El Ecumenismo de Benedicto XVI
La Comunidad de san Egidio organizó el XXIº Encuentro Internacional de religiones que se realizó en Nápoles del 21 al 23 de Octubre del año pasado. A él asistió el Sumo Pontífice, quien recordó a su antecesor y la primera reunión ecuménica de los jefes de religiones de todo el mundo realizada en Asís en 1986.
Escribe Juan Carlos Ossandon Valdéz
Se me dirá que un simple seglar no puede tener el atrevimiento de criticar a un Papa. Pero, ¿qué ocurre si es un Papa el que condena a otro? Veamos algunas citas.
S.S. Pío IX, beatificado por Juan Pablo II, cuyo cadáver se halla incorrupto aún hoy, condena a los que piensen que:
15.- “ todo hombre es libre de abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, tuviere por verdadera”.
16.- “Los hombres pueden encontrar en el culto de cualquier religión el camino de la salvación eterna y alcanzar la eterna salvación”.
17.- “Por lo menos deben tenerse fundadas esperanzas acerca de la eterna salvación de todos aquellos que no se hallan de modo alguno en la verdadera Iglesia de Cristo”.
18.- “El protestantismo no es otra cosa que una forma diversa de la misma verdadera religión cristiana y en él, lo mismo que en la Iglesia Católica, se puede agradar a Dios” .
Estimado lector, ¿Está de acuerdo con alguna de las ideas expuestas en estos números? Si lo está, sepa que, según Pío IX, Ud. no es católico; al menos no piensa como tal. Por desgracia, debido al ecumenismo, casi todos los católicos piensa así y caen bajo la condenación de Pío IX. Por algo hubo tanta oposición a su beatificación.
Terminemos estas consideraciones citando a un gran apóstol, el P. Emmanuel, venerado en Francia como el más exitoso en los últimos años del siglo XIX y comienzos del XX:
“Es muy probable que el Anticristo usará, para triunfar, a todos los partidarios de las falsas religiones. Se presentará como lleno de respeto por la libertad de cultos, una de las mentiras de la bestia revolucionaria…”
“¡Desgraciados todos los cristianos que soportan sin indignación que su adorable Salvador sea puesto, en desordenada mezcolanza, con Buda y Mahoma, en no sé qué panteón de falsos dioses!”
Todos estos artificios, semejantes a las caricias del caballero que quiere montar en su montura, conducirán insensiblemente el mundo al enemigo de Jesucristo; pero una vez firme sobre los estribos, usará los frenos y las espuelas y la más espantosa tiranía caerá sobre la humanidad…”
Así, cuando el Anticristo haya esclavizado al mundo, cuando haya puesto por todas partes a sus esbirros y a sus favoritos, cuando pueda poner a su servicio todos los recursos de una centralización llevado al extremo, se quitará la máscara, proclamará que todos los cultos quedan abolidos, se presentará como el único Dios y, por medio de los más espantosos e infamantes castigos procurará forzar a todos los habitantes de la tierra a adorar su propia divinidad con exclusión de cualquier otra” .
Recemos porque Su Santidad, que ya ha condenado el relativismo moral, condene también al relativismo religioso y no vuelva a poner a Jesucristo al mismo nivel de Mahoma, Buda, Confucio, etc.
Notas:
1) Syllabus o catálogo de los errores modernos. Todas estas proposiciones están condenadas en diversas encíclicas o alocuciones del Su Santidad y reunidas en ese Syllabus. Cfr. Denz. 1715-1718. Los documentos aludidos son: Encíclicas “Qui pluribus”, “Nostis et Nobiscum”, “Singulari quaedam”, “Quanto conficiamur moerere”; en las alocuciones “Maxima quidem”, “Singulari quadam”, y en la condenación “Multiplices inter”.
2) Tomado de “Le Sel de la Terre” Nº 63.













Si, si, No, no
La libertad religiosa como indiferentismo: "cada uno siga lo que la conciencia le dice" El ecumenismo como ideologia: de que "todos adoramos al mismo Dios" "todos nos salvamos por distintos caminos" La frialdad y el desinteres apostolico: "los demas tambien se salvan por otros medios, aun conociendo la verdad cristiana" El inmanentismo religioso: "lo que importa es ayudar a los pobres, no la vida eterna" El liberalismo teologico y moral: "lo que importa es que te sientas bien" El bastardismo liturgico: "no mas santo sacrificio ni adoracion a la majestad divina, sino asamblea que come la cena" SI, DEMASIADOS ERRORES PULULANDO HOY EN DIA... y todos ya condenados por la Santa Iglesia desde hace mucho tiempo atras!!! Atte. Daniel
Una duda.
He escuchado alguna vez afirmar que la "libertad religiosa" no es estríctamente una herejía, pues no se está negando un dogma en concreto.
Es muy probable que técnicamente sea cierto visto desde esa óptica.
Ahora bien, ¿ no se viola el mandato expreso dado por Cristo en Pentescostés afirmando la "libertad religiosa" ?
Entiendo que si, pues Cristo no mandó a enseñar a todas las gentes bautizándolas en el nombre de otro que no sea Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Es posiblemente más grave que negar un dogma concreto.
Es decirle al Hijo de Dios, "nos da casi igual lo que Usted odenó expresa y solemnemente".
De todos modos, entiendo que allí efectivamente hay una herejía.
Es la herejía que consiste en violar el principio de no contradicción.
Es la herejía que consiste en cambiar todo partiendo del voluntariasmo inmanente que le da igual que dos afirmaciones opuestas no puedan ser verdaderas.
