¿Qué se viene con la FSSPX?

El 2 de diciembre no hubo misa tridentina celebrada por el Santo Padre. El Cardenal Castrillón, según Apic, ha dicho que los “tiempos no están maduros”. El mismo se ha reunido con más de 15 entidades pro misa tradicional agrupadas en el colectivo Paix Liturgique. Presentaron sus quejas por la falta de cooperación de los obispos, y les dio la razón.

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La misa que no fue

No deja de entristecernos. Pero quizás no sea aún tiempo, como dicen que dijo el Card. Castrillón. Es curioso, ese reportaje de Apic muestra un Castrillón desafiante: Si la FSSPX quiere algo, que ponga de su parte.

Días después sin embargo apareció mucho más liberal (en el clásico sentido de la palabra) invitando a una cordial reconciliación. “Algún tipo de concesión práctica ha de ser inevitable” dicen que ha dicho Mons. Williamson, tenido por intransigente. Claro que práctica no es doctrinal. Ese punto queda en el freezer hasta el levantamiento de los decretos de excomunión. Mons. Fellay ha sugerido que podría ser para las Navidades. Bien, pronto lo sabremos.

El doble discurso de Mons. Fellay


A propósito de Mons. Fellay, se lo ha acusado de “doble discurso” como dicen los tribunos de la política nacional. Uno ad extra y otro ad intra de la FSSPX. Inclusive en el ámbito iterno. Un doble discurso de patas cortas, si fuera tal, porque si hay algo que la FSSPX no tiene es bolsones de secreto. Todo se ventila y su feligresía es por hábito hipercrítica. Menuda tarea la de decir una cosa aquí y otra allá y no salir despellejado.

Lo que resulta evidente es su ductilidad con los medios, y un gran sentido de la oportunidad. En entrevista reciente publicada en Dici explicita este modo de dirigirse al público que tiene en frente. De hecho le habla al público que tiene en frente y no a un público abstracto, lo que no es tan frecuente de ver.

Esos públicos diversos no esperan ni necesitan oír lo mismo, porque las diferencias son aspectos o facetas de una misma realidad. No todos los estómagos son aptos para la misma cantidad de condimento. Algunos digieren solo el puré, otros a masticones. Sana pedagogía que algunos han querido relacionar con debilidades doctrinales o juegos políticos.

¿Pedir demasiado y asegurarse el no?


Cierta vez un buen amigo me decía: la FSSPX pide más de lo que pueden darle y arruina (por ceguera) posibilidades concretas de un acuerdo razonable, aunque no sea el mejor. No me parece. Prudencialmente el tiempo le va dando la razón a la exigencia de un par de gestos de buena voluntad. El Motu Proprio ha sido formidable. Ahora se abren, doctrinalmente hablando posiblidades de un modus vivendi –desescomuniones mediante- donde se podrá discutir en un clima de cordialidad. Pax liturgica. En el terreno práctico, por otro lado, va ganando posiciones, al menos en ciertos lugares claves. El tiempo juega a su favor, aunque la coyuntura sea difícil de entender para muchos de los veteranos militantes tradicionalistas.

La hora de reclamar los templos

Otro buen amigo me decía: tiene razón san Atanasio. Ellos se han quedado con los templos, nosotros con la Fe. Nosotros reconstruimos los templos y a ellos se les caen en la cabeza y terminan vendiéndolos. Porque sin la Fe no pueden mantener ni los edificios de los templos, construidos y mantenidos durante siglos por la Fe. Aclaramos que no es lefebrista, aunque sí tradicionalista.

Caso puntual. Los tradicionalistas de Amiens, Francia, vienen celebrando la misa enfrente de la catedral, bajo la lluvia helada muchas veces. Han sido desalojados por el municipio, después de más de 20 años, de una iglesia que tenían en comodato, para transformarla en un organismo municipal. Le piden al obispo una de las tantas iglesias cerradas de la ciudad por falta de clero y de fieles.

El prelado les ha dicho –eso es lo bueno de los franceses, ponen la cara- ni lo sueñen. Entonces los domingos unos 700 fieles asisten a misa en la plaza mientras escasos 150 feligreses de misa nueva se distribuyen en la tibia y depopulada catedral. Encima el párroco les habla de lo que pasa afuera, lo censura e invoca los manes del ecumenismo.

No faltaron los que –sintiéndose insultados en su inteligencia- lo increparon y hasta terminaron uniéndose a los de la calle. Tal vez de puro contreras. Aunque toda paciencia tiene un límite, y la estupidez clerical parece lanzada al infinito.

¿Hay vida fuera de la Fraternidad?

