¿Y ahora? ¿Cómo queda el Ecumenismo? Y cómo el Concilio Vaticano II

¿Y ahora? ¿Cómo queda el Ecumenismo? Y cómo el Concilio Vaticano II

 

¡Benedicto XVI contradice el Vaticano II: en la religión diabólica de los paganos no hay “semillas del Verbo”, como puede leerse en el Decreto AD GENTES, pero se encuentran en la Filosofia griega. 

 

Escribe Orlando Fedeli*


Algunos sitios web modernistas, lo mismo que algunos “teólogos” de la Liberación, están acusando a Benedicto XVI de enterrar el Concilio Vaticano II. Según otros, esto es una exageración. Se está celebrando el entierro antes de la muerte del enfermo que, aunque muy aquejado de las piernas. aún no las estiró, después del suspiro final.

En esta agonía, y en medio de la disputa sobre si el Vaticano II va o no a ser enterrado por Benedicto XVI, el Papa pronunció un nuevo discurso, muy importante, en el cual golpéo -¿o derrumbó?- dos columnas fundamentales del ecumenismo propiciado por este Concilio.

Fue el miércoles pasado, durante su predicación semanal en una Audiencia General que él habló de San Justino y de las famosas “semillas del Verbo”.

En el Concilio Vaticano II, las “semillas del Verbo”, atribuidas a San Justino han servido para fundamentar el ecumenismo, puesto que se dice que en las religiones paganas sí habías estas famosas “semillas del Verbo”. De tales semillas nacerán tempestades… ecuménicas.

¿Serán ellas las semillas del Verbo o de la cizaña sembrada por el enemigo furtivamente por la noche, en medio del trigal de la verdad católica?

Los obispos y teólogos modernistas juraban y garantizaban que “Fue San Justino quien dijo esto. ¡Es patrístico! ¡De la mejor fuente! ¡Y de la Tradición! ¡San Justino es un padre de la Iglesia?”

Esto generó polémicas de las cuales participó en su tiempo el Card. Ratzinger.

Efectivamente, en el Capítulo II del Decreto Ad Gentes, documento del Concilio Vaticano II, puede leerse lo que sigue:

ART. 1º EL TESTIMONIO CRISTIANO

Testimonio y diálogo

11. Es necesario que la Iglesia esté presente en estos grupos humanos por medio de sus hijos, que viven entre ellos o que a ellos son enviados. Porque todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de la palabra el nombre nuevo de que se revistieron por el bautismo, y la virtud del Espíritu Santo, por quien han sido fortalecidos con la confirmación, de tal forma que, todos los demás, al contemplar sus buenas obras, glorifiquen al Padre y perciban, cabalmente, el sentido auténtico de la vid y el vínculo universal de la unión de los hombres.

Para que los mismos fieles puedan dar fructuosamente este testimonio de Cristo, reúnanse con aquellos hombres por el aprecio y la caridad, reconózcanse como miembros del grupo humano en que viven, y tomen parte en la vida cultural y social por las diversas relaciones y negocios de la vida humana; estén familiarizados con sus tradiciones nacionales y religiosas, descubran con gozo y respeto las semillas del Verbo que en ellas laten; (…) (Concilio Vaticano II, Decreto Ad Gentes, 11, resaltados nuestros).

El Concilio Vaticano II dice con todas las letras –tenidas por algunos como infalibles- que las tradiciones nacionales y religiosas de los paganos tienen semillas del Verbo escondidas o latentes.

Todo está claramente escrito:

“estén familiarizados con sus tradiciones nacionales y religiosas, descubran con gozo y respeto las semillas de la Palabra que en ellas laten; (…) (Idem).

Por lo tanto, conforme al Vaticano II, habría “semillas del Verbo” también en las falsas religiones. Fue en esto que los Cardenales Bea, Kasper, Arns et al de su línea han fundamentado sus actos ecuménicos.

Ahora, Benedicto XVI le da una sorpresa. Puesto que en este discurso sobre San Justino, Benedicto afirma, también con todas las letras, que en las religiones paganas no hay semillas del Verbo. Benedicto XVI nos garantiza que San Justino nunca ha dicho esto.

Por el contrario, San Justino dice que las simientes del Verbo existían en la filosofía griega, nunca en las religiones paganas, que serían diabólicas. En las religiones paganas existirían los frutos resultantes de estas simientes del diablo.

¿No me creen que Benedicto XVI dijo esto? Dijo esto, y mucho más. He aquí la prueba de que lo dijo. (El “mucho más” queda para después):

“De hecho, los primeros cristianos no quisieron aceptar nada de la religión pagana. La consideraban idolatría, hasta el punto de que por eso fueron acusados de "impiedad" y de "ateísmo". En particular, san Justino, especialmente en su primera Apología, hizo una crítica implacable de la religión pagana y de sus mitos, que consideraba como "desviaciones" diabólicas en el camino de la verdad. (Benedicto XVI, Discurso sobre San Justino, en la Audiencia General, Roma, miércoles 21 de marzo de 2007, destacados nuestros).

Dijo incluso Benedicto XVI:

“Justino, y con él otros apologistas, firmaron la toma de posición clara de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra los falsos dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre”.
(Idem).

¡Benedicto XVI contradice el Vaticano II!

¿Con qué Magisterio nos quedamos? Con el Magisterio “vivo” de Benedicto XVI, o con el magisterio “escrito” del Vaticano II?

Finalmente, las famosas “semillas del Verbo” estaban en las religiones paganas con las cuales los cristianos no querían tener nada en común, o en la Filosofía griega?

Benedicto XVI nos asegura que, según San Justino, las simientes del Verbo estaban en la Filosofía griega, nunca en la religión diabólica de los paganos. Benedicto nos asegura en este discurso que los Padres de la Iglesia no eran ecumenistas. Ellos eran apologistas que hacían muchas cosas bien antiecuménicas.

1) Defendían la Fe contra las “graves acusaciones de los paganos y de los judíos”.

 

Con la palabra "apologista" se designa a los antiguos escritores cristianos que se proponían defender la nueva religión de las graves acusaciones de los paganos y de los judíos. (ibidem)

2) Difundían la Fe. Eran misioneros. Dos cosas que un ecumenista jamás hace y detesta que se haga. De idéntico modo, el sito web Montfort intenta hacer, en la medida de sus pocas fuerzas, exactamente esto: defender y difundir la Fe. Es un sitio de apologética. Por eso es un sitio antiecuménico y contrario al Vaticano II.

¿Cómo queda el Magisterio “infalible” del Vaticano II?

