La Ficción del "Che" Guevara

Hay un pasaje tremendo, que debe leerse sin precipitación, porque es toda una definición de este personaje, son unas palabras que sus publicistas dejan de lado o las mentan rápidamente. En su “Mensaje a la tricontinental”, escribió Guevara: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. Evidentemente, este personaje estaba llevado por el diablo. Odio al enemigo, y enemigo era todo aquel que no pensara como él. Exactamente lo opuesto que enseñó Jesucristo, el amor al enemigo.

Todos los males que hay en el mundo universo vienen de que los hombres, de una u otra manera, nos salimos de la realidad real; nos inventamos otra realidad; a veces incluso le trazamos programas a Dios, de lo que debe hacer
(Padre Castellani – “Domingueras prédicas II”)

Escribe Flavio Mateos

No sería inexacto parafrasear el título de un libro de José Bianco, llamado “Ficción y reflexión”, para resumir la figura del hoy más que nunca glorificado “Che” Guevara, a quien le cabe el más acertado de “Ficción sin reflexión”. Porque si el mundo hace hoy una ficción de su vida con verdades a medias, es porque es fácil engañar al que primero se engaña a sí mismo. Cuando Adán y Eva se dejaron engañar por Satanás, cayendo en tal engaño por soberbia, a partir de entonces todo comenzó a ser engañoso para ellos, y el discernimiento de la verdad y la mentira se vio teñido de ese pecado inicial. Tras la infección de la inteligencia vinieron los demás pecados, todo el camino de dolor y decepciones que la vida del hombre caído trae consigo. Ernesto Guevara se había engañado a sí mismo mediante una ficción tan bien resuelta que no hizo más que plegar la realidad a ella, para continuar sumido en el engaño. Fue el más ferviente creyente en el engaño del comunismo, tal que se tornó inconcebible en su alienación psicópata para los mismos comunistas, que comprendieron que les iba a ser más útil muerto que vivo. Y tuvieron razón.

El error fue ceguera de la inteligencia, y tras la mentira la voluntad se arrojó entusiasta y temeraria hacia un vertiginoso camino seductor que no escatimaba la muerte. Tal acomodamiento ficticio es uno de los planteos fundamentales del progresismo que domina todo en nuestros días, como bien lo define Guillermo Rojas (De Patagones a Cromagnon): “Plantea la construcción de la realidad mediante el discurso. La realidad ya no es lo que veo y percibo sino lo que yo determino que es. Lo que es ya no es sino que es lo que yo voy construyendo con el relato o discurso”. Para Guevara este discurso que le escribía la realidad como él quería era el marxismo-leninismo, un reduccionismo que acababa con todo misterio en la historia. Y, si como afirmaba André Frossard, “el misterio es el alimento natural de la inteligencia”, se comprende el descenso furioso de estos sujetos en el abismo materialista de las ideologías que todo lo explicaban absurdamente. Claro que este progresismo que plantea hoy también la reducción al mínimo de la autoridad y que confunde ésta con “autoritarismo”, que desjerarquiza porque no quiere “paternalismos”, no se condice con la severa autoridad que exigía el Che Guevara y que autoritariamente –si era preciso a los balazos- establecía entre sus subordinados. Pero es que la contradicción insalvable es parte esencial de las ideologías, creaciones del hombre para justificar su natural ruindad y negar el pecado original, en definitiva la negación de Dios. No se sabe cómo el progresismo compatibiliza la historia rosa de Ernesto el joven idealista rosarino con su admiración por Stalin y sus brutales métodos de exterminio social. Bueno, la suya es una ficción muy bien amañada, deplorable uso de la legendaria figura que se dice admirar.

El Che Guevara es tal vez el mejor ejemplo de aquel mal de raíz que ha hecho caer al mundo moderno en lo que hoy es (Castellani hacía hincapié en ello), esto es: la contemplación puesta por debajo de la acción, el intelecto práctico por sobre el especulativo. El joven Guevara que todavía no era el Che, aquel que no difería demasiado de cualquier adolescente excepto por su gran tenacidad e intrepidez, salió lleno de ímpetus a la aventura sin saber muy bien lo que hacía, hasta que se encontró –se intoxicó, más bien- con algunas parrafadas de la ideología marxista que le dieron sentido y cauce a ese afán suyo por entregarse de lleno a una causa. Sus publicistas siempre lo han querido hacer pasar por un “pensador”, cuando en realidad ha sido todo lo contrario. Cuando se adhirió dogmáticamente al marxismo-leninismo dejó automáticamente de pensar, asfixiando su capacidad de reflexión en la cerrada celda del marxismo. Adhiriendo a tal limitación se hizo esclavo del error y, cabalgando sobre él creyó estar bregando por la libertad de los pueblos y la humanidad toda.

