Wallace y Gromit (The Curse of the were-rabbit)

Animación de muñecos de crealina (claymotion) filmado con la técnica de fotografía de cuadro por cuadro (stop motion). Del creador de Pollitos en Fuga y con la asistencia técnica de los realizadores de El Cadaver de la Novia. ¿Un filme para niños? Atractivo para niños, sin duda, y con aparente inocencia. Pero...

Directores:
Steve Box
Nick Park

Sería bueno acabar con el mito de que las “películas para chicos” son moralmente neutras o buenas. El hecho de ser moralmente neutro ya no es bueno. Y eso es lo mejor que podemos encontrar hoy.

¡Pero si es una de dibujos animados...!

Ingenuo y fatal pasaporte, o peor, salvoconducto que escabulle de toda inspección paterna muchas veces bodrios horrendos. Contrabando de ideas bajo las narices mismas de los padres, demasiado ingenuos como para ver lo que se transmite allí, o demasiado perezosos como para ver previamente lo que le dejan ver a sus hijos.

Pero, además de neutralidad, algunas conllevan una malicia disimulada, concepciones erróneas de la familia (la familia monoparental es un clásico en Walt Disney, lo mismo que el culto casi panteísta hacia la naturaleza, sin casi). La asociación de personajes moralmente reprensibles con hechos presuntamente virtuosos. La desobediencia y la rebeldía como norma virtuosa confirmada siempre por el “éxito” de la empresa y el “arrepentimiento” de los que debían ser obedecidos. Los inferiores educan a los superiores. Todo esto naturalmente conlleva un mensaje cultural, y un implícito código moral. Este código no es el de la moral natural y el de los preceptos de la cultura occidental tradicional... cuidado con la inocencia de los “dibujitos”.

Seguimos pensando tanto en Walt Disney y en los Loony Tunes, y en los personajes de la Warner. Matizando, quizás algo los de Hanna-Barbera -Picapiedras, Don Gato, Supersónicos... El Inspector Ardilla...- pinturas irónicas de la vida moderna con una gracia sutil. Atención, no negamos el genio de estos grandes creadores, decimos que han formado la mente de generaciones en el agnosticismo (Dios no aparece nunca ni por alusión) y en preceptos morales de dudosa fundamentación: voluntarismo, positivismo legal, sentimentalismo, relativismo.

Ni hablar de los dibujos de la “nueva era”. Desde los espantosos engendros japoneses de los ‘70 a los increíblemente grotescos esperpentos del Cartoom Network, malos per se, por su estética, su falsa espiritualidad, su falso concepto del heroísmo convertido luego en el antiheroísmo como ideal (estilo cuya quintaesencia han fijado Los Simpsons). En fin, los Teletubbies, lavadores de cerebro de infantes, que lograron adelantar la edad madurativa de los bebés para idiotizarlos precozmente, logrando que prestaran atención a la imágenes de la caja boba aún antes de tener el desarrollo neurológico que determinaban las tablas pediátricas hasta el momento en vigor.

Pero volvamos al filme: el trabajo artístico impecable. Los personajes bien definidos. La historia, en su simplicidad, dramática. Mucha parodia de películas hacen las delicias de los mayores. Fino humor inglés, con concesiones a la grosería, recurso infaltable en todo lo “infantil” en estos tiempos, y alguna suave procacidad que introduce lo “sexual” en su sentido más innoble, como pulsión, allí donde no era ni por asomo necesario. Parodia de lo cristiano como superstición (ante la “ciencia”, que más allá de algún error, soluciona todo).

Todo esto hemos visto en este filme, que puede pasar por inocente a un padre o madre descuidados.

Concedamos un cierto interés crítico al frustrado propósito de desnaturalizar a los conejos, convirtiéndolos en carnívoros, o al menos en seres que detestan los vegetales... propósito fallido del héroe. Pero frente a lo anterior, poco o nada vale este logro menor.

En esta materia es fácil ser tildado de exagerar o de ver fantasmas. O ser descalificado por la famosa teoría de la burbuja: “mi hijo no puede vivir en una burbuja”. Cuando nació su hijo prematuro, le preguntamos, ¿no dejó que lo pusieran en una burbuja hasta que tuvo la capacidad de alimentarse y respirar por sí? Por qué no es válida la “burbuja moral”, a saber, quitar el televisor de la casa, y reducir a la mínima expresión el video.

Nuestro Señor nos dice que si nuestro ojo es ocasión de pecado debemos arrancárnoslo, porque más vale entrar tuerto al Reino de los Cielos que ir con ambos ojos al infierno. ¿Por qué nos cuesta tanto arrancarnos el televisor? La amenaza es grave, y más aún si el ojo es ocasión de pecado para nuestros hijos. Más vale tuertos y en burbuja, que condenados...

Calificación: Prudencialmente, para minimizar el efecto burbuja, aconsejamos una vista crítica a los niños con capacidad de discernimiento. Mostrarles donde está el engaño. Y no más. A veces la negativa seca estimula la curiosidad y la simple expicación no alcanza. Claro que en este caso las cosas pueden salvarse explicando. En otros no han remedio: cuando es obsceno no puede verse, como misma palabra lo indica.

Guionistas:
Nick Park (personajes) y Bob Baker

Género: Animación / Aventura / Comedia / Familiar

Wallace= Patrón.
Gromit=Fiel perro.

Premios: Oscar. 29 premios y 16 nominaciones.

Elenco:
Peter Sallis ... Wallace / Hutch (voz)
Ralph Fiennes ... Victor Quartermaine (voz)
Helena Bonham Carter ... Lady Campanula Tottington (voz)
Peter Kay ... PC Mackintosh (voz)
Nicholas Smith ... Reverendo Clement Hedges (voz)
Liz Smith ... Mrs. Mulch (voz)
John Thomson ... Mr. Windfall (voz)
Mark Gatiss ... Miss Blight (voz)
Vincent Ebrahim ... Mr. Caliche (voz)
Geraldine McEwan ... Miss Thripp (voz)
Edward Kelsey ... Mr. Growbag (voz)
Dicken Ashworth ... Mr. Mulch (voz)
Robert Horvath ... Mr. Dibber (voz)
Pete Atkin ... Mr. Crock (voz)
Noni Lewis ... Mrs. Girdling (voz)

Duración: 85 min
País: Reino Unido
Idioma: Inglés
Color: Color
Sound Mix: DTS / Dolby Digital / SDDS
Ficha técnica: Imdb.com