Vamos a ver que tienen razón los que afirman que un concilio meramente pastoral nada tiene de infalible.

Asimismo, como lo afirmó también el Card. Ratzinger: el Vaticano II nada proclamó dogmáticamente. Nada enseñó infaliblemente.

Por lo tanto, enseñó de un modo falible. Y lo que es falible, al menos puede errar. Benedicto XVI afirma que el Vaticano II erró al decir que había semillas del Verbo en las diabólicas religiones paganas.

¿Y ahora, José?

La dejó tambaleando -¿tambaleando qué?- a la primera columna del ecumenismo.

Veamos ahora el “mucho más” que enseñó Benedicto XVI en ese discurso sobre San Justino.

Dijo Benedicto XVI:

“San Justino, y con él los demás apologistas, firmaron la clara toma de posición de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra los falsos dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre. Algunas décadas después de san Justino, Tertuliano definió esa misma opción de los cristianos con una sentencia lapidaria que sigue siendo siempre válida: "Dominus noster Christus veritatem se, non consuetudinem, cognominavit", "Cristo afirmó que era la verdad, no la costumbre" (De virgin. vel., I, 1)”. (Ibidem).


Nótese a este propósito que el término cunsuetudo empleado aquí por Tertuliano con referencia a la religión pagana puede ser traducido en las lenguas modernas por las expresiones “hábito cultural”, “moda del momento”.


“En una época como la nuestra, caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religión -así como en el diálogo interreligioso-, esta es una lección que no hay que olvidar”. (Ibidem).

¿Qué enseñanza de San Justino es la que hoy debemos recordar? ¿Qué se debe seguir la verdad y no la moda?

¿Y cual es la moda hoy? La moda es el relativismo.

¿Y donde reina hoy el relativismo? En el debate sobre los valores y sobre la religión, y, -¡qué sorpresa!-: “en el diálogo interreligioso”.

Ahora bien, hoy, el diálogo interreligioso reina por causa del Magisterio falible del Concilio Vaticano II.

Fue Benedicto XVI quien ha dicho esto. No fui yo. Yo apenas si estoy constatando lo que él dice. Y constatando con alegría ese Magisterio vivo del Papa.

¿Y ahora José?

En ese pequeño discurso sobre San Justino, que reproducimos íntegramente abajo para documentar que nada de lo dicho ha sido inventado por nosotros, Benedicto golpeó las dos columnas del ecumenismo:

1) Es falso lo que dice el Concilio Vaticano II en el decreto Ad Gentes respecto a que hay “semillas del Verbo” en las religiones paganas.

2) El diálogo interreligioso puesto de moda por el Vaticano II es relativismo.

Con esto, el ecumenismo y el Vaticano II, que estaban ya mal, empeorarán más aún. ¿Será que los sitios modernistas (Golias y Aprile on line) tienen razón? ¿Será que Benedicto XVI quiere enterrar el Vaticano II?

Dios los oiga. Que Benedicto lo quiera. Y que lo haga.

San Pablo, 22 de marzo de 2007


* Orlando Fedeli, es Presidente de la ASSOCIAÇÃO CULTURAL MONTFORT – São Paulo – Brasil – sitio web: www.montfort.org.br . Traducción del original portugués, realizada por Panorama Católico.


Anexo: Discurso del Papa Benedicto XVI

en la Audiencia General del 21 de marzo de 2007.

San Justino


Queridos hermanos y hermanas:


En estas catequesis estamos reflexionando sobre las grandes figuras de la Iglesia primitiva. Hoy hablamos de san Justino, filósofo y mártir, el más importante de los Padres apologistas del siglo II. Con la palabra "apologista" se designa a los antiguos escritores cristianos que se proponían defender la nueva religión de las graves acusaciones de los paganos y de los judíos, y difundir la doctrina cristiana de una manera adecuada a la cultura de su tiempo. Así, los apologistas buscan dos finalidades: una, estrictamente apologética, o sea, defender el cristianismo naciente (apologhía, en griego, significa precisamente "defensa"); y otra, "misionera", o sea, proponer, exponer los contenidos de la fe con un lenguaje y con categorías de pensamiento comprensibles para los contemporáneos.


San Justino nació, alrededor del año 100, en la antigua Siquem, en Samaría, en Tierra Santa; durante mucho tiempo buscó la verdad, peregrinando por las diferentes escuelas de la tradición filosófica griega. Por último, como él mismo cuenta en los primeros capítulos de su Diálogo con Trifón, un misterioso personaje, un anciano con el que se encontró en la playa del mar, primero lo confundió, demostrándole la incapacidad del hombre para satisfacer únicamente con sus fuerzas la aspiración a lo divino. Después, le explicó que tenía que acudir a los antiguos profetas para encontrar el camino de Dios y la "verdadera filosofía". Al despedirse, el anciano lo exhortó a la oración, para que se le abrieran las puertas de la luz.


Este relato constituye el episodio crucial de la vida de san Justino: al final de un largo camino filosófico de búsqueda de la verdad, llegó a la fe cristiana. Fundó una escuela en Roma, donde iniciaba gratuitamente a los alumnos en la nueva religión, que consideraba como la verdadera filosofía, pues en ella había encontrado la verdad y, por tanto, el arte de vivir de manera recta. Por este motivo fue denunciado y decapitado en torno al año 165, en el reinado de Marco Aurelio, el emperador filósofo a quien san Justino había dirigido una de sus Apologías.


Las dos Apologías y el Diálogo con el judío Trifón son las únicas obras que nos quedan de él. En ellas, san Justino quiere ilustrar ante todo el proyecto divino de la creación y de la salvación que se realiza en Jesucristo, el Logos, es decir, el Verbo eterno, la Razón eterna, la Razón creadora. Todo hombre, como criatura racional, participa del Logos, lleva en sí una "semilla" y puede vislumbrar la verdad. Así, el mismo Logos, que se reveló como figura profética a los judíos en la Ley antigua, también se manifestó parcialmente, como en "semillas de verdad", en la filosofía griega. Ahora, concluye san Justino, dado que el cristianismo es la manifestación histórica y personal del Logos en su totalidad, "todo lo bello que ha sido expresado por cualquier persona, nos pertenece a nosotros, los cristianos" (2 Apol. XIII, 4). De este modo, san Justino, aunque critica las contradicciones de la filosofía griega, orienta con decisión hacia el Logos cualquier verdad filosófica, motivando desde el punto de vista racional la singular "pretensión" de verdad y de universalidad de la religión cristiana.


