesarias para impedir su acción disolvente en el seno de la sociedad. 5º Los que en cualquier forma se oponen a la acción judía tendiente a destruir a la Santa Iglesia y a la civilización cristiana en general. …”
DE: COMPLOT CONTRA LA IGLESIA , Maurice Pinay, Tercera Parte, LA SINAGOGA DE SATANÁS , Capítulo Quinto
IN HOC SIGNO VINCES
Un dato "indigno de una página católica"
Estimado Don Marcelo, lectores, foristas: La lectura del comentario que precede me anima -si Ud. no dispone otra cosa- a invitarlos a visitar el website www.voltaire.net, esto es, la página de la Red Voltaire. En la misma encontrarán abundante (e interesante y hasta curioso) material actualizado sobre las andanzas de los lobbys judíos/sionistas en USA y resto del mundo. Una de sus principales plumas es el periodista francés Thierry Meyssan, autor de "La Gran Impostura", obra en la que desarrolla la tesis del "autoatentado" cuando el "ataque" al WTC el 11-9-2001, y que fuera best seller en Europa largo tiempo. Advertencia: como su propio nombre lo permite sospechar, se trata de un sitio liberal-zurdo-progre, anti-imperialista (¿?) y en cuyo buscador -para que no queden dudas- si uno indaga por artículos sobre nuestra Santa Madre la Iglesia debe colocar la voz "sectas" (¡¡¡????). Estimo que por eso se la exime del mote de "antisemita". Por todo lo cual, considero que el dato es "indigno de una página católica" (me adelanto...) No obstante, tiene buena información y dispone de los documentos que cita en su idioma original. Cordiales saludos Jorge Mínimus
Hablar sobre este asunto...
El gran Gilberto Chesterton, haciendo, como tantas otras veces, uso de su solidísimo sentido común, en su "WILLIAM COBBETT" nos dice sobre este asunto:
"Creía en las tradiciones del pasado y en los instintos del pueblo. Y estas cosas se han desarrollando siempre siguiendo ciertas generalizaciones en lo que se refiere a ciertos tipos sociales y ciertos ambientes locales. No podeis tener esta clase de buen sentido campesino si no le permitís declarar a la gente de Yorkshire son esto y los de Kent aquello, o que tal línea de conducta es la mejor cuando se trata de gitanos, y esta otra está de acuerdo con las costubres de los judíos. La mayoría de la gente tiene todavía el derecho de expresar estas impresiones generales, hasta que llega el caso de los judíos. Aquí (por alguna razón que nunca he comprendido) la tendencia natural ha consistido en pararse, y el que dice cualquier cosa de los judíos como judíos, pasa por querer quemarlos en la pira".
Hoy en día, la cosa es bastante más seria que en tiempos de GKC.
Ya no es posible "discriminar", osea, diferenciar entre lo diferente, pues si lo hace, va preso o le cuesta dinero.
El problema es que, dejar de hacerlo, supone la última escalada en el igualitarismo nivelador, pues ya siquiera es lícito pensar.
Eso de siquiera poder pesar, sino adherir a meros lugares comunes, es algo dificilísimo, o imposible, para el que aun no ha devenido en masa amorfa.
Nunca el pueblo se ha encontrado más masificado, más aborregado, más imbecilizado que hoy en día.
Es la democracia en su más cabal expresión.
Es el éxito, en este mundo, de su Príncipe.
Muchos hombres han intentado luchar contra esto. Creo que nadie ha luchado contra este aborregamiento como Charles Maurras, pero el mismo Pio XI, posiblemente mal informado, lo atacó (la verdad en general cuesta).
Luego, el gran Pio XII le hizo justicia.
Les recomiendo la obra de Don Rubén Calderón Bouchet sobre Maurras.
Don Rubén, el autor más importante que hoy tiene nuestra Patria, también le hizo justicia a ése prohombre.
El Carlista.