Es la herejía que consiste en afirmar y actuar según el propio antojo.
Es la herejía que olvida que la FE es una viirtud que radica en el intelecto y no en la voluntad. No en el sentimiento.
Es la herejía modernista.
El Carlista.
Ecumenismo
¿Cuándo comprenderá que el ecumenismo es la causa de esta actitud? se interroga con cierta perplejidad.
Podemos deducir a partir de la PERTINACIA del Card.Ratzinger que habita en Benedicto XVI en tal actitud que OPERATIO SEQUITUR ESSE.
JuanCarlos.
Ecumenismo estrangulante
Las buenas intenciones de SS con relación al respeto de todas las religiones y a la relación con ellas a través del diálogo, lamentablemente, son de azarosa instrumentación. Por ejemplo, con los adoradores de la diosa Khali el diálogo puede interrumpirse abruptamente cuando sentimos que nuestro cuello es presionado, nos falta el aire, se nos escapa la voz y manifestamos síntomas de ahogo en una disnea progresiva y fatal.
Y en cuanto a las demás "religiones" el caso es todavía peor: el lazo del estrangulador no es tan visible, quizá no produzcan estrangulamiento físico, pero sí el peor de los estrangulamientos: el espiritual. Fernando José Ares
Que todos sean uno
Lo que el Ecumenismo intenta hacer es poder tender lazos con otras religiones, sin diluir la nuestra. Hay semillas de verdad en toda religión, y no podemos condenar a todos ellos por no estar en comunión con la Iglesia Católica. Creo que ver el Ecumenismo como algo negativo, es cerrarnos a dialogar con otros hermanos. Además, la Salvación depende de Dios, y no podemos saber si aquel que vivió de manera sincera y comprometida su religión no se salvará. Jesús dijo que Todos sean Uno. Y el Ecumenismo nos puede llevar a la plena Unión de los cristianos. Les agrego esto que saque de una página católica que puede ayudar: Tal como lo dice la Constitución dogmática sobre la Iglesia, los católicos creemos que "la Iglesia de Cristo subsiste en (subsistit in) la Iglesia católica" (LG 8) (y debe notarse que no dice "la Iglesia de Cristo es (est,) la Iglesia católica"). De igual modo creemos que "además de los elementos o bienes que conjuntamente edifican y dan vida a la propia Iglesia, pueden encontrarse algunos, más aún, muchísimos y muy valiosos, fuera del recinto de la Iglesia católica" (UR 3) y que aunque creemos que las Iglesias y Comunidades eclesiales separadas padecen deficiencias, estamos convencidos que "el Espíritu de Cristo no rehusa servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de gracia y de verdad que fue confiada a la Iglesia católica" (UR 3). Es entonces claro que quienes creen en Cristo y recibieron debidamente el bautismo, están en una cierta comunión con la Iglesia católica, aunque no perfecta. Dios los bendiga Marcos
Usted no se me escapa, pues
Usted no se me escapa, pues como dijo uno: "No se escapa el cimarrón que dispara por la loma" y es para ese lado que Ud. rajó.
Cuando se trata este tema, debe decirnos dónde nustros silogísmos lógicos dejan de ser tales para pasar a ser sofismas, caso contrario, lo suyo es modernismo.
Y no nos venga a querer convencer matizando verdades y cuentos, que estamos ya cansados de tanta perplejidad, pues como dijo él mismo: "Quien se quema con zapallo, hasta a la sándia le sopla".
El Carlista (que trata de recuperar el humor luego de tamaña noticia).
el modernismo abrio las puertas
ahora se hace necesario seguir avanzando hacia adelante...
Juanse.
Que todos sean uno
Extra ecclesiam nulla salus
In Christo
Darius
podrías definir teologicamente lo que podes decir?
Recientemente Benedicto salio a aclarar la Dominus Iessus. Hizo una diferencia de Iglesía en el sentido verdadero... veo por lo que escribis en latin que sos un gran dominador del teme, entonces porque no haces la aclaración especifica y doctrinal de tu inefable expresión.
Gracias.
El Ecumenismo lleva a la apostasia
El ecumenismo intenta unir el error con la verdad. Busca unirnos a traves de lo que nos asemeja, respetando e ignorando lo que nos diferencia. Precisamento lo que nos diferencia incluye varios dogmas, como por ejemplo la maternidad divina de Maria, etc. Sucede que los dogmas se relacionan unos con otros, y si negamos un dogma con el se vienen abajo otros dogmas mas. Ademas lo que ayer se declaro dogma, continua siendolo hoy y continuara siendolo manana, porque la Verdad no puede cambiar. Ademas, tras buscar la union con otras iglesias cristianas, se buscara tambien la union de todas las religiones pues la Nostra Aetate ya da pie para ello, y en ese campo lo que nos diferencia es que los catolicos creemos en la DIVINIDAD DE JESECRISTO, en la que no creen islamicos, judios, budistas, etc. Hacia esa nefasta union tiende las citas que Ud. menciona, pues al negar que la Iglesia Catolica 'EST' la Iglesia de Cristo y que solamente 'subsistit in' la Iglesia de Cristo, pone en pie de igualdad todas la religiones. Si eso fuera cierto por que Cristo ordeno expresamente a sus Apostoles llevar su mensaje por toda la tierra? Que objeto tuvieron los martirios y las misiones? Los parrofos que Ud. cita existen pero estan terriblemente equivocados y no se corresponden con la Verdad que la Iglesia enseno en 20 concilios anteriores a Vaticano II. Los catolicos no debemos dejarnos llevar hacia una apostasia silenciosa, sin nisiquiera darnos cuenta de ella.
