La Última Fortaleza (The Last Castle)

Un general de las fuerzas especiales -Robert Redford- (General Eugene Irwin), considerado un héroe por su desempeño desde Vietnam hasta la actualidad, ex POW (prisionero de guerra), ha desobedecido órdenes ejecutivas en su última misión, todo su pelotón muere y él decide asumir enteramente la reponsabidad. Se lo juzga en Corte Marcial y sin dar posibilidad a sus amigos del Pentágono de conseguirle una sentencia leve, se declara culpable e inmediatamente es sentenciado y trasladado a una cárcel militar donde cumplen condena criminales de la peor calaña.

Seguramente será considerado para la mentalidad conservadora estadounidense un "film liberal", es decir de izquierda. Motivos no le faltan, si juzgamos según la fenomenología sociológica local. Defensa de las minorías étnicas, una revuelta en una cárcel militar que termina con la destrucción de las instalaciones... Reivindicación del "lado bueno" de muchos de los criminales allí encerrados... Además de un actor protagonista de reconocida militancia izquierdista, como Robert Redford.

Sin embargo, en toda justicia, la película es una excelente reivindicaición de las virtudes naturales y de la capacidad que tiene un hombre recto y virtuoso de rescatar una aspiración al bien del fondo de las almas más degradadas.

Allí se va ganando el respeto de los internos, observa y distingue las cualidades morales, las potencialidades de cada uno, como experto conocedor del alma del soldado. Una trivialidad le ha granjeado el odio patológico del director del penal -James Gandolfini- (Coronel Winter) un militar resentido porque nunca ha estado en acción, quien no puede soportar el ascendiente que el recién llegado logra entre los reclusos.

Además, los métodos disciplinarios del Coronel Winter distan mucho de la justicia: maltrato, manipulación de los internos para inducirlos a riñas y luego castigarlos, humillaciones y hasta asesinatos selectivos, disimulados bajo la forma de medidas de seguridad. Para ello cuenta con la ayuda y la complicida parte de su personal y la impotencia de los demás, sujetos a una cadena de mandos implacable.

Un grupo de internos le requiere a Irwin que ejerza influencia ante sus amistades del Pentágono para denunciar a Winter, pero él se negará hasta que el asesinato de un marine hispano, particularmente maltratado, a quien él ha tomado bajo su protección lo decide a planear la toma del penal como medio de destitución del Coronel Winter. El resto es más holiwwodense: una ingeniosa planificación de la revuelta y la acción en sí, entretenida, aunque por momentos en el límite de lo fantasioso.

El argumento es sólido en lo sustancial, los caracteres bien delineados y el nudo argumental (la reinvindicación moral de los que han delinquido luchando junto a un jefe virtuoso por una causa justa) conlleva un mensaje de revaloración de ciertas virtudes naturales, que el oficio militar muchas veces ayuda a preservar en estos tiempos de acedia y debilidad, como la lealtad, la fortaleza y el espíritu de sacrificio. Además de un emotivo final de reivindicación del amor a la patria, por la cual el General Irwin termina dando su vida finalmente, en una acción militar que jamás hubiera imaginado.

Como siempre ocurre con este tipo de films, que vemos con cierta frecuecia en el cine norteamericanos (Pacto de Justicia, por ejemplo, o El Último Samurai) a esta base humana de virtud natural le falta la gracia. El tema religioso está ausente de la acción dramática, si omitimos las invocaciones que no son más que expresiones idiomáticas.

La película está limpia de procacidades, más allá de las habituales del lenguaje vulgar del norteamericano actual, suavemente traducidas en el subtitulado.

Recomendable como entretenimiento y para señalar a los más jóvenes (y no tanto) que algunos resquicios del alma humana hacen prudente no apresurar los juicios sobre las personas.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Rod Lurie.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 131 min.
Interpretación: Robert Redford (General Eugene Irwin), James Gandolfini (Coronel Winter), Mark Ruffalo (Clifford Yates), Steve Burton (Capitán Peretz), Delroy Lindo (General James Wheeler), Paul Calderon (Sargento Mayor Dellwo), Samuel Ball (Duffy), Clifton Collins (Aguilar), George W. Scott (Thumper), Brian Goodman (Beaupre), Michael Irby (Enriquez), Maurice Bullard (Sargento McLaren), (Robin Wright (Rosalie Irwin).
Guión: David Scarpa y Graham Yost; basado en un argumento de David Scarpa.
Producción: Robert Lawrence.
Música: Jerry Goldsmith.
Fotografía: Shelly Johnson.
Montaje: Michael Jablow y Kevin Stitt.
Diseño de producción: Kirk M. Petruccelli.
Dirección artística: Lawrence A. Hubbs.
Vestuario: Ha Nguyen.