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Mons. Müller aclara y también oscurece

La más reciente  designación de Mons. Müller, sin embargo, ha encontrado un cierto grado de  crítica en las que le imputan sostener puntos de vista heterodoxos en una serie  de materias –desde la virginidad perpetua de Nuestra Señora, a la presencia  real de Jesucristo en la   Eucaristía, y la relación entre cristianos no católicos y la Iglesia-.

“Estas no son críticas,  son provocaciones. Y no muy inteligentes”, respondío. “O no han leído lo que  escribí o no lo han entendido”.
   
  “Nuestra Fe Católica es  muy clara”, explica, “que en la consagración durante la misa ocurre un cambio de  modo que toda la sustancia del pan y del vino es cambiada en toda la sustancia  del cuerpo y la sangre de Jesucristo, y ese cambio es correctamente llamado  transubstanciación. Y nos hemos negado a aceptar todas las otras  interpretaciones, consubstanciación, transignificación, transfinalización,  etc.”

La Iglesia es igualmente clara sobre la “virginidad  de María, madre de Jesús, madre de Dios, antes, durante y después del  nacimiento de Cristo”, afirmó el Arzobispo Müller.

En lo referente a las  relaciones entre los cristianos, el arzobispo destaca que durante los debates  con los donatistas en los siglos 4-5to., San Agustín sostiene que la Iglesia  reconoce a “todos” los válidamente bautizados  el hecho de estar incorporado a Cristo” incluso si ellos no están en comunión  plena con la Iglesia Católica.

Pero Mons. Müller tiene  un tema más urgente con el que enfrentarse, que es la Conferencia de  Religiosas de los Estados Unidos. En abril de 2012 la Congregación para la Doctrina de la Fe pidió una reforma del grupo  religioso femenino más grande de Norteamérica, después de una investigación de  cuatro años sobre sus “afirmaciones doctrinales”, concluyó en que hay un  “crisis” de Fe en todos los niveles.

A principios de este  mes, la presidenta, Hermana Pat Farrell, sugirió que la pregunta clave en estas  discusiones  con el Vaticano es “Se puede  ser católico y tener una mente cuestionadora?”.

La respuesta del  Arzobispo Müller es clara: “Dado que la fe y la razón van aparejadas, es obvio  que no resulta incompatible ser católico y tener una mente cuestionadora – pero  no podemos negociar la verdad revelada”, afirmó. “Estamos en comunión con la Iglesia en tanto y en  cuanto aceptamos la revelación de Jesucristo, toda y completa, toda la doctrina  de la Iglesia”.
   
  Es extremadamente renuente, sin embargo, a ir a la guerra con las religiosas  norteamericanas. En lugar de eso, el Arzobispo Müller quiere “ir juntos y no  pelear unos contra otros o desconfiar unos de otros”.

“Somos hermanos de  Cristo y deseamos trabajar juntos, no como un partido político o como una  organización humana, sino como la familia de Dios, el cuerpo de Cristo”,  afirmó.
   

Sobre otro asunto que  levantó cuestionamientos, su larga amistad con el teólogo peruano Padre Gustavo  Gutiérrez, uno de los principales fundadores de la “Teología de la Liberación”. Mons.  Müller fue igualmente contundente.

Explicó que hay varias escuelas en la “Teología  de la Liberación”,  acentuando que “debemos hacer diferencias entre ellas” porque algunas están en  la línea de un análisis marxista y comunista de la realidad”

“Yo creo que Gustavo  Gutiérrez -lo conozco personalmente- no pertenece a esta línea. Es un muy buen  católico”, dijo el Arzobispo Müller, que pasó 15 veranos enseñando y trabajando  en Sudamérica. El ve el tema como algo que no divide ni separa “el amor de Dios  y el amor hacia el prójimo”.

Nacido en Mainz, el  Arzobispo Müller die que se inspira principalmente en el obispo Wilhelm  Emmanuel von Ketteler, un pionero del pensamiento social católico del siglo  XIX. Su trabajo, por consecuencia esta influenciado por el pontificado del papa  León XIII, en particular, en su encíclica social “Rerum Novarum” de 1981”.
   
 
  Esta visión de la enseñanza social católica, el arzobispo cree, “ayudó a  reconstruir una Alemania democrática después de la guerra” y que ha sido  repetidamente reflejada en documentos de la Iglesia más recientes como la “Gaudium et Spes”  del Concilio Vaticano II y en la encíclica “Populorum Progressio” del papa  Paulo VI.
 
 Fuente: ]]>EWTN]]>

Comentario Druídico: Bueno, lo primero que aclara, aclara. Afirma el dogma sin dudas. Queda por ver si lo que escribió antes era lo mismo que afirma ahora, pero ahora afirma la doctrina de la Iglesia. Nada que decir. 

Lo segundo que aclara, oscurece. Una teología de la liberación buena y una mala... Hmmm. Además, no dice en qué se diferencian. Porque unas vertientes son marxistas y están mal. Sehr gut. Pero las buenas... ¿qué afirman que pueda ser novedoso y no heterodoxo? Ya el nombre mismo de estas corrientes de pensamiento (teología de la Liberación) es más que cuestionable. Por fuerza formula una postura dialéctica, a saber, lo preexistente ha de ser una "teología de la opresión". 

Supongamos que no es así. Entonces, ¿que corno es?  El Arzobispo Müller se cuida mucho de decirlo. 

Finalmente, nada digo de la democracia cristiana a la que alude, porque los resultados están a la vista. Decía Anzoátegui: "Cada vez que la Democracia Cristiana gana elecciones, Dios decreta tres días de carcajada celestial".