A Marcos el ecumenico...
Se ha preguntado Ud. por que el concilio vat. ii dice "subsiste"?? Nunca se pregunto por que nunca dijeron, como TODA la tradicion catolica, "es"?? Lea Concilio de Trento (le recomiendo el Catecismo de Trento), lea tambien Mistici Corporis de Pio XII. Entonces luego comprendera muchisimo mejor por que no han dicho "es".
El unico gran obstaculo para destruir la solida y ferrea conformacion monolitica de la Iglesia Catolica y su Fe, era ESA misma fe. Los herejes y cismaticos no entraban en esa definicion. Era necesario destruir esa solidez, volver la fe mas relativa, mas liberal, mas tenue.
Una vez logrado eso, mas una misa protestantizada, ya todo estaba "servido". Pero falto un pequeño detalle en la mente de esos modernistas: que ni los herejes ni los cismaticos se volverian uno con la iglesia catolica. Se mataron de risa, se alegraron que ya no tenian a los catolicos diciendo "herejes" o "cismaticos" ni gritando "extra ecclesia nulla salus" ... ahora todos estarian en paz (paradijico... ellos ahora son mas herejes y mas cismaticos, y nosotros menos catolicos....)
Que "ganamos" ?? Hoy la iglesia catolica esta en su peor epoca, desprestigiada, abandonada por sus propios miembros, vilipendiada, descreida, relativizada. Hoy vale mas el beso de un coran o la visita a la ultima sinagoga de moda que la proclamacion valiente de la Santa Fe Catolica. Triste espectaculo.
Deje a Dios Nuestro Señor el juicio de conciencias y la salvacion de los no catolicos o no cristianos, Ese es un asunto de la Divina Majestad y no nuestro asunto con un supuesto ecumenismo.
Atte.
Daniel
Que todos sean uno
Menos mal que hay alguien con un poco de cordura, que puede plantaer el tema sin entrar a descalificar. Gracias Marcos.
Mas os digo, amigos míos:
Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. 5Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.
¿no hacen eso aquellos que "dialogan con las demás seudoreligiones y nos invitan -obligan a hacerlo? ¿los que nos amenazan si no nos sentamos en las mesas de Dialogo interreligioso? y si no lo hacemos... fuera..parias.
... quien ama a Dios a conocido...
Recuerdo cuando Felipe le dice a Jesús... "Señor, porque no te das a conocer a todos?", a lo cual Jesús le responde.."Felipe, el que ama me ha conocido...". Me parece si no lei mal Primera Carta de Juan: a Dios en el amor se lo conoce... quiere decir esto, sin medias tintas, que puedo estar bautizado, confirmado, ir a Misa y no conocer a Jesús. Entonces, alguien no católico (es decir que no tuvo la gracia de conocerlo a Jesús en forma explicita) que ama y vive con recta intención (conocido como hombres de buena voluntad) conoce a Jesús. En otro momento iba Juan y Santiago y vieron a unos que expulsabana demonios y los reprendieron porque no eran del grupo.. el Buen Jesús les paro el carro (en criollo) y le dijo "AMigos mios, el que no esta conmigo esta contra mi... nadie puede expulsar demonios en mi nombre y no ser de los mios aunque no este con nosotros en comunión plena". Recuerdo ademas que hay tres modos de buatismo... uno de los cuales es aquel que dice "Si la persona hubiera conocido cabalmente la doctrina de Cristo hubiera deseado el bautismo". Pareciera ser que el mandato de hacer a todas las naciones discipulas de Jesús (dada por el mismo Jesús) se contradijera con la respuesta dada por el Maestro a Felipe. Creo que estamos en un camino, en una busqueda permanente por preguntarle a Jesús: Señor que queres de nosotros en este tiempo?. Puede haber errores por exageración pero tambien por omisión o también por negación. Yo por lo pronto confio en la promesa del Señor y camino bajo la luz de Pedro en este tiempo.
así estamos... mucho
así estamos... mucho dialogo mucho diálogo y cada vez menos católicos. Muchos que deliran creyendo lo que dicen otras seudocreencias... lean lo que piensan los que se arrepinttieron y se convirtieron al catolicismo... lean y aprendan lo que sienten los hermanos mayores los separados los rejuntados y demás sólo odio... ¿donde está el amor de Dios por el prójimo? ¿ellos lo predican...lo practican? los musulmanes en medio oriente contra los cristianos los turcos contra los armenios, los judios contra los palestinos.. a ver, a ver? cuanto amorrrr y ensima caraduras, se vuelven hacia el PApa y les dicen ¡den ejemplo! arrepientanse de su propio pasado! nos perseguían taaaanto.. y ellos? hoy día siguen con sus odios viserales . Que primero prediquen con el ejemplo y después vemos. Habría que ver si nuestras despojadas iglesias (que se parecen a iglesias anglicanas o metodistas o budistas algunas) son iguales en trato a otras evangelicalistas me pregunto.. las iglesias pentecostales y anglicanas en honor a la Iglesia Católica.. ponen una imagen consagrada de la Virgen de Lujan , patrona de Argentina, que los cobija? ¿donde está el amor a la Madre del Amor HErmoso? porque igual a igual... vaaaaamoossssss los catolicos ecuménicos no son más que necios, y agentes enemigos dentro del catolicismo... tal como los que subversionan la VErdad.