Me incomodó algo un poco
¿Acaso la democracia no la practicaban ya los Griegos? ¿No está en la democracia inserto el ideal de la discusión, el arte de pensar, etc?¿Es acaso tan antiguo ese 'mal'? O es preferible desde su punto de vista una dictadura totalitaria. Si ese es el caso le daría lo mismo de que lado viniera. En los tiempos de dictadura los pueblos también andan masificados, aborregados e imbecilizados, pero de temor (y no justamente del santo temor), sino de pavor.... O acaso persiguen una teocracia .... Creo que NS lo dejó bien en claro 'Al César lo que es del César ....'
Ud. se equivoca.
Ud. se equivoca en comparar la democracia griega con la democracia liberal. De todos modos, la democracia griega no fue lo mejor que tuvo Grecia. Para seguir con el mismo autor, le recomiendo leer "La Ciudad Griega" de Don Rubén Calderón Bouchet. Sería muy largo (y aburrido para mi y quizás más para Ud.)que yo aquí le explique el proceso de nivelación, simpre para abajo, que lleva a cabo toda democracia. El Carlista.
Entonces ....
¿Que tipo de gobierno sugiere para NO estar equivocados? ¿Monarquías? No gracias. Las monarquías sirven para promover el turismo, nada más.
Monarquias
Creo no debe juzgarse una legitima forma de gobierno como la monarquía por las fantochadas de algunos caricaturescos y meramente figurativos exponentes actuales.
Sino por ejemplo, puede leer la vida de San Luis, rey de Francia, entre tantos y tantos.
Además si Ud es católico, tengo entendido que despreciar la monarquia , aristocracia o republica -modos legitimos- es caer en el anatema o excomunión papales contra Le Sillon, quienes despreciaban la primera forma.
IN HOC SIGNO VINCES
Monarquías y otros
¿Y tienen algún candidato 'monarcable' para gobernar Argentina? No desprecio la monarquía, así ha acontecido en la historia de la humanidad, pero no la creo viable en los días presentes. Y la democracia actual? De qué democracias me hablan, si las castas políticas se han convertidos en los nuevos aristócratas ... Y la aristocracia? ¿Sangre azul, noble, real? ¡Por favor! Siempre habrán de esa estirpe, pero el tema es nivelar para arriba, y con las monarquías, aristocracias y dictaduras y democracias no se han visto, necesariamente, esos frutos. Entonces, ¿que queda? ¿Declararse anarco? ¡No gracias! La república mmmm. No parecen estar dando resultados. Y sí, leí lo que encontré de Le Sillon. Entonces oriénteme, ¿Cuál es la mejor forma de gobierno?
Respuesta en citas para el "nivelado".
El mismo autor le diría: "Hoy, junto a los futurólogos están los hechólogos, los que se atienen a lo que es y por supuesto, consideran que no tomar en cuenta la contundencia presencial del "factum" es perder de vista la realidad".
Y también: "La muerte es el verdadero analogado de la revolución y la monarquía la única forma de gobierno que proyecta sobre la sociedad, bien o mal, la imagen del Padre".
Y Don Rafael Gambra: "El mito de la Historia o de la evolución histórica ha originado en las mentalidades de nuestra época una actitud que la caracterología designa como "resignación previa" ante esa evolución, y ella es causa de que el hombre moderno haya perdido el mundo concreto de sentido y de límites, a cuya guarda y enriquecimiento consagraba su vida el hombre de antaño".
Y también: "Los regímenes políticos modernos reconocen su origen con una ruptura con el orden comunitario-religioso de la Cristiandad y en la aceptación -según los principios de la Revolución francesa- de la Voluntad General como origen de todo poder y estructura de la sociedad... la profesión religiosa colectiva no es en el fondo, compatible con el principio constitucional que no reconoce otro origen de su vigencia que el de la Voluntad General o mayoritaria".
El Carlista.
Mi Estimado/a. Usted
Mi Estimado/a.