Si el Antiguo Testamento tiende hacia Cristo del mismo modo que una figura se orienta hacia la realidad que significa, también la filosofía griega tiende a Cristo y al Evangelio, como la parte tiende a unirse con el todo. Y dice que estas dos realidades, el Antiguo Testamento y la filosofía griega, son los dos caminos que llevan a Cristo, al Logos. Por este motivo la filosofía griega no puede oponerse a la verdad evangélica, y los cristianos pueden recurrir a ella con confianza, como si se tratara de un bien propio. Por eso, mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II definió a san Justino "un pionero del encuentro positivo con el pensamiento filosófico, aunque bajo el signo de un cauto discernimiento": pues san Justino, "conservando después de la conversión una gran estima por la filosofía griega, afirmaba con fuerza y claridad que en el cristianismo había encontrado "la única filosofía segura y provechosa" (Diálogo con Trifón VIII, 1)" (Fides et ratio, 38).


En conjunto, la figura y la obra de san Justino marcan la decidida opción de la Iglesia antigua por la filosofía, por la razón, más bien que por la religión de los paganos. De hecho, los primeros cristianos no quisieron aceptar nada de la religión pagana. La consideraban idolatría, hasta el punto de que por eso fueron acusados de "impiedad" y de "ateísmo". En particular, san Justino, especialmente en su primera Apología, hizo una crítica implacable de la religión pagana y de sus mitos, que consideraba como "desviaciones" diabólicas en el camino de la verdad.


Sin embargo, la filosofía constituyó el área privilegiada del encuentro entre paganismo, judaísmo y cristianismo, precisamente en el ámbito de la crítica a la religión pagana y a sus falsos mitos. "Nuestra filosofía": así, de un modo muy explícito, llegó a definir la nueva religión otro apologista contemporáneo de san Justino, el obispo Melitón de Sardes (Historia Eclesiástica, IV, 26, 7).


De hecho, la religión pagana no seguía los caminos del Logos, sino que se empeñaba en seguir los del mito, a pesar de que este, según la filosofía griega, carecía de consistencia en la verdad. Por eso, el ocaso de la religión pagana resultaba inevitable: era la consecuencia lógica del alejamiento de la religión de la verdad del ser, al reducirse a un conjunto artificial de ceremonias, convenciones y costumbres.


San Justino, y con él los demás apologistas, firmaron la clara toma de posición de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra los falsos dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre. Algunas décadas después de san Justino, Tertuliano definió esa misma opción de los cristianos con una sentencia lapidaria que sigue siendo siempre válida: "Dominus noster Christus veritatem se, non consuetudinem, cognominavit", "Cristo afirmó que era la verdad, no la costumbre" (De virgin. vel., I, 1).


A este respecto, conviene observar que el término consuetudo, que utiliza Tertuliano para referirse a la religión pagana, en los idiomas modernos se puede traducir con las expresiones "moda cultural", "moda del momento".


En una época como la nuestra, caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religión -así como en el diálogo interreligioso-, esta es una lección que no hay que olvidar. Con esta finalidad -y así concluyo- os vuelvo a citar las últimas palabras del misterioso anciano, con quien se encontró el filósofo Justino a la orilla del mar: "Tú reza ante todo para que se te abran las puertas de la luz, pues nadie puede ver ni comprender, si Dios y su Cristo no le conceden comprender" (Diálogo con Trifón VII, 3).

Fuente: Vatican.va


San Justino

Lo que afirmaba San Justino es que Cristo es la Palabra (Logos) que está -de algún modo- en todo hombre de todo tiempo. Todo participa del Verbo (Logos) de Dios, al menos en parte y en distintos grados. "...Todo hombre habló bien en la proporción de la participación que tuvo de la semilla del Verbo" (Segunda Apología, 13). En ningún momento Justino restringe esta participación a sólo los filósofos, sino que ella se da en todo hombre, de todo tiempo, lugar, cultura, etc. Por ende, se daba también en aquellos hombres que pertenecían al paganismo, pero no debido a su religión pagana, sino por la presencia misma de las semillas del Verbo diseminadas en el mundo. Sócrates y Platón, a quienes reconoce Justino una participación mayor en el Logos, deben ser considerados - según los criterios "tradicionales" de los que se vale el autor de esta nota - paganos (no eran cristianos ni podían cronológicamente haberlo sido, ni tampoco eran ateos). Por tanto, lo afirmado por el Decreto Ad Gentes y lo sostenido por Benedicto XVI no se contradicen en absoluto, sino que se complementan coherentemente. De todos modos, ni la enseñanza de San Justino (quien erró materialmente en algunas doctrinas), ni la de Ad Gentes, ni la de esta catequesis de Benedicto XVI pueden tomarse como infalibles ni como argumento apodíctico de refutación alguna. No se puede - no es en modo alguno legítimo en el campo de la teología - deducir el valor de un Concilio Ecuménico comparando de manera tan grosera textos surgidos de situaciones muy diversas entre sí. No se respeta así la verdadera intención de lo afirmado por Justino (que hablaba en tiempo de las persecuciones), ni la de los Padres Conciliares, ni la de Benedicto XVI, quien en numerosas oportunidades condenó el relativismo en el ámbito del diálogo interreligioso, pero jamás censuró dicho diálogo sino que, por el contrario, lo promueve fervientemente. Creo que para tratar de demostrar la validez o no de una enseñanza conciliar -de un Concilio reconocido y aprobado, al menos implícitamente, por cuatro Papas- hay que manejar un cúmulo de conocimientos de teología y de metodología teológica, de los cuales es evidente que el autor de esta nota carece.

¿Mythos o Logos? Preguntas de un ignorante asumido

Si el Santo Padre destaca la condena de San Justino a los paganos en tanto tales y su testimonio en favor de las "semillas del Logos" que hay en ellos (sospecho que Justino habla de los griegos, no de los zulúes ni de los budistas)¿no queda acreditado que estas semillas tienen algo del Logos en tanto que han caminado -por gracia singular- por la recta vía natural hacia la verdad hasta donde lo permite la razón sin el auxilio de la Revelación?

Y otra: ¿no es propio y exclusivo de los griegos (y de los romanos en tanto que siguieron sus enseñanzas en esta materia) esta suerte de "revelación natural" de la que se ha hablado siempre en la Iglesia, con la cual Dios privilegió a los pueblos formadores de Occidente?