cuidado amigos
Estimados amigos: Ante que ls ruego me perdonen la falta de comas pero no se niegan a escribirse en esta computadora. Con respecto al tema que nos ocupa es muy importante tener claro que donde hay error no hay verdad Dios no planta "semillas de verdad" en doctrinas falsas (notaran que no soy muy conciliar) por otra parte si vamos a conversar con judíos ortodoxos y protestantes para que vuelvan al seno de la VERDADERA IGLESIA DE CRISTO podríamos hablar de loable esfuerzo aunque (si no media la mano divina) infructuoso. Pero de lo que se trata este "ecumenismo" post conciliar es de "ir caminando todos juntos hasta unirnos en un punto con el Cristo cósmico" (que horrible suena ¿no?). En este caminar juntos la Iglesia debería perder su identidad y LA VERDAD para unirse en una sola religion con las demas (lo grave de esto es que lo sostiene la quintacolumna dentro de la Iglesia). l Ecumenismo bien entendido como ha sostenido la Iglesia siempre es la vuelta a Su seno de los que se separaron y los que van conociendo a Cristo y no caminar juntos para inventar una nueva religion como quieren. Piensen en Asis y las repercusiones "ecumenistas" de tamaño disparate. Los saludo a todos HERNAN
verdad versus error
siempre pense que la verdad deberia distinguirse fácil del error ¿que nos pasa?...oremos por los pequeños de corazon sencillo que pronto pasaran por la gran prueba ya que los que se supone deben guiar el rebaño se han extraviado
Benedicto es un genio...
sostiene con toda la doctrina católica recta el ecumenismo, y por otro lado bautiza frente a los ojos del mundo, a un prominente musulmán. Así entiende el ecumenismo el Papa "teólogo", a la hora de dialogar, hablemos, a la de rezar, recemos, pero cuando llega la hora a bautizar señores. Jajajajaj El Papa es un grande, y nos enseña que es la Iglesia, y que significa gobernarla.
El error fundamental del ecumenismo es uno para comenzar
Dar la idea, al convocar al diálogo, de que la iglesia puede legitimamente alterar su doctrina tradicional.
La salida antes de Vaticano II habría sido fijar los límites a lo tratable al caso.
La respuesta habría sido un rechazo total.
¿Por qué no le proponemos a la mujer más bella que se haga cirujía plástica?
Piénsese en las ventajas democráticas de la igualdad.
Como que vivimos en la era de la idolización de la mediocridad, de la fealdad, y del Vaticano II.
luisosio
QUE PENSAR DE BENEDICTO XVI (POR OTROS)
PUBLICADO POR EL DIARIO LA NACION EN SU SUPLEMENTO ENFOQUES POR EL 3ER ANIVERSARIO DEL PONTIFICADO DE BENEDICTO XVI (INCLUYE OPINIONES, LEER ENTRE OTRAS LAS DE RECTORES DE LA UCA Y PROFESOR DE LA AUSTRAL) ES PARA LOS OPTIMISTAS FRENTE A LA SITUACION ACTUAL. http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/enfoques/nota.asp?... El tercer aniversario de Benedicto XVI La Iglesia de Ratzinger: una reafirmación de la ortodoxia Teólogo riguroso y custodio inflexible de la doctrina católica, en los tres años que pasaron desde su elección el Papa se ha mostrado como un líder netamente conservador, atento a las necesidades de la Iglesia y a las problemáticas sociales y culturales de la época, y dispuesto a presentar su verdad aun a costa de la corrección política Por Francisco Seminario Domingo 13 de abril de 2008 | Habrá quienes atesoren para siempre los ecos preconciliares de la misa en latín, quienes vean en su defensa cerrada de la ortodoxia y la identidad católicas destellos de una sacralidad muchas veces olvidada y quienes rescaten sus notables dotes teologales. Para algunos es y será para siempre el papa de los zapatos rojos marca Prada, el pastor de los enredos políticamente incorrectos o el sucesor más bien opaco de la estrella mediática que fue Juan Pablo II. Y para otros, tal vez, un señor mayor y algo tímido, pero ciertamente un pontífice más sonriente y amable de lo que imaginaban quienes esperaban ver un rottweiler inquisidor sentado en el trono de Pedro. Es que esta imagen de duro gendarme de la ortodoxia, que Ratzinger arrastra desde antes de ser Papa y que se convirtió en un leitmotiv periodístico, todavía impregna la figura de Benedicto XVI, sobre todo fuera de los ámbitos católicos en sociedades occidentales profundamente securalizadas. Los medios alemanes, por ejemplo, llegaron a bautizarlo " Der PanzerKardinal ", que lo presentaba -acaso no sin alguna razón metafórica- como un jefe religioso dispuesto a aplastar a todo aquel que se le opusiera. Tres años son poco y nada en la historia de la Iglesia. Insuficientes seguramente para definir el perfil de un papado que, para mayor complicación, nació etiquetado como "de transición", como si tuviese vedada la posibilidad de asumir un carácter propio. Y más aún cuando, desde que el 19 de abril de 2005 Joseph Ratzinger se convirtió en Benedicto XVI, todos sus hechos públicos y cada una de sus palabras fueron interpretados, reinterpretados y mal interpretados tantas veces que, al cabo, el Papa parece ser uno y muchos. Incluso observadores atentos a cuanto ocurre en el Vaticano pueden ver en los gestos del Papa orientaciones muy distintas, por más que en el ámbito católico su ortodoxia no sea considerada de manera crítica, como lo es entre referentes de otras religiones (ver opiniones aparte). "Ratzinger vio la necesidad de resolver cuestiones administrativas de la Iglesia y, como es un teólogo de fuste, un intelectual amante de la verdad y de la claridad, vio también la necesidad de dar precisiones en algunas cuestiones filosóficas y doctrinarias. Por eso muchos han confundido su posición con la de una figura regresiva, conservadora, cuando en realidad no es así", señaló a LA NACION José María Poirier-Lalanne, director de la revista católica Criterio . Esta visión, expresada por quien puede ser considerado como una voz no conservadora dentro del catolicismo