Sin duda, aunque a algunos de adentro les cueste creerlo. Pero vale la recíproca. Muchos de afuera no pierden ocasión de revolver en el baúl de los recuerdos las miserias humanas que han guardado para probar que de Nazaret (en este caso Econe o Menzingen) no puede salir nada bueno.

Tenemos un terreno común para trabajar: la restauración de la liturgia para la Iglesia. No es época de soluciones de parche. Hay que salir de las capillas (de todas). O al menos hacerse a un lado cuando se trabaja para esto. Si no se quiere participar, tampoco es de rigor obstaculizar.

¿Qué cuesta probar si es de Dios?

Con mucho acierto

Enviado por Antonia Joana Erbin el Sáb, 2007-12-15 18:24.
Muy acertado su comentario en este tiempo. Tiempo de espera que debemos transitar con oraciones y gran confianza en la divina Providencia. Las imprudencias no faltan: los "sedevacantistas" que agitan sus resentimientos; los "fundamentalistas" su tremendismo. En todos ellos una enorme soberbia, abriendo juicio a diestra y siniestra. Y en medio de ese mar embravecido, Mons Fellay, con prudencia y equilibrio. Bien sabe él que cada avance cuesta, y que más cuesta cuando hay que negociar con la Curia vaticana. Recemos por él y aguardemos. Ya se ha reconocido la legitimidad del Culto y los Sacramentos en su forma tradicional, que es lo mismo que haberse reconocido que nuestro empeño de décadas tenía razón y justicia. Ahora vamos por más.

Es una pena su observacion

Es realmente penoso observar a alguien que se dice Tradicionalista, o sea, Catolico, actuar con tanta ingenuidad a riesgo de incurrir, por la misma ingenuidad, en herejía.   Cuando se refiere a los Sedevacantistas como "resentidos" deberia darle verguenza pues descalifica  a aquellos que, entendiendo lo que esta en juego, la misma Catedra de Pedro, levantan la voz en defensa de la mas pura ortodoxia catolica aunque no le guste a los timoratos que piensan que negociando con los herejes podran convertirlos. Cuando se daran cuenta que la Iglesia actualmente NO tiene Vicario y por lo tanto la juridiccion es espurea.   Decir que se ha reconocido la legitimidad del Culto y los Sacramentos en su forma tradicional demuestra, con perdon de usted, su crasa ignorancia de la malicia subterranea que encierran los escritos de Ratzinger ( Motuo proprio y demas relacionados).  No se engañe, si en verdad su Fe es Catolica deberia saber que Cristo NS no pacta con el demonio. En este caso, Mons. Fellay esta atrapado en el marasmo del reconocimiento de Ratzinger ( mal de la FSSPX) como papa, pues ya no hayan como "negociar" migajas. A falta de Concilio que los declare antipapas son ellos mismos los que, al apartarse del Santo Magisterio, se autoexcomulgan al apartarse de la Santa Iglesia. Negociar con los herejes por cierto, nada bueno puede traer. Tenga por seguro que no los convertirá. Si ya lleva decadas resitiendo en la Fe, sea congruente y no espere reconocimiento de quienes usurpan la Catedra de Pedro pues es tanto como decir que necesita que el Islam o los Budistas le reconozcan.

AMDG

Recojo guante

Enviado por Mikiroony el Dom, 2007-12-16 05:39.
Estimado Marcelo, Recojo el guante al hilo de la última pregunta: ¿existe vida más allá de la FSSPX? Y la respuesta es obvia: por supuesto. Hace pocos días, Mons. Gilles Wach, Fundador del ICRSP venía de visita a Madrid. Estamos elaborando una crónica completa de la visita en la web de Juventutem Argentina, pero le puedo adelantar que Wach está llamando a la Evangelización, algo que no he oído ni en boca de Fellay, ni Williamson, ni de nadie en la Fraternidad, de momento. Evangelización. ¿Qué quiere decir con eso? Pues que no podemos quedarnos en nuestra "isla de la tradición", sino que tenemos que llevar la Misa en su forma Extraordinaria al resto de la Iglesia. Creo, honestamente, que el problema puede ser más un temor a que nos rechacen que un rechazo real a esa misa. También se puede caer en la soberbia, cuando decimos "si es que la Misa tradicional es mucho mejor que la nueva, por tanto soy mejor católico que aquellos que se conforman con la nueva". No es ser biritualista lo que nos hará buenos católicos, no, pero si la Caridad no guía nuestros ojos, sino el desprecio y la iniquidad, ¿Con qué pretensiones nos llamamos hijos de Dios? La Caridad y la Evangelización van de la mano. Si presentamos la Misa tradicional con actitud caritativa, y facilitamos las cosas a los que no rezan habitualmente en Latín, las iglesias se van a llenar de fieles que recen, y más de uno va a ser jovencillo, ya que por naturaleza están más abiertos a los cambios. Wach tiene razón: Los tradicionalistas (e incluyo a la FSSPX) nos hemos movido poco o nada para atraer gente a misa. Así no podemos pretender que el Motu Propio sea tomado en serio, sobre todo por Obispos díscolos como los Argentinos (o Suizos...) que siguen viendo a los tradicionalistas como una "minoría que no se siente integrada". Hay excepciones, claro está, como el Instituto del Buen Pastor que se ha lanzado de cabeza a Hispanoamérica, desembarcando con éxito en Chile, Brasil y no sé si también EEUU, hasta entonces "coto privado" de los discípulos de Wach y de la FSSP. Y ya que hablamos de tierras yankees, es encomiable la labor que Mons. Schmitz está haciendo en la Arquidiócesis de Chicago, donde, poco a poco, se consolidan cursos para sacerdotes, para que se aprendan a celebrar Misa Tradicional. No basta con editar un DVD, también hay que promocionarlo. Enfin, espero haber dejado claro mi argumento: hay que salir a la calle, y expandir la Santa Misa.