In fine: ¿por qué siempre hemos de ser brutos e ignorantes o en su defecto desobedientes los que sostenemos que en el Concilio Vaticano II hay al menos "semillas de incoherencia" con el Magisterio tradicional, conclusión a la que arribamos haciendo uso del principio de contradicción (¡Salud viejo Parménides,diría Marechal!)?

¿O es que la comprensión del Magisterio está reservada a ciertos grupos elegidos como sostiene la gnosis a la que el Santo Padre se ha referido recientemente? ¿O es que la Nouvelle Théologie y sus descendientes ha tenido su propia revelación a la que acceden solo algunos y el resto somos unos burros sin esperanza?

¿Es que mi abuelita no tiene derecho a la Fe íntegra? Porque a ella le enseñaron que los dioses paganos son demonios y hasta le hicieron creer que esto estaba así de clarito en las Sagradas Escrituras. ¿Por qué la engañaron o le retacearon verdades tan sublimes que solo el CVII ha venido a revelar?

Sepa disculpar mi ignorancia...

Aclaremos...

Primero: una cosa es tener derecho a una fe íntegra y otra muy distinta es pretender que por esa fe se tiene la capacidad intelectual y teológica suficiente como para emitir un juicio negativo con respecto a un Concilio Ecuménico, legítimamente convocado y cuyos documentos finales fueron aprobados por el Romano Pontífice, en comunión con los Padres Conciliares. Nadie puede negar que los distintos cristianos, compartiendo la misma fe, tienen sin embargo capacidades intelectuales distintas de reflexión al interior de esa misma fe. Segundo: ¿De dónde salió eso de que es propio y exclusivo de los griegos el acceso al conocimiento de Dios por revelación natural? Rom 1,20; Sab 13 y tantos otros pasajes de la Escritura no hablan de exclusividad alguna. Tercero: El Salmo 96,5 (Vg. 95,5) dice que los dioses de los paganos son demonios sólo en la traducción latina de San Jerónimo. Si nos aferramos sólo a esa versión de las Escrituras, deberemos creer que Moisés verdaderamente tenía cuernos saliendo de su cabeza, según traduce S. Jerónimo Gén 34,29, mientras que otras traducciones -más acertadas- hablan de "rayos" de luz que salían de su rostro. La traducción de S. Jerónimo, siendo por cierto venerable, no ha quedado libre de ciertas imprecisiones en lo que a traducción se refiere. Por último, el modo de enfrentar la crisis postconciliar y el avance de los progresistas no es elaborar argumentaciones a partir de aparentes contradicciones entre tal Padre de la Iglesia, tal concilio, tal Pontífice. Es necesario estar capacitado para reconocer el justo valor teológico de cada afirmación, documento o testimonio patrístico, pontificio, etc. Esa tarea es más adecuada para quienes hayan realizado estudios teológicos y puedan desenvolverse competentemente en la materia. De lo contrario, por buenas que sean nuestras intenciones, nuestros argumentos no harán más que avivar las burlas y el desprecio por todo lo tradicional de aquellos que, efectivamente, buscan tildar de ignorantes a quienes nos aferramos a la Tradición y al Magisterio siempre vivo de la Iglesia para enfrentar la terrible crisis que estamos viviendo.

Empecemos por los cuernos

Tercero: El Salmo 96,5 (Vg. 95,5) dice que los dioses de los paganos son demonios sólo en la traducción latina de San Jerónimo. Si nos aferramos sólo a esa versión de las Escrituras, deberemos creer que Moisés verdaderamente tenía cuernos saliendo de su cabeza, según traduce S. Jerónimo Gén 34,29, mientras que otras traducciones -más acertadas- hablan de "rayos" de luz que salían de su rostro. Si nos aferramos a esa versión (¡La Vulgata de San Jerónimo!) deberemos creer que Moisés tenía cuernos saliendo de su cabeza...

Por supuesto, o no puede entenderse esta afirmación literalmente y tenemos que recurrir a una metafórica. ¿Por qué no le podrían salir cuernos a Moises? O bien, resplandecer Nuestro Señor con una luz intensa en el Monte Tabor. ¿También tendremos que revisar este relato? O tal vez cuando caminaba sobre las aguas estaba haciendo surfing...

Por otra parte, más allá de los retoques que pueda ameritar la Vulgata, ¿fallaría de tal modo el aserto "todos los dioses de los gentiles son demonios" que durante más de mil quinientos años hemos creído un error teológico tan grave y los Papas han declarado con Magisterio solemne ser verdad lo que era un "error de traducción". ¿No le parece un argumento flojito?

Su concepcion de la hermenéutica biblica es heterodoxa. Lea la Divino Afflante Spiritu, de Pío XII, publicada en esta web.

La doctrina católica sostiene y ha sostenido siempre que salvo el Dios Uno y Trino revelado por las Sagradas Escrituras todos los otros dioses son ídolos, por lo cual su adoración es un acto de idolatría, y muy particularmente grave en las religiones paganas, donde estos inventos de la mente humana son siempre representación de fuerzas demoníacas.

¿De dónde saqué que la "revelación natural" es privilegio de griegos y romanos, o más ampliamente de los pueblos helenizados y romanizados? Cristo nació al cumplirse la "plenitud de los tiempos", bajo un Emperador Romano. La Iglesia tomó las categorías de pensamiento de los pueblos occidentales (grecorromanos) para elaborar su teología y su derecho, además de elaborar con sus lenguas las más universales tradiciones litúrgicas. La otra proviene de la lengua común del pueblo de Israel en tiempos de Nuestro Señor. Las dos columnas teológicas de la Iglesia, San Agustín y Santo Tomás han fundado sus obras teológicas en verdades de orden natural que solo Sócrates, Platón y Aristóteles han sabido descubrir y sistematizar (claro que tanto Agustín como Tomás hubieron de desechar los puntos erroneos). Nadie se había acercado tanto a la idea del Dios verdadero como ellos, sin el auxilio de la Revelación. Nada hay en oriente ni menos en entre los paganos más primitivos sino fantasía, fetichismo, magia negra y, en el caso de algunos pueblos más refinados, sofisticadas forma de panteísmo y ateísmo (como el budismo, por ejemplo).

Solo transgrediendo el dogma católico se puede atribuir a los pueblos paganos "semillas de verdad" teológica en sus religiones. Algunos pueden tener mayor disposición a aceptar la Fe evangélica por ciertas características culturales. Aunque "filosofía" solo hubo una, la griega, y ella educó a Occidente. El resto es un conjunto fábulas, cosmogonías y mitologías más o menos aburridas, más o menos fantásticas, normas morales más o menos (más vale menos) acordes a la moral natural (tan poco acogida por los paganos en general -poligamia, eutanasia, antropofagia, división en castas, etc.), literatura, tradiciones humanas simpáticas algunas, horrendas otras, en fin. Lo que quiera. Menos "semillas de verdad" teológica.