argentino, es compartida por muchos dentro de la Iglesia. Para otros, en cambio, su rigor teológico y su rescate de viejas tradiciones son reflejo de una ortodoxia que no admite disensos. Según Fortunato Mallimaci, sociólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especializado en cultura y religión, Benedicto XVI de alguna manera sigue desempeñando desde el papado la función de custodio de la fe, disciplinando a los sacerdotes y obispos que cuestionen el dogma en temas como divorcio, celibato sacerdotal, infalibilidad del papa o control de la natalidad, como lo hizo durante más de dos décadas al lado de Juan Pablo II: "Si algunos esperaban un papa que representara una apertura, se encontraron con alguien que sigue predicando las concepciones más ortodoxas", dijo. ¿Cómo es posible esta divergencia de opiniones? Ocurre que el mismo Benedicto XVI parece haber alimentado lecturas contrapuestas: quien quiera verlo como un papa conservador e intolerante puede echar mano del discurso de Ratisbona, por ejemplo, que ofendió al mundo islámico; la recuperación de la misa en latín, olvidada por todos salvo acaso los lefebristas desde el Concilio Vaticano II; el documento en el que recordó que la Iglesia Católica "es la única y verdadera Iglesia universal de Cristo", para espanto de cristianos protestantes y ortodoxos; la firme recomendación de que personas con "tendencias homosexuales" no sean ordenadas sacerdotes o la polémica apreciación, hecha el año pasado en Brasil, de que los misioneros no habían impuesto la fe a los pueblos indígenas de América. Y del mismo modo, quien quiera verlo como un papa moderado, abierto a la diversidad y atento a la actualidad mundial, puede citar su interés en crear espacios de encuentro con el islam, tanto a través de un foro previsto para noviembre de este año como con el gesto sorpresivo de orar en una mezquita en Turquía; su recordado diálogo con el teólogo disidente Hans Küng en la residencia papal de Castelgandolfo, su preocupación por la ecología o la abolición del limbo, por representar "una visión excesivamente restrictiva de la salvación". Posiblemente nunca haya acuerdo entre quienes sostienen una u otra visión. Y posiblemente, también, todavía sea muy pronto para recortar la figura de Benedicto XVI del gigantesco telón de fondo que representa el papado de Juan Pablo II, percibido gracias a su carisma como un pastor amigable y abierto al mundo, cuando en realidad, en materia doctrinaria, no fue menos conservador que Ratzinger hasta ahora. Es el contraste entre sus personalidades lo que hace casi inevitable intentar definir a Ratzinger por lo que no es: sin duda no será el papa del carisma arrollador, capaz de llegar a las audiencias más diversas, ni el activo líder político internacional e incansable peregrino. Benedicto cumplirá 81 años el 16 de este mes, casi en el inicio de su primera visita a EE.UU., que es apenas su octavo viaje fuera de Italia en estos tres años. Así y todo, algunas marcas particulares del sello Ratzinger pueden adivinarse en el fárrago mediático que envuelve cada acto del Pontífice. En primer lugar, entre los observadores hay una coincidencia en que en este tiempo el Papa ha puesto especial atención en la precisión doctrinaria, "como respuesta a los desafíos de una época en que el relativismo hace parecer que no existe una verdad única", tal como señaló monseñor Alfredo Zecca, rector de la Universidad Católica Argentina (UCA). Coincide en esto la vaticanista Franca Giansoldati, especialista del diario italiano Il Messaggero . "Desde el inicio -observó-, Ratzinger dio a entender que su misión está dentro de la Iglesia, en ayudarla a reencontrar la fe en un momento en que el hombre contemporáneo aparece confundido y angustiado frente al auge materialista y a un relativismo que todo lo alcanza". Benedicto, añadió, es antes que nada un pontífice predicador: "Se concentra en la mente de los fieles, en explicar de manera clara y simple el núcleo central del credo cristiano", dijo. Pero el Papa también ha vuelto la mirada a los asuntos administrativos de la Iglesia, porque luego de un cierto desgobierno en que cayó el Vaticano en la etapa final de Juan Pablo II -según reconocen incluso algunos hombres de la Iglesia- había urgencias que atender. "Ratzinger introdujo cambios importantes en la curia romana, propició la colegialidad en el manejo cotidiano de la Iglesia y buscó acercar a sectores que habían tomado distancia del Vaticano", resumió Poirier-Lalanne. A diferencia de su antecesor, cuyo extraordinario magnetismo le permitía entablar un diálogo directo con los fieles pero también suprimir o acallar eventuales conflictos internos, Ratzinger proviene de la burocracia vaticana. Le preocupa tanto la arquitectura teológica como el armado institucional de la Iglesia, y se aboca en soledad a sus detalles con minucioso interés. "Seguramente la suya no es una tarea que le vaya a valer el Nobel de la Paz, pero completa de alguna manera la de Juan Pablo II", añadió. Esta idea de una continuidad en la diferencia es compartida también por Roberto Bosca, profesor de la Universidad Austral y miembro del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa. "Aunque con claras diferencias de estilo y énfasis -dijo a LA NACION-, entre Juan Pablo II y Benedicto XVI hay una línea común que consiste en la aplicación del Concilio Vaticano II: los dos fueron constructores del Concilio, Karol Wojtyla como padre conciliar y Joseph Ratzinger como perito, y ambos como pontífices son sus ejecutores". Según Bosca, si el primero puso el acento en cumplir con la letra de la Constitución Lumen Gentium del Concilio, que prefigura una nueva visión de la Iglesia en su relación con el mundo, el segundo lo pone en la nueva mirada de la Iglesia sobre sí misma, contenida en la