Era el “Che” un hombre de acción que justificaba todo lo que hacía mediante la doctrina comunista, fuera de la cual no había ninguna verdad aceptada. Y, otra vez nos dice Frossard, “nada más contrario a la vida del espíritu que el dogmatismo”. Era un convencido absoluto de lo que hacía, y, sin sombras de dudas, era lo que no aparentaba ser, un verdadero necio. “La necedad es pecado, y pertenece a tres pecados capitales nada menos: Soberbia, Lujuria y Pereza” (Castellani, “Reflexiones políticas”, p. 76). La necedad de su ejemplo es tal que sus hijos hoy en día siguen su ejemplo y lo demuestran sin ponerse colorados. Se lee en “Clarín” del sábado 6 de octubre de 2007, en una nota titulada: “En Irán dijeron que el Che creía en Dios y odiaba a la URSS: Los hijos se enojaron”, que la hija Aleida Guevara, hablando según ella “en nombre del pueblo de Cuba” (se ve que tiene las mismas ínfulas de grandeza de su padre), dijo: “Mi padre nunca habló de Dios. Nunca conoció a Dios. Mi padre sabía que no había una verdad absoluta”. Desde luego, dicho esto último sin percatarse la “checita” que la misma es una afirmación absoluta.

¿Cómo sabía el Che absolutamente que “no había una verdad absoluta” sino una verdad relativa? Si la verdad es relativa ¿por qué Guevara quería imponer a toda costa –a sangre y fuego- la suya, y por qué creía en una verdad absoluta, la del comunismo? La declaración de la hija es verdaderamente absurda, por no decir que con tal afirmación está contradiciendo y desacreditando la vida toda de su padre. Afortunadamente, el sentido común encuentra resquicios para aparecer donde no se lo espera, y así uno de los nietos del Che, llamado Canek Sánchez Guevara (que por supuesto no vive en Cuba, sino no podría decir lo que dice), vio más claras las cosas, al afirmar: “Admiro a las personas que están dispuestas a jugarse la vida por sus ideas. El Che no era pura retórica, pero también tengo mil críticas que hacerle. No me gusta su concepción del hombre nuevo, su concepción del socialismo de Estado, de dictadura del proletariado. También pienso que no podría haber sido de otra forma. Era un hombre de su tiempo” (Clarín, 14-05-2007).

Desde luego, sin advertirlo tal vez nos está dando una clave de su figura, porque si el “Che” no pudo ser de otra forma –yo opino que no pudo porque no quiso- quiere decir que era un esclavo, porque un hombre de su tiempo es siempre esclavo del mismo. El hombre que vive en la verdad es un hombre de todos los tiempos porque está en la realidad de las cosas. El que vive en la irrealidad vive de ficciones –o ideologías- que ese mismo mundo le elabora. Ese mundo opera dialécticamente pero con un mismo camino: la acción por sobre la contemplación.

Para huir de esta cárcel –decía Gómez Dávila- hay que aprender a no pactar con sus indiscutibles comodidades”. Algún distraído podría tomarse de esta frase del escritor colombiano para afirmar que eso fue lo que de alguna forma hizo el Che Guevara y por lo tanto reconocer los méritos de una vida de riesgo fuera de las comodidades del burócrata, como ha llevado desde entonces Fidel Castro. Pero bien leída la frase, nos damos cuenta que el Che terminó en una situación incómoda y terrible más que nada a su pesar y porque las circunstancias lo llevaron a ello. Es cierto que su voluntad lo compelía a entregarse completamente a una causa, pero de la misma forma en que un asesino serial se entrega con toda determinación a lo largo de muchos años a su faena. La causa de Guevara –él mismo lo afirmó- estaba sustentada en el odio y no en el amor. ¿Cómo tragarse ahora a ese joven idealista que amaba a los niños y “dio la vida por nosotros” que nos quieren vender, cuando fue en realidad un despiadado y frío asesino? Salió de joven a la aventura porque no podía constreñirse al estudio y el trabajo, los cuales le hubieran pedido un esfuerzo y disciplina que prefirió dedicar a vagabundear por diversos países sin ningún compromiso ni responsabilidad encima (cualquier obrero a su edad con una familia a cuestas llevaba encima una responsabilidad y sacrificio infinitamente mayor, sin tener veleidades de salvador o justiciero). Desde luego, aplicarse al conocimiento y cultivo de una ciencia –por no decir de la verdad- es una molestia y un sacrificio que personajes improvisados como él no se tomaron nunca. El joven acomodado y burgués, contestatario y rebelde que hoy lo celebra en la ciudad colocando su póster en la pared –seguramente a la par de un “icono” rockero- comparte el error enajenado del Che, que se subió a la excitante máquina de la acción sin la previa meditación, y ya no pudo detenerse.

