¿Ha cesado el estado de necesidad?

Hasta el 7 de julio de 2007 la vigencia de la Misa Tridentina fue “questio disputata”. Los tradicionalistas la defendimos usando los mismos argumentos que el Papa Benedicto puso como fundamento de su motu Proprio Summorum Pontíficum.

Escribe Agustin Moreno Wester

Algunos, que nunca comprendieron la lucha del tradicionalismo pensaban que ahora caía el argumento cual otro “muro de Berlin”. Este escaso mes y medio de vigencia del documento confirma también la validez y vigencia de dicha situación: seguimos en estado de necesidad.

Cuando Mons. Fellay se entrevistó con Benedicto XVI en agosto de 2005 le argumentó como sustento de la posición de aparente “rebeldía” de la FSSPX el estado de necesidad. Hoy, dijo, es imposible para un católico vivir católicamente bajo la tutela de las autoridades locales de la Iglesia. No se le brindan los medios necesarios para su salvación.

Y no ya solo porque derrapen en doctrina, liturgia y en otros aspectos que mejor no mencionar, sino porque hay una efectiva persecución interna a los católicos que queremos mantenernos fieles a la doctrina y a la liturgia.

El Santo Padre se hizo eco de uno de los reclamos de la FSSPX. Desembargó el Rito Tridentino en todas sus expresiones y aclaró que a ningún sacerdote se le puede prohibir su rezo. Ni tampoco privar a los fieles que lo soliciten del acceso a la liturgia, no solo la misa sino el sacramental completo, el calendario litúrgico, etc.

Se ha dicho en estas páginas -a las que soy invitado regularmente- hasta el cansancio, aunque parece que no alcanzara. Si se busca en las últimas noticias, las de los 45 días posteriores a la entrada en vigor del Motu Proprio se verá que la persecución, al menos en muchísimas diócesis, es implacable. No vamos a repetir los casos que ya han sido tratados con detalle. Solamente a decir que hoy, en la Iglesia post Motu Proprio, la Misa Tridentina está casi tan perseguida o más que antes.

Algunos amigos, viejos luchadores por la restauración de la Misa Tridentina, que han frecuentemente imputado al tradicionalismo “lefebvrista” métodos inadecuados para sostener esta justa pretensión, hoy en día se dan de bruces contra la pared que, creían, era solo un escollo formal, porque la cuestión estaba disputada y todo era cuestión de captar la benevolencia de los pastores.

Los cierto es que si hay Motu Proprio es porque la presión tradicionalista se hizo sentir y el actual pontífice, que conoce la liturgia y es un hombre justo ha obrado en consecuencia. Pero los obispos no, en gran número. Ni la conocen (ni les interesa) ni son justos. Algunos por malicia, otros por temor, pero todos se reducen a lo mismo: más vale desobedecer al Papa y a la Tradición de la Iglesia que quedar mal con ... ponga Ud. el cómplice o el respeto humano que quiera o sepa.

Por eso, los amigos que van “obedientes” e ingenuos a pedir permiso donde no lo deben pedir, y se allanan a órdenes frecuentemente verbales e injustas -sean sacerdotes o fieles- o a la amenaza, no hacen más que comprobar empíricamente que el “estado de necesidad” sigue en vigencia.

No es que “les condicionan” la Misa. No se la dan... y si insisten, los persiguen, los presionan, los humillan. Esto hacen los “pastores” con sus sacerdotes y sus fieles.

Los que tenemos la gracia de gozar de la misa tridentina desde hace décadas (espacio ganado a fuerza de celebrar en sótanos, casas de familia, de ser execrados por los malos y hasta por algunos buenos católicos bajo el mote de “desobedientes” y luego “excomulgados y cismáticos”, queremos tenderles hoy una mano fraterna. Cuenten con nosotros. No les pedimos que se unan a nosotros, les pedimos que luchen por los lugares de culto. Luchen a muerte. Sin martirio no habrá restauración.

Poco ha se celebraron unas jornadas sobre Pascendi. Un sacerdote de rito tradicional diocesano y sin sanciones canónicas, solicitó un lugar de culto para poder asistir... se lo ignoró. Los que organizaron las jornadas contra el modernismo, ¿por temor a malquistarse con los modernistas? le negaron de hecho la misa a uno (quizás más) sacerdotes antimodernistas. ¿Paradojal? La cosa sigue. Más tarde los modernistas que les alquilaban las instalaciones se las negaron para el futuro. ¿Habría pasado si en lugar de una especulación humana se hubiese tenido más confianza en el poder de la liturgia que santifica? ¿Qué sentido tiene, en el fondo de la cuestión, luchar contra el modernismo, o neomodernismo y defender la liturgia fabricada por los neomodernistas, de cuya "eficacia santificadora" da cuenta el desastre posconciliar?

¿Si rezo la misa tradicional no me dejarán luego predicar contra el modernismo... ¿qué será de mis discípulos? Será esto, estimados padres: Uds. serán heridos con castigos y persecuciones. Y ese testimonio de la Fe será imborrale.

Lo peor es que ahora ya están "heridos" de alguna manera, porque “temen a los que pueden matar solo el cuerpo” o desplazarlos de sus lugares. Todos veneramos al P. Castellani. ¿Acaso él nunca se enfrentó con la jerarquía? No fue desplazado, suspendido y casi reducido al estado laical. Sin embargo, nunca dejó de ser el gran inspirador del catolicismo tradicional argentino.

Es manteniéndose en la indefinición, reculando frente a las presiones, cuando corren el riesgo de que sus rebaños se dispersen. Si quieren dejarles un testimonio indeleble ofrézcanles esto: su sangre en sacrificio incruento y a causa del Sacrificio. Vale más que mil conferencias. De esa sangre saldrá la perseverancia...

En la cancha se ven los pingos, dice el refrán rioplatense: los caballos muestran su valía a la hora de correr. Rogamos a Dios por tantos católicos de pura sangre que andan como acobardados de dar la pelea por el Santo Sacrificio, para que en este momento crucial, cuando más se los necesita, muestren la nobleza de sus genes cristianos.

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