Constitución Gaudium et Spes . Por eso, añadió, "es equivocado ver en ellos una mentalidad conservadora y restauracionista de todo lo que el Concilio vino a cambiar". Entra aquí la polémica sobre qué significó en realidad para la Iglesia el Concilio Vaticano II, reflotada ahora ante la presencia de un papa que busca volver a reunir a los fieles en torno al mensaje central de la fe y clarificar lo que percibe como malinterpretaciones del mandato conciliar por parte de sectores progresistas de la Iglesia. "Hay un equívoco que consiste en que aquello que muchos piensan que fue el Concilio es, en realidad, la versión progresista del Concilio", observó Bosca. Desde este punto de vista, a partir de una mirada crítica sobre la aplicación que tuvo el Concilio, Ratzinger intenta "poner la casa en orden". Pero no hay pleno acuerdo dentro de la Iglesia en cómo establecer ese orden. En su versión más severa, de hecho, este afán se tradujo en episodios como el llamado de atención que la Congregación para la Doctrina de la Fe le hizo en 2006 al teólogo jesuita Jon Sobrino, quien en sus escritos presentó un Jesús demasiado humano para el criterio de la institución que dirigió Ratzinger hasta su asunción como Papa. "Esa fue quizá su medida más desafortunada, con la que los sectores más ligados a la teología de la liberación se sintieron incómodos", observó Poirier-Lalanne. Voces críticas Pero no son estos sectores más progresistas y aperturistas los únicos que expresan cierto malestar con el papa Ratzinger, añadió el especialista: también se han manifestado críticamente algunos obispos, cardenales y teólogos que ven ahora más acotado el diálogo interreligioso y que querrían ver en el Papa una figura más accesible. "Y hay, además, cierto disgusto justificado en América latina -añadió-, donde se advierte cierto eurocentrismo y un interés menos pronunciado por este continente en el que reside la mitad de los católicos del mundo". "Alguien que está a cargo de una organización pluralista, amplia, con presencia en los cinco continentes, debe tomar en cuenta la diversidad", opinó al respecto Mallimaci. Pero a su juicio, al defender la ortodoxia, Ratzinger busca recuperar para la Iglesia el carácter sagrado que tenía antes del Concilio, porque entiende que la sacralidad supone "una verdad única que dará sentido a los creyentes y atraerá a más gente a la Iglesia católica". En ese contexto, dijo, puede entenderse la rehabilitación de la misa en latín: "Hay en el fondo una preocupación por las vocaciones sacerdotales". Pero la rigidez doctrinaria, añadió, puede, como contrapartida, volver a poner entre la jerarquía eclesiástica y los fieles una distancia que se había acortado notablemente en las últimas décadas. Distinto opina monseñor Zecca, para quien Ratzinger tiene una muy clara visión de las necesidades de la Iglesia, de la situación mundial y de los problemas de la cultura contemporánea. "Creo que es una figura providencial en este momento -señaló-, porque siendo alguien que posee un enorme conocimiento teológico, tiene además una gran lucidez para captar los puntos críticos de la situación cultural actual y, como líder mundial, la sensibilidad necesaria para leer en la realidad cuáles son los gestos que su lugar en la Iglesia requiere", dijo el rector de la UCA. "El gesto de orar en una mezquita -añadió- fue prueba de esta sensibilidad." Eso ocurrió en noviembre de 2006, en Turquía. Y constituyó una rectificación poco frecuente en un papa. Dos meses antes, Ratzinger había pronunciado el polémico discurso de Ratisbona, en Alemania, que evidenció una cierta falta de olfato político, como observó en su momento el reconocido vaticanista italiano Marco Politi. El eje de aquella exposición no fue el islam sino el diálogo entre fe y razón, una constante en el pensamiento de Benedicto. Pero para los registros periodísticos -y para los musulmanes ofendidos por las palabras del Papa- posiblemente la historia mayor siempre será otra. Acorde, podría decirse, con el relativismo de estos tiempos. El tercer aniversario de Benedicto XVI Profundizar la confianza Por Omar Abboud - Secretario General del Centro Islámico de la República Argentina Domingo 13 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa Para los musulmanes, Juan Pablo II recorrió un camino de acercamiento gestual y efectivo de gran valor, que incluyó desde la histórica visita a Damasco hasta el pronunciamiento más fuerte en contra de la guerra en Irak. Benedicto XVI asume en un momento donde el trabajo de consolidación del diálogo entre la Iglesia y el islam todavía tiene un gran camino por recorrer. También hay que tener en cuenta el particular momento que vive "lo islámico", entendiendo esto último como las situaciones, personas y ámbitos de influencia que se relacionan o se pretenden relacionar con el islam y se presentan al gran público. De hecho en sus primeros tres años de pontificado, Benedicto XVI tuvo en su relación con "lo islámico" diferentes escenarios. Desde la clase en Ratisbona donde cita al emperador bizantino que denostaba al Profeta (PB) hasta la visita a la Mezquita Azul y el rezo orientado hacia la Meca, la relación papado-islam ha recorrido un tipo de camino. Se necesita profundizar aún más la confianza en la relación, cuestión que no incluye sólo al Papa y a las autoridades islámicas sino también a las diferentes instancias en donde dialogan musulmanes y católicos. Sin duda alguna, el diálogo interreligioso es un signo de estos tiempos. Es una herramienta de gran valor y es indispensable para objetivos deseables como la paz y el equilibrio. El concilio Vaticano II dice: "Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres." Y dice el Sagrado Corán: "¡Oh gente del Libro! (refiriéndose a judíos y cristianos), convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como