Usted escribió ayer un comentario que es imprescindible rebatir, pues, es evidente que se ha hecho un lindo matete con esto de las formas de gobierno:
Y, unos días antes, usted escribió:
¿Que tipo de gobierno sugiere para NO estar equivocados? ¿Monarquías? No gracias. Las monarquías sirven para promover el turismo, nada más.
Qué le puedo decir !
Si no le hace asco a los libros que desde fuera lucen como ladrillos, lea de Calderón Bouchet “La Ciudad Griega” y “ La Ciudad Cristiana”, de A. Rivarol lea “Escritos Políticos” y de Edmundo Burke lea “Reflexiones sobre la Revolución francesa”.
Va a poder ver que, en “La Ciudad Griega” de Calderón Bouchet, se entera de mucho más que de la cuestión griega, pues, este “historiador de la contrarrevolución”, como lo ha llamado el Dr. Segovia pocos meses atrás, en esa hermosa obra, le habla de la democracia y la aristocracia aplicables para todas las épocas (así son los grandes filósofos), con frases tan felices como esta: “La educación es aristocrática o no lo es” (cito de memoria, pues estoy en la oficina entre libros de derecho y códigos aburridísimos).
Ahora, pasemos a su comentario de ayer:
¿Y tienen algún candidato 'monarcable' para gobernar Argentina?
Claro que si, y no sólo para la Argentina sino para toda Hispanoamérica y El Reino de España. Los tenemos desde la fecha de la violación de la Ley Sálica por un Rey de infeliz recuerdo. El actual y legítimo es Don Sixto de Borbón.
No desprecio la monarquía, así ha acontecido en la historia de la humanidad, pero no la creo viable en los días presentes.
Se equivoca. Lo “viable” es lo arraigado históricamente y no lo “ideado apriorísticamente”, como es el caso del constitucionalismo revolucionario. Ahora bien, si usted se refiere a un gobierno monárquico tradicional, católico y restaurador, éste únicamente será posible se Dios así lo quiere, pero no obstante, nosotros, los católicos, no nos debemos rendir ante el “hecho consumado”. ¿Qué tan honorables y católicos seríamos si nos rindiésemos ante la revolución para hacerle el caldo gordo al príncipe de este mundo en su búsqueda de la nivelación idiotizante y apóstata?
En este sentido (y sólo en este sentido), comprendo y simpatizo con los nacionalistas católicos, pues, es lógico pensar, dada la historia reciente, que es más factible una dictadura católica en la Argentina que un Rey de las “españas plurales, forales, diversas y tradicionales”. Debo reconocer que los nacionalismos católicos también reconocen la Reyecía Social de Cristo. En esto no puedo más que simpatizar. Pero, en relación al “origen” de los nacionalismos no (este es un tema un tanto específico como para entrar a tocarlo aquí, pero si quiere ver las dos posturas escuetamente lea el prólogo escrito por el Padre Alfredo Sáez (nacionalista católico) del libro del Profesor Miguel Ayuso (carlista) “Las murallas de la Ciudad”, más el texto del libro.
Y la democracia actual ? De qué democracias me hablan, si las castas políticas se han convertidos en los nuevos aristócratas ...
Coincido con usted en que las democracias actuales son pura basura, pero no en que devinieron justamente en “aristocracias”, sino más bien el “oligarquías plutocráticas”. Existe la misma distancia entre un aristócrata, por ejemplo la Sra. Cessil Glandstone de “La casa azotada por el viento”, y cualquier gobernante de turno, como entre mi gato “Brócoli” y un tigre de Bengala.
Y la aristocracia? ¿Sangre azul, noble, real? ¡Por favor! Siempre habrán de esa estirpe, pero el tema es nivelar para arriba, y con las monarquías, aristocracias y dictaduras y democracias no se han visto, necesariamente, esos frutos.