La Vulgata, Moisés y sus cuernos.

Primero: Lea el comentario de Mons. Straubinger a Ex 34,29 y veremos qué sucede con los cuernos de Moisés. ¿O me va a decir también que la concepción hermenéutica de Juan Straubinger es heterodoxa?

 Segundo: Una cosa son los ídolos (nada) y otra muy distinta los demonios.

Tercero: Pío XII en la Divino Afflante aconseja la confrontación del texto de la Vulgata con los textos originales para comprobar y confirmar la doctrina contenida en esa versión de la Biblia. Es más, habla de exigencia a este respecto (Denz. 2292).

Es necesario estar capacitado

Dice Ud. más arriba: "Es necesario estar capacitado para reconocer el justo valor teológico de cada afirmación, documento o testimonio patrístico, pontificio, etc."

Cito: La declaración conciliar Nostra Aetate2 cita el célebre texto de San Juan Evangelista "Luz que alumbra a todo hombre", que constituiría el fondo de toda religión. Pero el Concilio no menciona lo que según Juan Pablo II es un misterio paralelo al de la encarnación: esa luz ha sido rechazada por los hombres. Por tanto es imposible que constituya el fondo de todas las religiones (OR 26-27 de dic. de 1981). El Papa dice que la Navidad, además del misterio (en el cual se cree) del nacimiento del Hombre-Dios, incluye también el misterio no resuelto de no haber sido acogido por el mundo y por los suyos. El Concilio no habla de luz sobrenatural sino de "plenitud de luz". El naturalismo que caracteriza los dos documentos, Ad Gentes y Nostra Aetate, es patente incluso en la terminología, al no aparecer jamás el vocablo "sobrenatural".

La descripción de las religiones no cristianas, contempladas en tal perspectiva, no podía no teñir lo que siendo universal e inespecífico y propio del sentido religioso del género humano es común a Islamismo y Cristianismo. Del Islamismo, por ejemplo, el Concilio señala la creencia en un Dios providente y omnipotente y la expectativa de un juicio final; pero olvida el rechazo de la Trinidad y de la Divinidad de Cristo, es decir, de las dos verdades principales del Cristianismo, cuyo conocimiento se juzga necesario para la salvación.

Romano Amerio, Iota Unum Nº 253.

Convengamos que Romano Amerio era un teólogo capacitado, y que el pasado año recibió un homenaje de la Santa Sede por su egregia obra doctrinal.

Romano Amerio

Si vamos al caso, De Lubac, Congar y Von Balthasar han sido más que "homenajeados" por la Sta. Sede. Y sin embargo, no creo que ud. los cite mucho que digamos como argumentos de autoridad. No es que yo esté de acuerdo con estos autores, sino que quiero señalar cuánto pueden valer los "homenajes".

 

¿Los cuernos de quién?

Primero, yo dije:

Por otra parte, más allá de los retoques que pueda ameritar la Vulgata, ¿fallaría de tal modo el aserto "todos los dioses de los gentiles son demonios" que durante más de mil quinientos años hemos creído un error teológico tan grave y hasta los Papas han declarado con Magisterio solemne ser verdad lo que era un "error de traducción". ¿No le parece un argumento flojito?

Mons. Straubinger es sin duda un hermeneuta muy calificado.

Tercero: ¿Cómo traduce Mons. Straubinger "omnes dii gentium daemonia sunt"?

lucioqc

Straubinger traduce Sal 96,5 (95,5) "Todos los dioses de los gentiles son FICCIÓN". Y los demonios no son ficción...

Cosas veredes...

¡Por las barbas del profeta!, el tío Straubinger picado de Nouvelle Théologie!

Petisco y Torres Amat traducen "Demonios".

Petisco anotado por Strubinger dice "demonios", con nota del exégeta en cuestión al pie: "demonios, en hebreo, ficticios".

La King James' Version, de la American Biblical Society dice, con perdon, "idols".

La Biblia de Jerusalén, con más perdón, dice "nada son los dioses paganos".

En el Concilio Romano, bajo San Dámaso (Denzinger 92) se definieron estas brutales palabras:

Si alguno, al llamar Dios al Padre [de Cristo], Dios al Hijo de Aquel, y Dios al Espíritu Santo, distingue y los llama dioses, y de esta forma les da el nombre de Dios, y no por razón de una sola divinidad y potencia, cual creemos y sabemos ser la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y prescindiendo del Hijo o del Espíritu Santo, (...) distingue y los llama dioses, y de esta forma les da el nombre de Dios, y no por razón de una sola divinidad y potencia, cual creemos y sabemos ser la del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y prescindiendo del Hijo o del Espíritu Santo, piense así que al Padre solo se le llama Dios o así cree en un solo Dios, es hereje en todo, más aún, judío, porque el nombre de dioses fue puesto y dado por Dios a los ángeles y a todos los santos, pero del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, por razón de la sola e igual divinidad no se nos muestra ni promulga para que creamos el nombre de dioses, sino el de Dios.

Porque en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo solamente somos bautizados y no en el nombre de los arcángeles o de los ángeles, como los herejes o los judíos o también los dementes paganos. Esta es, pues, la salvación de los cristianos: que creyendo en la Trinidad, es decir, en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, y bautizados en ella, creamos sin duda alguna que la misma posee una sola verdadera divinidad y potencia, majestad y sustancia.

Con las precauciones a las que me mueve la ignorancia me pregunto si tan fuerte admonición no deja en claro que quienes llaman o consideran dioses a otros que nos sean la Santísima Trinidad no están adorando a un demonio, aunque daemonun pueda traducirse por ficción o ídolo (es decir, algo -o alguien- que se pone en lugar de la Santísima Trinidad). Y puesto que "no tendras otros dioses ante Mí", como reza la versión bíblica del mandamiento, este pobre cristiano concluye en que los dioses paganos son demonios, o al menos fantasías sugeridas por el demonio, que en este sentido creo el Tío Straubinger, con alemana precisión y platense paciencia ha anotado. ¡Miralo a Straubinger ecumenista!

No se puede creer.

Lubac, Congar et al

Fino aquí diciendo que la Roma posconciliar ha sacado a escobazos a todo teólogo de línea tradicional en los últimos 40 años. La reivindicación de Amerio pone más énfasis en su autoridad como teólogo, dado que ha sido un durísimo crítico del Concilio. Vientos que cambian hacia el rumbo que siempre llevó la Nave de Pedro.