amo fuera de Dios". El reconocimiento del otro Por Boris Kalnicki - Presidente de B’nai B’rith Argentina Domingo 13 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa En las últimas décadas, católicos y judíos han recorrido juntos el camino de la comprensión y de la estima recíproca, algo imprevisible con anterioridad. Decisiva en este cambio que superó una larga historia fue la labor de exégetas y biblistas, amantes de la verdad. Si con ironía escéptica se ha dicho que la teología separa lo que la religión une, esto no es en absoluto aplicable a la teología católica contemporánea en lo que concierne a los vínculos raigales entre el cristianismo y el judaísmo. Conmueve su búsqueda incesante en esta área. Como teólogo, el cardenal Ratzinger escribió páginas impactantes para cualquier judío por sus expresiones de reconocimiento y profundo amor al judaísmo: llegó a escribir que, para los cristianos, la relación con los judíos no debe ser interreligiosa sino intrarreligiosa. Como Papa, continuó por la senda luminosa de sus antecesores. Así se sucedieron los encuentros de S.S. Benedicto XVI con rabinos, sus visitas a diversas sinagogas, sus palabras reafirmando sus escritos cuando era cardenal. Pero inquietaron los cambios introducidos en la estructura vaticana respecto al diálogo interreligioso, desconcertaron y dolieron a los judíos la insistencia en el Oremus et pro Iudaeis como oración para el Viernes Santo del catolicismo, según el Misal Romano actual. Más allá de su análisis religioso, para los judíos es insistir en el intento arcaico de disolución de nuestra identidad religiosa. Algunos se preguntaron sobre la legitimidad de un diálogo en el que una de las partes desconoce la realidad de la otra en su integridad. Pero tenemos una inconmovible esperanza en el progreso del respeto y en el reconocimiento del otro como mutuo enriquecimiento. En buscar juntos palabras que unan al mundo, ávido de respuestas a sus conflictos debidos, en parte, a las tinieblas del prejuicio y de la rigidez religiosa sin fundamento. En el camino que recorre el Papa Benedicto XVI se hallan como hitos encuentros con varias comunidades judías. Las piedras que entorpecen el caminar serán removidas. Reafirmación de antiguas posturas Por Hugo Baravalle - Presidente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina Domingo 13 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa La muerte de Juan Pablo II generó una gran expectativa en el ámbito cristiano en cuanto a su sucesor. El papado, ya sea por su tradición como por el hecho de estar al frente de la mayor iglesia cristiana, tiene un peso que trasciende su propia iglesia y afecta a los otros cristianos y al mundo en general. Se sabía que el obispo Ratzinger era un teólogo muy conservador y su elección ratificó esta línea que ya se vislumbraba en la última etapa del pontificado de Juan Pablo II. En este sentido no fue una sorpresa. Como destacado académico, sus exposiciones, más allá de que se las comparta o no, son claras, profundas y de sólida argumentación. Su agenda está marcada por las situaciones con las que se enfrenta la iglesia: el avance del islam, el secularismo, los escándalos morales dentro del clero, el relativismo moral de la posmodernidad, la pérdida de fieles en todo el mundo y la presión por una mayor apertura de la iglesia a temas tales como el celibato, el aborto, la homosexualidad, la biogenética, etcétera. Frente a esto, la respuesta de Ratzinger ha sido un repliegue teológico, ético y ecuménico. No ha sido una salida "hacia adelante", como desearían muchos católicos y no católicos, sino una vuelta y reafirmación de antiguas posturas. A quienes esperaban una iglesia más aggiornada les ha respondido con el regreso de la misa en latín. A quienes buscan mayor acercamiento entre los cristianos les ha "recordado" que la Iglesia Católica es la única y verdadera. Todavía las demás confesiones cristianas somos consideradas sólo "Comunidades de fe", no iglesias. Frente al desafío del islam, ha marcado con tanta claridad su diferenciación que ha resultado ofensivo para muchos de ellos. Los demás temas de la agenda contemporánea abrigan también poca esperanza de un abordaje diferente. Como cristianos evangélicos, no católicos, valoramos la firmeza de convicciones, pero al mismo tiempo anhelamos una mayor apertura que nos permita construir puentes de comunicación y acercamiento, y hacer de todos quienes creemos en Jesucristo, junto a los hombres y mujeres de buena voluntad, instrumentos de paz, verdad y justicia. Lejos del mundanal ruido Por Elisabetta Piqué Corresponsal en Italia Domingo 13 de abril de 2008 | Publicado en la Edición impresa ROMA.- Reservado, reflexivo, tímido y políticamente incorrecto. Decir que Benedicto XVI es totalmente distinto de su amado predecesor, Juan Pablo II, es una obviedad. Hay quien dice que si Joseph Ratzinger, un papa intelectual, no hubiera elegido el sacerdocio, habría sido un brillante académico, un profesor universitario (como fue durante varios años de su vida); si Karol Wojtyla, un amante del teatro, no hubiera recibido el llamado de Dios, en cambio, hubiera sido una estrella de Hollywood. A Benedicto XVI no le interesa estar bajo la luz de las cámaras. No quiere ser protagonista. El único centro de atención para él debe ser Dios, la verdad con “V” mayúscula. Amante del piano, en especial de Mozart, que sigue tocando a diario en su apartamento del tercer piso del Palacio Apostólico, quienes lo conocen cuentan que ahora que es Papa está más tranquilo. Como es difícil acceder a él, puede encerrarse a leer, a escribir, a estudiar, las verdaderas pasiones de este teólogo. Tiene paz. Cuando era cardenal, en cambio, muchos podían pasar por la Congregación de la Doctrina de la Fe y tocar su puerta. Los expertos