El Che pensó que con los azares y dificultades de los viajes se había hecho hombre, pero su idea de ser hombre era la de ser un “macho”, esto es, desafiar a la vida bravuconamente creyendo que no tenía que rendir cuentas a nadie (quien vio muy bien este aspecto es John Carpenter en su película “Fuga de Los Angeles”, donde un clon de Guevara planea invadir los USA regidos por un clon de Bush; desde luego, la respuesta que se le da allí no es la acertada). Para Guevara, un hombre es el que mata sin remordimientos porque una causa mayor así se lo pide, un hombre es el que no tiene misericordia (eso es cosa de curas y monjas, con la caridad no se cambia nada). Así, llevándose la vida por delante en nombre del socialismo, impuso no el socialismo, pero sí esa actitud prepotente ante los demás, la arrogante falta de caridad y de examen de conciencia. La suya parecía estar muy limpia, inmaculada. Sus diarios son reveladores de su personalidad.

Desde luego, Guevara tampoco renunció al mundo, como puede hacerlo un religioso en una orden contemplativa. Más bien fue llevado a abrazar la nada cuando ese mundo no le dio lugar en sus filas debido a una soberbia inclaudicable que chocó con las de otros verdaderamente poderosos para quienes su vida –como la de los enemigos del Che- no valía nada. Guevara nunca entendió –él, aficionado al ajedrez- que era una pieza descartable en el juego de ajedrez que otro estaba jugando con él. La corriente que lo alzó luego lo sepultó para más tarde usarlo vilmente como ejemplo de “heroísmo”, “idealismo”, “coraje”, etc. En verdad, hay que decirlo, se lo ensalza porque era un desesperado, y no sólo un desesperado sino alguien que no sabía que su enfermedad era la desesperación, como no lo sabe el hombre-masa que lo idolatra. Como solía decir Castellani:

“Quien no anda en la verdad,
Hacia la ruina camina.
La primera medicina
Es saber la enfermedad”.

Una de las varias razones de que el Che siga siendo útil al sistema y esté vigente es que era, también, un hombre moderno: “Llámase mentalidad moderna al proceso de exculpación de los pecados capitales”, decía Gómez Dávila. Pues bien, el Che afirmó que el hombre nuevo que ellos –los comunistas- crearían “vendría al mundo libre del pecado original”. Si sus métodos eran erróneos o extremistas para el mundo, el pensamiento es el mismo, y hoy se está consiguiendo esa exculpación no quitando lo imposible de quitar, sino lavando el cerebro de los hombres –Gramsci es la figura tutelar más que el Che de lo que ocurre-, creando ficciones sobre su naturaleza, una de los cuales es la producción y explotación de mitos como el “Che”, prototipo del “ideal”, porque, aparentemente, quien se creía capaz de liberar al hombre del pecado original había de venir libre de él, y nadie hubo menos culposo o autocrítico, y sí más despiadadamente moralista puritano en cuestiones políticas como el “Che”. Era el hombre superior e “imprescindible” que pregonaba el espía stalinista Bertolt Brecht en su famosa frase. Los que no eran imprescindibles –ellos lo decidían- podían ser fusilados sin culpa.