Aquí es donde su matete es más evidente. Las aristocracias y las monarquías siempre nivelaron para arriba. De hecho, quien tenía el talento y virtud suficiente, podía llegar a noble cambiando de clase. En cambio, en la democracia, usted cambia de clase si se dedica a lo que de antaño se consideraban “oficios innobles”, siendo su máximo exponente la usura.
Además, como la democracia tiene por slogan la “igualdad” (mito revolucionario), lo que tiende a hacer es eso mismo: igualar entre los desigual y diverso que nuestro Creador creó y deseó como tal. Los revolucionarios franceses, con su “igualadora nacional” o guillotina comenzaron un trabajito que luego siguió con los marxistas. Esto es, masificar tanto como sea posible, luego la dictadura del proletariado, luego no hay más religión ni propiedad privada y ya somos todos igualitos !!! Y que felices estamos ahora !!!
Entonces, ¿que queda? ¿Declararse anarco? ¡No gracias! La república mmmm. No parecen estar dando resultados. Y sí, leí lo que encontré de Le Sillon.
Antes de anarquista, es mejor ser demócrata. Mire lo que le digo !!!
Entonces oriénteme, ¿Cuál es la mejor forma de gobierno?
No hay una “mejor forma” a elección, como quien compra papas fritas en vez de chizitos, sino, que la “mejor forma” es la que está arraigada en “las cosas”, en “lo que es”, la histórica. Jamás la desarraigada de las cosas concretas, por más “ideología” que la acompañe.
Cordialmente,
El Carlista.
Estimado amigo Carlista
Una de cal y una de arena.
Ayer me quité mi hipotética boina y reverencié su comentario. Hoy me permito disentir.
Creo que la hora de la monarquía de sangre ha pasado en la Argentina (tal vez no en Brasil) y en hispanoamérica. Además de que la mejor forma de gobierno las contiene a todas a distintos niveles. La realidad histórica que Ud. bien señala nos induce a buscar un caudillo. Aunque parezca mentira, la inicial popularidad de K. en parte se debía a sus arrestos operísticos de caudillo. (Opera bufa).
No coincidiría tampoco con su escepticismo sobre las repúblicas. Solo que no las liberales. El pueblo tiene derecho a ser representado, como lo fue en España en las cortes, en los cabildos y en las corporaciones.
En definitiva, le propondía un municipio democrático, un congreso aristocrárico, surgido de los "principes" que vayan produciendo los municipios y los estamentos intermedios. Y un presidente "monárquico", elegido por voto popular y refrendado por un colegio de notables, sabia institución la del colegio electoral, e indefinidamente reelegible,
Quien le dice que el próximo presidente no sea un chacarero y empecemos a transitar por ese camino...
-¡Largá la ginebra que te hace mal!, dirá Ud.
Déjeme divagar. Mayores cosas se han visto. Recuerda un oscuro capitan de artillería de 24 años llamado Napoleone Buonaparte. ¿Le hubiera visto Ud. perspectivas de Emperador? Antes de que me mate: no hablo aquí de las ideas sino de la dinámica de las realidades políticas.
Bueno, dejemos la ginebra.
100 % de acuerdo.
100 % de acuerdo.
Amigo Editor.
Entiendo perfectamente su postura y la comparto desde el punto de vista práctico.
Como dije antes, un Rey de las españas plurales, sería únicamente posible si el mismo Dios lo impone y de ninguna otra manera.
Esto se lo he dicho cara a cara a carlistas españoles de lo más encumbrados y notables y no se me han enojado.
Siendo que esa posibilidad, si bien posible, es muy poco probable, no tengo la menor duda que la forma que usted menciona sería la más indicada.
Y como apuré un vaso más de ginebra, ahora me animo a decirle que el caudillo que usted menciona, podría ser algó así como un Juan Manuel.
Y luego de aquella
Y luego de aquella ginebrita y de las últimas reflexiones me fuí a almorzar (con vino) unos ravioles, y mientras comía y empinaba el codo, reflexionaba sobre "la Patria posible".