Nuestro Modelo

Enviado por Antonia Joana Erbin el Lun, 2007-12-17 14:24.
La Verdad no tiene dueño, entre nosotros. Tampoco la Iglesia. Cada uno deberá realizar su esfuerzo por el camino que haya escogido. Lo importante es que cada uno en su camino sirva a la Verdad y a la Iglesia. En esa perspectiva, advierto que la evangelización es un gran desafío para los tradicionalistas, y un antídoto contra el gran peligro que siempre acecha: la soberbia. Nuestro Señor debe ser el el Modelo: Con qué sencillez exponía los grandes Misterios! En lengua vulgar, y valiéndose de múltiples imágenes, y hasta de parábolas, iba llevando a su audiencia a interiorizar lo divino que Él iba develando. Deberemos buscar las vías para evangelizar, para atraer a quienes se han ido apartando en medio de la borrasca posconciliar.

y yo también lo recojo

Enviado por Cedro el Lun, 2007-12-17 14:55.

Existe la vida, y además la vida no se encorseta, es imparable. A mi entender Monseñor Fellay está haciendo un plantemiento noble y heroico, y que dará sus frutos. La excomunión se hace una carga muy pesada, y eso ha hecho que la FSSPX, que se ha dejado la piel en el campo de batalla, haya adquirido un cierto "complejo" de inferioridad, y excepto en Francia donde no se puede decir, ni mucho menos, que la FSSPX funcione en isla, en el resto de países, sobretodo España, les cueste muchísimo arrancar. Ahora bien, en los DVD y demás apoyos, la FSSPX es fundamental, pionera y tiene "saboir faire". Su "escuela" ha sido ininterrumpida, no así los otros institutos nacidos a partir del 1988, si bien no hago reproches a nadie, constato hechos. Si hablamos, por ejemplo de Madrid (España), todos sabemos la posición del ICRSS, pero también sabemos a costa de qué se ha logrado el posicionamiento. El rito de la santa Misa es la lex orandi, pero es la lex credendi la que está en profunda crisis, y eso no se puede obviar. Uno reza en aquello que cree, no se puede llevar la forma litúrgica simplemente como un decorado muy bonito, muy bello, de gran armonía estilística, que en verdad lo es, sino que es el centro y raíz de lo que creemos. Precisamente ahora, como decía Monseñor de Galarreta recientemente en Madrid, es cuando si al cuerpo se le ha recetado una medicación (el Motu Proprio), es cuando debemos de permanecer más firmes en no dejar de dar ese medicamento, sólo con la mejoría del cuerpo, del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia, se verá que es acertado el medicamento a los ojos de los feiles y los pastores. De nosotros no depende la victoria, pero sí depende poner todos los medios humanos, entre ellos, el salir de ese complejo de "excomulgados" o "catacumbeados", y dar la cara. Son la tinieblas las que huyen ante la presencia de la luz, y nosotros, por muy hondas que sean las profundidades en que nos han desterrado, somos hijos de la luz. No lo olvidemos, pero sí es verdad que la "excomunión" pesa mucho. Cuando se quite esa losa, saldremos como los habitantes de una ciudad después de un bombardeo recién les dan la noticia de que ha acabado la guerra. Saldremos atolondrados, casi sin rumbo, pero Dios, en su infinita misericordia proveerá. La santa Misa puede atraer, pero no es un espectáculo, es el bálsamo para vivir la Fe. Esa vivencia es lo esencial, no lo olviden las minifalderas, verbigracia.

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