Por otra parte, la atracción que genera este personaje se ve ayudada por una característica que todos los hombres tenemos, cual es la tentación de la irresponsabilidad y la autoafirmación soberbia frente al mundo, esa actitud osada y petulante que tantas veces le hemos visto –muy fuera de lugar, desde luego- a un personajillo como Maradona, que, además, ostenta orgullosamente un tatuaje del Che Guevara en su brazo (lo mismo que el boxeador condenado por violación Mike Tyson). Fijémonos un instante en estos dos sujetos: ambos han recurrido escandalosamente a trampas en sus respectivos deportes para obtener el resultado que deseaban, método que pregonaba el Che, esto es, el fin justifica los medios. El Imperialismo Mundial del Dinero, los dueños del poder del mundo sonríen complacidos ante la réplica inútil de un personaje al que reproducen una y otra vez como producto de marketing, Hollywood mismo ya está abocado a ello. Desde luego, cosas éstas que los idólatras nunca osarán preguntarse –precisamente porque el sistema ha conseguido que sean idólatras y no piensen- cuestiones como por qué el sistema capitalista, los medios de comunicación capitalistas –en su mayoría yanqui-sionistas-, esos yanquis a los que el Che execraba y odiaba a morir, ahora lo exaltan y lo promueven. O que los políticos liberales y “conservadores” de “derecha”, cámaras de diputados y senadores y legisladores, lo homenajeen en sus “honorables” recintos democráticos, esos a los que el Che despreciaba. ¿Qué diría Guevara si viera a Castro homenajeado en la residencia privada de David Rockefeller de Nueva York, por éste y los principales banqueros norteamericanos, los hombres más poderosos del mundo, los dueños del poder en Norteamérica? Mejor no preguntar, para sus “fans” el Che se ha convertido en un super-hombre, en un arquetipo digno de imitar –si no en la práctica sí en la actitud ante la vida: “Seremos como el Che”, les hacen repetir a los niños en Cuba. El mismo Che pensaba, cuando afirmaba que el revolucionario era “la especie más alta entre los hombres”, que él estaba a la vanguardia de esa élite.

Por cierto, los delirios del comunismo no tienen límites. En junio de 1988 –este es sólo un ejemplo- se realizó en Buenos Aires un “Seminario Científico Internacional” (sic) sobre “El Pensamiento Revolucionario del Che”. Allí, de manera tristemente desopilante, sociólogos, politólogos y afines expusieron sobre Guevara en tanto “pensador”, “estadista”, “artista de la lucha revolucionaria”, “hombre lúcido, renovador y creador de ideas”, hasta el famoso cura terrorista Puigjané lo llamó “profeta” y de alguna manera cristiano. Uno de estos alborotados quiso desmitificar al Che como “santo revolucionario” por ser disolvente del verdadero Che, y hasta afirmó que de esa manera –por temor a él- se lo despojó de sus fermentos subversivos. Pero no dice –cómo hacerlo- que el primero en convertir a Guevara en mito útil para sus fines políticos (y pecuniarios) fue el propio Fidel Castro.

Se han elaborado incansablemente ficciones y ficciones dentro de ficciones sobre este personaje que tenía una evidente religiosidad descarriada. El mundo necesita a este personaje a quien la Historia parece haber elegido para encarnar y representar un papel que él mismo ignoró. Todas las circunstancias de su muerte parecen calibradas para cumplir ese destino de personaje legendario, destino que hubiese quedado en el olvido si Guevara hubiese terminado sus días en una cárcel boliviana. Pero la revolución anticristiana necesitaba un icono. Y, lo que no se dice, aunque su muerte fue un crimen, es que murió de la misma forma en que él acabó con cientos de personas. Alguien afirmará que el Che murió por sus ideas, pero tampoco es así. Se lo mató porque era un enemigo extranjero invasor de un país soberano. Se quiso evitar un juicio y la publicidad y se optó por lo más fácil, usando los mismos métodos cobardes que usaban los cubanos. Pero no es cierto que el Che Guevara muriera por sus ideas. Sí es cierto que murió a causa de sus ideas, lo que es distinto, sus ideas lo llevaron a ese triste final. Pero nadie da la vida por una ideología, se la da por alguien o algo concreto. Se muere por Cristo, por la Patria, por defender una verdad, por los amigos. Si el Che fue consecuente y murió por una ideología que consideraba “la verdad”, no entregó su vida sino que peleó con las armas hasta ser vencido, por lo tanto, no estaba dispuesto a sacrificarse por las tales ideas. Los mártires cristianos no morían por sus ideas, morían por amor y con amor, no con odio. Los mataban por odio a Dios y Dios vencía en ellos con la muerte al mundo. Sus muertes eran victoria, no derrota.