Al Padre Castellani lo puse de Ministro de Educación.
Al padre Menvielle de Teologo Oficial y Gran Inquisidor de la Argentina.
Al Cardenal Cisneros, de Primado de la Argentina y confesor del Caudillo.
A Lugones de Poeta Oficial y Censor de estupideces varias.
A Don Julio Irazusta de Historiador Oficial.
Y cuando estaba por tomarle juramento al Cardenal Newman de Rector Vitalicio de la Universidad Pública, una vos me repitió tres veces: "Señor, la cuenta!".
No es bueno tomar en demasía, uno queda muy triste cuando se le pasa la mama.
EL CARLISTA.
Entonces en que quedamos,
Entonces en que quedamos, república o manarquía?
Le contesto.
Estimado/a,
No sé como comentando algo del librito del Padre Meinvielle sobre los judíos llegamos hasta aquí (en realidad si lo sé y tiene lógica si de revoluciones se trata), pero aprochechando el extasis en el que he caído al darme cuenta que mañana es jueves y no se trabaja, le paso a contestar:
Mire, en relación a su pregunta, no nos hemos puesto de acuerdo, pero al menos, coincidimos en que la cosa como está no debería seguir y Don Marcelo Gonzalez esbozó una idea que yo, aunque monárquico, no puedo más que aceptar, pues, según entiendo, es bastante más indicada para nuestra Patria que la democracia liberal actual.
También estuvimos de acuerdo en que ambas posibilidades únicamente serían posibles con alguna bebida espirituosa y Rosarios mediante.
Si usted se pregunta por qué las diferencias persisten siendo que a primera vista parece que ambos desearan lo mismo o cosas muy parecidas, yo le podría contestar que personalmente creo que la monarquía hereditaria es preferible para nuestra Patria por lo siguiente:
1. Porque creo que todo estado debe tener algo que lo una y hermane "políticamente" bajo una misma cabeza y nada mejor para esto que un Rey en el estado (“la monarquía es una familia”, dijo Maurras) - o un Papa en la Iglesia -, del mismo modo que en el plano "espiritual" lo que hermana al estado es la religión (obviamente, sin “libertad religiosa”).
2. Porque en la monarquía hereditaria, es donde el trono pasa según la ley sucesoria, quedando siempre en una misma familia, que por ser la más poderosa y rica del reino y por tener certeza que ocupará el trono también en el futuro, no tiene el Rey la necesidad de andar en componendas políticas. Por supuesto que puede haber malos reyes, (no hay formas de gobierno perfectas) pero siempre el daño fue menor, y esto lo prueba la historia, que en malas repúblicas. Además, en estas familias, los infantes, son educados para el gobierno desde muy temprana edad, lo que mayormente, dio resultados felices.
Y esto sucedió porque: …“el conocimiento de la herencia biológica no sólo trae consigo la responsabilidad moral ante la propia persona, sino también ante el pueblo, a cuya sustancia física e histórico-cultural se liga el hombre histórico y concreto”.
No se crea usted el cuento de los monarcas malvados (parecido al cuento de la Santa Inquisición), pues fueron los monarcas quien garantizaron los derechos “concretos y tangibles”, respetaron las “diferencias”, se asesoraron por los más notables de reino para todas las decisiones importantes y enfrentaron a la nobleza (algo así como los banqueros de hoy) cuando ésta se quiso pasar de lista con su pueblo.
Pues, los reyes, lejos de ser unos señores que comían uvas tirados en una cama, eran celosos guardianes y protectores de su pueblo.
Por supuesto, que no se puede ver a la monarquía con justicia si uno no se saca antes de encima el polvo de dos siglos de “libertad, igualdad y fraternidad”, pues si realmente fuésemos todos iguales, o al menos lo creyéramos, no podríamos tolerar, que una misma familia, sea indefinidamente heredera del trono.
Y ahora, el próximo trago, tómeselo usted.
El Carlista.
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