Of course que no citaría a ningún otro homenajeado herético. Para eso está... iba a decir Ud. pero me parece que no es justo. Creo que Ud. pretende defender lo indefendible. Y después se vuelve más papista que el papa.

Mi modesta intención...

Mi única intención en toda esta polémica fue simplemente indicar que no se pueden hacer afirmaciones tan a la ligera con respecto al valor de un Concilio Ecuménico legítimamente convocado y reconocido por todos los Romanos Pontífices desde entonces hasta hoy. Para eso me parece -modestamente- que hace falta mucho más que el catecismo aprendido hace años...

El autor de la nota sugiere que Benedicto XVI contradice al Vaticano II. Es su opinión. Pero estoy seguro que si al mismo Papa se le preguntara al respecto, su respuesta iría más por el lado de mi intento de explicación que por el lado del autor de la nota. Es una suposición de mi parte, pero no creo que sea muy descabellada.

Coincidio plenamente en que estamos viviendo una terrible crisis, aunque es evidente que a los mismos síntomas les atribuimos causas diversas. Es cierto que el Concilio Vaticano II tiene textos que pueden malinterpretarse, pero si vamos al caso, la misma Sagrada Escritura es mal interpretada desde hace siglos, y eso no implica que no sea la Palabra de Dios. Entiéndase bien: no quiero decir con esto que el Vaticano II tenga el mismo valor que la Biblia (¡por favor, me atajo antes de que se pongan esas palabras en mi boca!), pero creo que vale el uso de la analogía.

Espero no haber faltado a la caridad para con ud. en ningún momento, y si fue así le ruego me perdone.

Para terminar, quisiera hacerle saber que si bien no comparto -como se ha visto- algunos puntos de vista, disfruto por otro lado de muchos de los artículos del sitio y me enriquezco mucho con ellos.

En Cristo y María, ¡paz y bien!

Ultimísimo momento....

El Papa Pío XII - picado de Nouvelle Théologie - promueve una concepción hermenéutica heterodoxa!!!  

BREVIARIUM ROMANUM - cum textu psalmorum e versione Pii Papae XII auctoritate edita (1945) - traduce del hebreo original:

Ps. 95,5: OMNES DII GENTIUM SUNT FIGMENTA.

Conf. Motu Proprio "IN COTIDIANIS PRECIBUS" sobre la nueva traducción latina de los salmos para el oficio divino.

Quizás Pío XII no leyó su propia encíclica Divino Afflante...

Ud. perdone, es que no puedo con mi genio... aunque sé que me han silenciado públicamente, sería una deshonestidad de su parte pasar por alto esta reforma de Pío XII.  

Cosas veredes....

Si me permite

Ud.dice:

Mi única intención en toda esta polémica fue simplemente indicar que no se pueden hacer afirmaciones tan a la ligera con respecto al valor de un Concilio Ecuménico legítimamente convocado y reconocido por todos los Romanos Pontífices desde entonces hasta hoy. Para eso me parece -modestamente- que hace falta mucho más que el catecismo aprendido hace años...

Le contesto:

Lea Iota Unum, de Romano Amerio. Verá que los problemas del Concilio son muchos, muy complejos (legales, doctrinales, de lenguaje, de hermenéutica...). No tomamos las cosas a la ligera. Las expresamos de un modo apologético para llamar la atención sobre el problema.

Ud. dice:

El autor de la nota sugiere que Benedicto XVI contradice al Vaticano II. Es su opinión. Pero estoy seguro que si al mismo Papa se le preguntara al respecto, su respuesta iría más por el lado de mi intento de explicación que por el lado del autor de la nota. Es una suposición de mi parte, pero no creo que sea muy descabellada.

Le contesto:

Esto que Ud. describe es el problema. El Magisterio debe ser claro y distinto. Si hay que hacer tanta hermenéutica, eso mismo señala la existencia del problema. Un Concilio Ecuménico que ha oscurerido la doctrina que era clara y distinta a la vez que ha renunciado a definir verdades de Fe... no tiene precedentes y a juzgar por sus resultados, tampoco parece una novedad provechosa. ¿Por qué se empeñan en defender lo indefendible? Es un problema que no podemos solucionar, porque está en manos de la Iglesia jerárquica, pero sí debemos ser concientes de que existe y admitirlo. Interin, ante la duda, adherir a lo seguro.

Ud. dice:

Coincidio plenamente en que estamos viviendo una terrible crisis, aunque es evidente que a los mismos síntomas les atribuimos causas diversas. Es cierto que el Concilio Vaticano II tiene textos que pueden malinterpretarse, pero si vamos al caso, la misma Sagrada Escritura es mal interpretada desde hace siglos, y eso no implica que no sea la Palabra de Dios.

Respondo:

Estimado amigo, me sorprende la flaqueza de su argumento. Para eso está la Tradición y el Magisterio, especialmente el Magisterio, última instancia hermenéutica. Es obvio que la escritura librada al libre examen es una catástrofe. El problema es que ahora el Magisterio, que nítidamente ponía en blanco y negro las verdades cuando cultivaba el estilo anteconciliar, cuando homogeneamente consigo mismo a través de la historia definía lo disputado y reafirmaba lo definido, ahora pone todo en gris (salvo excepciones, o pasajes excepcionales).

Ud. dice:

Entiéndase bien: no quiero decir con esto que el Vaticano II tenga el mismo valor que la Biblia (¡por favor, me atajo antes de que se pongan esas palabras en mi boca!), pero creo que vale el uso de la analogía.

 

Respondo:

No se ataje. Pero considere frases como la de Paulo VI: "El Vaticano segundo es en algunos aspectos más importante que Nicea"

(cito de memoria). Si entrar a recordar las múltiples lamentaciones del mismo Papa respecto al posconcilio, ¿no hay un cierto partisanismo de doctor privado y coautor de la criatura que se niega a aceptar que le ha salido tonta? Además de, como dice Amerio con su habitual agudeza, una cierta pérdida del temor a la contradicción...

Ud. dice:

Espero no haber faltado a la caridad para con ud. en ningún momento, y si fue así le ruego me perdone.

Respondo:

No, estimado amigo. Nunca ha faltado a la caridad para conmigo. Fue una buena polémica y en algunos aspectos sería yo más bien quien ha usado alguna ironía riesgosa. Coincido con Ud. en que no deben hacerse afirmaciones a la ligera, sobre todo en materia tan grave. En todo caso, en lo que me toca, hago un público mea culpa si las he hecho.