Otro aspecto de sí mismo –puesto que el Che vio su vida como digna de ser relatada- es que creyó o quiso creer que tuvo algo de Quijote. Si algo tuvo de éste fue su enajenación con respecto a la realidad, pero sólo eso. Porque los motivos del Quijote (y su corazón) eran cristianos y caballerescos, y además tenía siempre cerca a su escudero, que lo hacía volver a pisar –dolorosamente- el suelo del sentido común. Guevara, en cambio, fue solitario y extranjero en todas partes, extraviado en sí mismo, apátrida. Claro que, como un personaje de ficción, tuvo quien le escribiera su leyenda, Fidel Castro, ese que vivió de sus derechos de autor durante los últimos cuarenta años. El mundo, mientras tanto, se ha vuelto loco y ya no distingue realidad de ficción, y así como el Quijote creía en la realidad de una farsa, de tal modo, pero sin afán de justicia, sino por pereza o estupidez, el hombre de hoy acepta lo que le venden, que no es otra cosa que la muerte. “Así como el que se vuelve babiola es manejado por otros, así, un pueblo enteramente o en gran parte babiola tiene que caer en el coloniaje o ser gobernado por una tiranía. Las dos cosas comúnmente” (Castellani, Reflexiones políticas, pág. 99).

Hay un pasaje tremendo, que debe leerse sin precipitación, porque es toda una definición de este personaje, son unas palabras que sus publicistas dejan de lado o las mentan rápidamente. En su “Mensaje a la tricontinental”, escribió Guevara: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. Evidentemente, este personaje estaba llevado por el diablo. Odio al enemigo, y enemigo era todo aquel que no pensara como él. Exactamente lo opuesto que enseñó Jesucristo, el amor al enemigo.

El Che Guevara se movió por el odio y nunca parece haber amado a nadie más que a sí mismo. En una carta a su madre (15 de julio de 1956) escribió: “No soy Cristo y filántropo, vieja, soy todo lo contrario de un Cristo (...) Lucho por las cosas en las que creo con todas las armas de que dispongo y trato de dejar tendido al otro, en vez de dejarme clavar en una cruz o en cualquier otro lugar”. He allí bien definido a este personaje que tuvo que llevar inevitablemente su cruz, pero inútilmente y sin el consuelo de Cristo, como el mal ladrón en el Gólgota. Se comprende mejor, tras esta autodefinición, porqué su figura es glorificada hoy por todo el mundo manipulado por los medios de comunicación masones y judíos anti-cristianos, porque era todo lo contrario de Cristo. Pero, desde luego, estas no eran sino ínfulas y bravatas de las suyas, dichas al pasar, porque no le daba para tanto. Era lo contrario de Cristo en tanto su móvil era el odio. Pero la suya es una estampita torva y estéril en un mundo que prepara el advenimiento del verdadero adversario, el que será idolatrado más que el Che, y obrará prodigios por un breve tiempo y perseguirá como una fría y selectiva máquina de matar a sus enemigos, para terminar fracasando estrepitosamente cuando llegue el verdadero Hombre Nuevo, Dios y Rey Glorioso del Mundo. Y entonces no habrá más leyendas ni ficciones ni idolatrías que valgan, porque el Amor y la Verdad habrán triunfado.

quien se cren que son

sigan estafando y robando con la religion q le llena los bolsillos a unos cuanto. El Che Gevara es el santo y patrono de america latina es el angel de los revolucionarios del mundo y la muerte no es por odio si no por un ideal no como el de ustedes que es por el capital y el imperialismo sigan desapareciendo gente que cuando la revolucion triunfe quiero verlos rompiendose la espalda como el obrero

viva la revlucion latinomerica y el proletariado triunfante

patria o muerte Wolf

Es curioso

Ud. detesta la religión y declara, paradójicamente, a su héroe como "santo y patrono" y luego como "ángel". Luego nos acusa de defender el capitalismo y el imperialismo. Y firma Wolf, que si no es su apellido real, cosa que dudo, significa "lobo", un pseudónimo sugerente. Mire, Wolf, si Ud. no es un diletante y verdaderamente está convencido de lo que dice, estudie la doctrina católica en materia social y política. Verá que las cosas son algo distintas.