en cuestiones vaticanas destacan que Benedicto XVI también está más tranquilo gracias al cardenal Tarcisio Bertone, su ex brazo derecho en la Congregación de la Doctrina de la Fe, a quien designó como secretario de Estado del Vaticano. El afable y simpático Bertone, un salesiano, para muchos pasó a ser un “vice-papa”, como ningún otro secretario de Estado fue en tiempos modernos (quizás exceptuando el cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII). El cardenal Bertone es quien habla con los medios, y actúa como un virtual escudo, vocero y enviado especial del Papa. Todos saben que cuando Bertone interviene, lo hace con el apoyo total del Papa. Pese a su fama de “panzer kardinal”, de hombre intransigente, rígido, inflexible, tres años después, en Roma, son pocos quienes piensan esto de Bendicto XVI. “Es abierto, no cerrado, alguien con quien se puede discutir, y que puede cambiar de idea”, contó una alta fuente del Vaticano, que lo conoce desde hace más de veinte años. Quienes lo van a ver, se encuentran ante una persona no sólo “muy bien informada”, sino que “ha procesado e interiorizado la información”, dijo un embajador ante el Vaticano de un país europeo. Benedicto XVI, que tiene sentido del humor (con Bertone intercambian chistes), no almuerza todos los días con invitados, como solía hacer Juan Pablo II. Ratzinger, que en pocos días cumplirá 81 años, prefiere conservar su energía. A diferencia de Juan Pablo II, que hasta último momento quiso estar entre las masas, concede poquísimas audiencias privadas y tiene una agenda con muchísimos menos compromisos “mundanos”. Como buen alemán, Benedicto XVI no demuestra sus emociones. Es una persona muy controlada. Apegado a las tradiciones, le encantan los parlamentos litúrgicos antiguos, como demostró en estos últimos tres años, durante los cuales ha sacado del arcón diferentes modelos de gorros y mantillas utilizados por otros papas. Es anticonformista, y está convencido de que no tiene que ser políticamente correcto, más allá de que muchos se lo aconsejen. Si no fuera así, no hubiera bautizado en la vigilia de Pascua pasada al controvertido y famoso periodista musulmán, Magdi Allam, volviendo a ser noticia en todo el mundo. A Benedicto XVI no le importa no ser aclamado, ni ser considerado antipático o retrógrado. En un mundo según él azotado por la “dictadura del relativismo”, él cree que su misión es luchar contra el secularismo actual, reafirmar la identidad católica. Sin concesiones, sin aperturas, aunque tenga que ser políticamente incorrecto. Para él, es mejor que haya pocos católicos, pero convencidos de la ortodoxia doctrinaria, que muchos, no observantes.
Amar al Papa.
AMOR AL PAPA (Textos de San Josemaría) “El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros una hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo”. Así explicaba san Josemaría el amor que los cristianos deben tener por la Cabeza de la Iglesia. Reproducimos algunos textos del santo sobre la unión con los sucesores de Pedro. Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón. (Camino , 573) Tu más grande amor, tu mayor estima, tu más honda veneración, tu obediencia más rendida, tu mayor afecto ha de ser también para el Vice–Cristo en la tierra, para el Papa. -Hemos de pensar los católicos que, después de Dios y de nuestra Madre la Virgen Santísima, en la jerarquía del amor y de la autoridad, viene el Santo Padre (Forja, 135) Católico, Apostólico, ¡Romano! -Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu “romería”, “videre Petrum”, para ver a Pedro. (Camino, 520) Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: “llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: ¡Roma!” (Surco , 344) Cada día has de crecer en lealtad a la Iglesia, al Papa, a la Santa Sede... Con un amor siempre más ¡teológico! (Surco , 353) Acoge la palabra del Papa, con una adhesión religiosa, humilde, interna y eficaz: ¡hazle eco! (Forja, 133) Que la consideración diaria del duro peso que grava sobre el Papa y sobre los obispos, te urja a venerarles, a quererles con verdadero afecto, a ayudarles con tu oración. (Forja, 136) La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida (Forja, 633) Nuestra Santa Madre la Iglesia, en magnífica extensión de amor, va esparciendo la semilla del Evangelio por todo el mundo. Desde Roma a la periferia. Al colaborar tú en esa expansión, por el orbe entero, lleva la periferia al Papa, para que la tierra toda sea un solo rebaño y un solo Pastor: ¡un solo apostolado! (Forja, 638) Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: «ut sint unum!» –para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que «omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!» –que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María. (Forja, 647) María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos. (Es Cristo que Pasa) Esta Iglesia Católica es romana. Yo saboreo esta palabra: ¡romana! Me siento romano, porque romano quiere decir universal, católico; porque me lleva a querer tiernamente al Papa, il dolce Cristo in terra como gustaba repetir Santa Catalina de Siena, a quien tengo por amiga amadísima. Contribuimos a hacer más evidente esa apostolicidad, a los ojos de todos, manifestando con exquisita fidelidad la unión con el Papa, que es unión con Pedro. El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros un hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo. Si tratamos al Señor en la oración, caminaremos con la mirada despejada que nos permita distinguir, también en los acontecimientos que a veces no entendemos o que nos producen llanto o dolor, la acción del Espíritu Santo. (Amar a la Iglesia) Fuente: http://www.es.josemariaescriva.info/index.php?id_cat=811&id_scat=758
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