Ud. dice:

Para terminar, quisiera hacerle saber que si bien no comparto -como se ha visto- algunos puntos de vista, disfruto por otro lado de muchos de los artículos del sitio y me enriquezco mucho con ellos. En Cristo y María, ¡paz y bien!

Respondo: Es Ud. un caballero. Muchas gracias. Un saludo cordial en N.S.J. y su SSma. Madre.

Noticias viejas...

Tengo en mis manos el oficio divino con la traducción de los salmos del Card. Bea, que Ud. cita. El leccionario, afirma el mismo decreto, debe mantener los textos de la Vulgata allí donde sea posible.

El Cardenal Bea... Vea, ¡qué cardenal! Su origen judío y su adhesión a la Nouvelle Theologie, así como su mediación para lograr, incluso por recursos ilegales (ver Ralph Witgen y Romano Amerio -El Rin Desemboca en el Tiber y Iota Unum respectivamente-) para lograr, decía, una influencia decisiva del lobby judío en el Concilio son públicos y notorios. De allí la Nostra Aetate... de la cual se podría decir tanto y que tanto ha hecho en favor del indiferentismo religioso que ahora el Papa Benedicto quiere reparar.

Si Ud. quiere decirme que Bea conocía bien el hebreo, no hay duda. Si afirma que Pío XII aprobó su traducción del psalterio, es un hecho, como lo es su actuación (la de Bea) en favor del desangelado diálogo con los judíos, de donde hemos sabido conseguir un par de herejías (la nueva religión "noaquida", por ejemplo). Parece evidente que Bea (cuyo secretario fue un tal Malachi Martin, le sonará el nombre) ha trabajado en favor de una doctrinalmente imposible teoría que hoy muchos aceptan como verdad de fe, según la cual el Yaveh de los judíos actuales es el mismo que el Dios Padre de los católicos. Los judíos (post redención) reconocerían al Padre, más no al hijo... "Nadie va al Padre sino por mí. Horror herético que ha acuñado la polisémica expresión "hermanos mayores", la cual ha sabido sonar inclusive en labios pontificios...

Esta es la simiente conciliar en estado de fruto.

Pío XII, (santo papa a mi ver) se vio traicionado con frecuencia. Dejemos el caso Montini, porque luego fue Papa... para no escandalizar a los oídos piadosos. Hablemos de otros: el Dr. Frankenstein del Novus Ordo fue parte de la reforma litúrgica del Papa Angélico. Digo, Annibale Bugnini formó en los equipos de Pío XII.

Otrosí digo, el Card. Lercaro.

No estuvo rodeado de ángeles el Papa Angélico. De esos polvos, estos lodos, digo, Concilio copado por una minoría activa y osada que tiró al tacho de la basura los esquemas preparatorios (de 20 sobrevivió 1, el del Card. Bea, vea Ud.). El Novus Ordo, tanto per se como secundum quid - i.e.:las benditas traducciones, unánimes en el error-. ¡La Misa Normativa..! afortunadamente muerta antes de nacer... Y luego, la incesante actividad del Rambo de la destrucción litúrgica, Mons. Marini, ceremoniero y creativista papal de Juan Pablo II y de Benedicto, aunque "en capilla" hoy en día.

¿Qué quiere que le diga? Los datos que Ud. da son exactos. Seguramente no hay errores en la traducción de Bea, no se. Pero el personaje es de terror. No me lo mente en favor de la Tradición litúrgica.

El Papa Pacelli consideró mejores las versiones de los salmos del Card. Bea. Vale. ¿Y qué? A eso de los idolos-ficciones, etc. le he respondido más arriba citando textos de San Dámaso.

Por último, el Papa Pío XII no estuvo picado de Nouvelle Theologie, obviamente, pero sí constreñido por sus personeros. Por lo cual al condenarla no mencionó a ninguno por su nombre, lo cual resulta inexplicable.

Enfrentemos el hecho básico ¿Fué legítimo el Concilio?

1º Que nadie ose dudar de un concilio legítimamente convocado... 2º Ningún concilio universal de la Iglesia ha dado lugar a mayores sospechas sobre la legitimidad de su convocatoria, comenzando por la legitimidad EN LA ELECCIÓN del convocante, Angelo Roncalli como Juan XXIII. 3º Como para muchos el 'Tu es petrus' garantiza necesariamente la legitimidad de toda elección en cónclave Vaticano, es necesario introducir la exepción de las profecías para confirmar dicha excepción por los resultados. En otras palabras: la posibilidad en conciencia de estar ante profecía cumplida. Comencemos por esto: «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),... --Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. (Mateo 24:15 y 21-22)Excelente e insuperada descripción del Concilio y de sus secuelas hasta hoy. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie. Cientos de millones en continentes enteros se han apartado de la Iglesia, los confesionarios están abandonados. Los medios de salvación han quedado de facto inoperantes para 'continentes de almas'. Y la acusación a los hipócritas no deja dudas: ¡Conque sabéis discernir el aspecto del cielo y no podéis discernir las señales de los tiempos!(Mateo 16:3)

La Santísima Virgen en la Salette señaló la proximidad del acontecimiento: Roma apostatará de la fe, y se convertirá en la sede del Anticristo. Profecía cumplida marcadamente con Nostra Aetate. Definamos al Anticristo conforme a la Biblia, I Juan 2:22: Todo el que niega que Jesucristo es el Mesías, ese es el Anticristo. En otras palabras, ser Anticristo es el oficio fundamental del rabinato judío. Su única relación con Cristo es negarle Su identidad y Su lugar como Mesías de Dios. ¿Y cómo considera Nostra Aetate a aquellos a quienes Jesús llamó hijos del Diablo(Juan 8:44)? Entendámonos claramente primero: La posición judía tildando a Cristo de impostor y embustero ha sido para nosotros NECESARIAMENTE blasfema. Nuestra fe es blasfemia para los judíos. No puede haber mayor oposición ni hay tema más fundamental y elevado para marcarla. Nostra Aetate pretendió barrer el problema bajo el tapete incrementando como lazo de unión lo que no es de Cristo en el judaísmo, la nada comparativamente hablando. No se puede barrer a Cristo bajo el tapete porque Jesucristo ES Dios y la pretensión de barrerlo es la apostasía profetizada. Antes del Concilio lo que la Iglesia había barrido bajo el tapete era el judaísmo exaltando siempre a Cristo. Esta minimización del Señor para concordar con los judíos es blasfema sujeción que convirtió a la Sede antes de Pedro en Sede del Anticristo. Es la descalificación definitiva e inapelable del Concilio.