Le recomiendo empezar por Rerum Novarum de León XIII, 1897 y Quadragesimo Anno de Pío XI, 1931. Si las cosas son como Ud. dice, encontrará allí argumentos para fundamentar su postura revolucionaria. Si no lo son, en buena fe deberá reconsiderar algunas de sus ideas.

Te confundiste

Yo Wolf no estoy encontra de la religion porque la religion es fe y la fe esta en uno y no en sus edificion ni en sus representante mediocres que se cren divinos y no lo son porque son inperfectos y dios es el unico perfecto y divino, mi enojo es sino contra la iglecia. La misma iglecia que mata gente desde hace miles de años con el objetivo de cambiar sus mentes y llenarse de plata los bolsillos. Mataron gente en el pasado, en el presente y en el futuro van a seguir. Si me habla ud de la doctrina social, economica y politica de la iglecia ya las estudie, no soy un inculto o un pendejo revelde que quire joder. A pesar de todo lo encuentro interesente a ud ya que aparenta saber y sabe defenderse en una discucion y eso me agrada. Mi postura revolucionaria no puede involucrar a la iglecia en temas de la politica y la economia, pero si los sociales en algunos casos, yo soy creyente por que tengo fe en mi, en mis ideas, en mi patria y en dios, auque no le paresca.

Me encantaria seguir esta charla diaria mente si le parec camarada

Ah y me encantaria aclararle una cosa con respecto a mi o mas bien a mi apodo mejor dicho. "Wolf" como ud bien dijo es "lobo" en ingles.Pero hay dos miradas para esto una la que creo que es la suya y si me equivoco corrijame. El lobo animal despiadado, maligno y en ingles capitalista jajjaj y la mia es lobo animal inteligente, rapido con tecnica para cazar solo o en grupo, una manada de todos iguales en jerarquia exepto el lobo gama que es mas debil y se le enseña a sobrevivir y en ingles puramente para que todos puedan entender que significa ya que lamentablemente es el idioma mundial y hay demaciados inculto o que simplemente por hablar otro ideoma no entienden.

Hasta la Proxima Camarada.

PD: sin ofender PATRIA O MUERTE

Wolf

Estimado Camarada Wolf

Como católico y persona dedicada a la apologética no puedo sino aceptar su invitación. Pero lo hago bajo ciertas condiciones, para que ni Ud. ni yo perdamos el tiempo. Esto es, limitarnos a responder sin irnos por las ramas, yendo al punto.

 

Me asegura conocer la doctrina social de la Iglesia. ¿Ha leído los documentos que le señalé? En tal caso, objéteme los puntos que considera erróneos. Alguno al menos. Sino, esto será un intercambio de consignas sin progreso alguno.

 

Ud. dice creer en sí mismo, en sus ideas, en su patria y en "dios". Nosotros lo escribimos con mayúscula. Bien, todo eso es inmanente, salvo Dios, que es trascendente y la Patria, que es la familia ampliada en la sociedad, con un pasado común (espiritual, territorial, histórico) y una unidad de destino en lo universal. Debo entender que Ud. es movido por amor a la Patria y a su prójimo (no me hable de la "humanidad porque es una abstracción") a buscar una fórmula que permita el triunfo de la justicia en esta tierra. Y considera que la Iglesia es el gran obstáculo para la realización de este mundo justo. El motor de sus decisiones es el amor y no el odio. ¿Estoy en lo correcto?

 

Le mando un abrazo selectivo: a lo que en Ud. hay de noble y desinteresado.

 

Un punto meramente anecdótico: Wolf es lobo también en alemán.

Camarada Marcelo

Estoy deacurdo con sus condiciones y si en algun momento me voy por las ramas espero que me llame la atencion ya que suele pasarme esto.

Primero queria decirle que si conosco lo que me a señalado anteriormente y la doctrina, auque la tendria que leer de nuevo ya que la ultima vez fue en la secundaria del Colegio Don Bosco de Bs As y en ese momento no estaba deacuerdo en algunas cosas y creo que ahora menos pero sin embargo la voy a leer de nuevo.

Y si, yo creo en mi, en mis ideales y en la patria de todos los paises de America Latina y no tenga duda de eso.Tambien acerto en que a mi me mueve el amor a la patria pero tambien el odio de la injusticia "Sean siempre capaces de sentir en lo mas hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo" Comandante Che Guevara, todos los sentimientos del ser humano me mueven para lograr mis objetivos y el odio es uno de ellos.