Fuí testigo de la historia en el cónclave de 1958, la fumarola blanca duró largo tiempo, cinco o más minutos dando lugar a la movilización acostumbrada de noticieros y guardias suizos cuando, súbitamente, paró para ser sustituida por humo negro. Y sobrevino el escándalo entre reporteros incrédulos. Hubo que esperar mucho tiempo. Después vino OTRA votación y la elección de Roncalli. ¿Quién fue elegido en la primera? La fumarola blanca sólo se da tras la aceptación del elegido, mientra este no acepte la elección no ha concluido. Sobre estas consideraciones el elegido y papa real pudo --y en mi opinión debió-- ser otro sin la promesa correspondiente para Roncalli relativa al atar y desatar. Para mayor contundencia, revelaciones en documentos desclasificados por el FBI señalan a Roncalli como comunista, lo que equivaldría a excomulgado Latae sententiae e incapacitado para los sacramentos destinados al común, y con impedimento total para cualquier elección parroquial, ¡no digamos ya para ocupar la Sede de Pedro! Aunque la narrativa derivada del FBI toca sobre Roncalli de manera tangencial y alguno pudiera ponerla prudentemente en duda, la actuación histórica de Roncalli como Juan XXIII no deja lugar a duda alguna: No solo NO fue condenado el marxismo a pesar de solicitudes posteriores a él --claras y procedentes-- de parte de obispos conciliares en gran número, sino que 'observadores' fueron invitados por Juan XXIII y llegaron de atrás de la Cortina de Hierro. Repercutió su encíclica Pacem in Terris en la que señalaba la diferencia entre el error y los que yerran (levantando de esta manera el anatema al bolchevique activo) hablando de 'sus justas aspiraciones' a que el partido Comunista Italiano tuviera un millón de votos adicionales en las elecciones de 1963 en Italia.

¿Quién dijo a la Iglesia 'por sus frutos los conoceréis' que todavía toman estos hechos tan a la ligera?

Hasta hoy repercute por el Concilio la indefensión ante el marxismo: Casi toda Sudamérica está pintada de rojo sin que el alto clero haya advertido a los fieles del peligro, y las abortistas con el membrete de Católicas por el derecho a decidir se hallan tan libres de actuar sin impedimento ni condena que justificadamente preguntamos: ¿Dónde estás Iglesia defensora de la verdad, de la libertad y de las almas? Como la Sma. Virgen había predicho en La Salette: ¡Eclipsada! ¿Y la profecía? ¡Cumplida!

4º No es posible mejor constatación de la descripción 'Abominación de la desolación' que la Iglesia tan vaciada de sus tradicionales certezas milenarias por la sobreabundancia actual de ambigüedades viendo igualmente vacíos sus seminarios y sus templos...¡Que desolación! Nunca hubo antes tamaña confusión y desconcierto.

5º Y el proceso desolador era tan claro en sus tendencias que fue un papa, Paulo VI, quien soltara su famoso Fumae Satanae hará 30 años. Los humos de Satanás penetraron la Iglesia por la puerta grande de un concilio como fue profetizado, y fue profetizado como La Gran Apostasía de la Iglesia; concilio sobre el cual su convocante se expresó para escándalo del suscrito cuando describió el aggiornamiento: 'Está sofocante el ambiente, es necesario abrir puertas y ventanas para que los aires del mundo vengan a aggiornar la Iglesia' (Palabras más palabras menos). Ni que decir que, junto con los aires del mundo entró el mundo, y el Demonio, y la carne... ¿Qué fue lo que hubo, convocatoria válida o profecías cumplidas?

habemus profetam

Luis: tenes que escribir un libro. Mandale ya un mail a Benedicto, que te haga cardenal y te elijan para Papa en el proximo conclave. En serio, va de onda. Tu exegesis biblica y tu interpretación historica son.... UNICAS. Ahora bien, como queda lo siguiente: La XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada del 2 al 23 de octubre de 2005 en el Vaticano, ha manifestado un profundo agradecimiento a Dios por esta historia, reconociendo en ella la guía del Espíritu Santo. En particular, los Padres sinodales han constatado y reafirmado el influjo benéfico que ha tenido para la vida de la Iglesia la reforma litúrgica puesta en marcha a partir del Concilio Ecuménico Vaticano II.[5] El Sínodo de los Obispos ha tenido la posibilidad de valorar cómo ha sido su recepción después de la cumbre conciliar. Los juicios positivos han sido muy numerosos. (Sacramentum caritatis). Uy, Benedicto: estas seguro de lo escribiste, mira que Luis se puede enojar con vos ... Aplaudo la discución entre Marcelo Gonzales y Luciocq.. ahora Dios nos libre de gente como Luis.

Querida Catalina...¡Cuanta amabilidad hay en ti!

Mira, que hasta ahora, pensar en mi como papa...Sólo para echarme en el costal de las mismas ¡o para hacerme puré!Y pensar que el Druida te regaña por faltas de ortografía...¡Pero piensa, Catalina!¿Te harías 'el preso del Vaticano' hasta tu muerte? ¿Entrañarías pensar en miles de millones antes que en tí? ¡Valga para hacer notar el heroísmo de los papas buenos, y el espantoso fanatismo de los malos!Porque de todo ha habido. ¿Cómo distinguir entre ellos sin el Evangelio en la mano? La metodología está clara, Catalina, velo tu misma: «¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división.(Lucas 12:51)Y de nuevo: Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado(Juan 17:9) Con lo que queda en claro que primero saca uno al enemigo de la casa Y DESPUÉS CIERRA UNO LAS PUERTAS ¡y no al revés! Y MENOS AÚN PARA PONERSE A PEDIR DISCULPAS POR EL PECADO DE DIVISIONISMO COMO HACÍA EL ANTICRISTO QUE HABÍA DE VENIR. ¡Que diferencia Catalina, entre primero echar fuera el lobo para luego cerrar las puertas y cerrar las puertas con todos los lobos dentro! Diferencia entre Vaticano II y los anteriores concilios que explican los distintos resultados y la actual devastación de la Iglesia. Metodología simple Catalina, tan opuesta como traicionar puede serlo de servir, secreto del Ecumenismo Impío de los papas promiscuos y de los resultados funestos. El mayor peligro ES SU CANONIZACIÓN. ¿Te imaginas canonizar al Anticristo como descripción de la Carcajada del Diablo?

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