Ahora yo le pregunto a ud: ¿Que a leido o estudiado del Comandante Che Guevara? o ¿Que a leido de Marx, Lenin, Engels, Babeuf, Rosa Lexenburgo o otros tantos revolucionarios? y ¿Cual seria para usted la forma de darle justicia a esta tierra nuestra y de todos?

Un abrazo camarada Marcelo.

Patria o muerte                  Wolf

No leí nada

La verdad es que sistemáticamente no leí nada. Una biografía de Marx. El manifiesto comunista. Cartas del Che Guevara, cosas sueltas. De Engels (además del Manifiesto) nada, Babeuf, Rosa Luxemburgo citas sueltas si acaso. He leído la Historia de la Rusia Soviética de Alberto Falcionelli.

 

Ahora bien, le pregunto: ¿Hay entre ellos un pensamiento homogeneo, representativo, oficial de lo que pudiera llamarse "el comunismo"? Una cosa se por cierta, Lenin corrigió a Marx. Trotzki a Lenin y Stalin, además de partirle el cráneo, no se entendía demasiado bien con el pensamiento de León Bronstein.

 

Fidel lo alaba al Che, pero la sacó de patitas y con certeza dio el dato a la Cia para que lo encontraran en Bolivia.

 

En fin. Yo le ofrezco un blanco mucho más certero: la doctrina oficial de la Iglesia Católica. Sin contradicciones.

 

Lo dejo por ahora, porque estoy medio liado. Reitero mi cordial saludo.

 

P.D. Yo también soy ex alumno salesiano. No me extraña que haya perdido la Fe.

Wolf

Disculpe mi falta de atencion es que no estoy acostumbrado pero que la pase bien en Semana Santa

Muchas gracias.

Le deseo también unas Felices Pascuas

Camarada

Me gustaria saber de que colegio saleciano se recibio. Ahora le digo que en la union sovietica el unico Comunista de sangre fue Stalin con el que no concuerdo para nada. Los otros personajes que le nombre no eran cominustas sino socialistas y en mi opinion si llega a existir un un pensamiento homogenio. Con respecto a Fidel y el comandante Ernesto Che Guevara, eso son rumores que no se pueden saber. Lo que me molesta es el articulo que se escribio sobre el Che en esta pagina. Me gustaria que me responda ¿porq a estos personajes se lo tildan de comunistas? Si usted ah podido leer el manifiesto comunista se dara cuenta de lo que digo. Otra cosa, es que no se corrigieron entre si Ej: Lenin a Marx, si no que todos corrigen a Marx hasta el dia de hoy. Todos los ´partidos politicos de izquierda lo cambia a su pareser y es por eso que en nuestro pais hay millones de partidos politicos tanto de izquierda como de derecha, porq todos corrigen a las ideas o pensamientos a su manera, exepto los ortodoxos. Lo dejo con esa pregunta y disculpe que no pude responder antes. Un saludo Wolf Patria o muerte.

Venceremos

Al de marcelo de Ernesto Contreras. Señor marcelo, la verdad que sus argumentos rozan la indigencia intelectual. No existe nada más aberrante que la doctrina social de la Iglesia Católica. Detesto incansablemente que la Iglesia que confunde y distrae a las masas de su verdadero ideal y anhelo -el terrenal- se ampare en una doctrina de caridad. Hay mucha distinción enntre la caridad y la solidaridad que elevaba el comandante che guevara. La caridad, como definiera Manuel Ugarte -lo ha leído?- sirve para lavar las culpas burguesas; la solidaridad es el ejemplo de relación social superior. Igualmente no quiero expresar vulgarmente como varios revolucionarios de café que no han existido grandes hombres dentro de la negrura opaca de la Iglesia. Camilo Torres es un ejemplo de ello, el movimiento de curas Tercer Mundistas que inmolaron sus vidas por un mundo con mayor igualdad y justicia, contra el capitalismo y la explotación que sostiene su Iglesia hace ya 2000 años. Por eso creo que los que en un debate defienden a dicha infectada institución, y se atreven a criticar a un héroe inmortal como el che guevara -que de manera imbecil se intenta de comparar con jesuscristo- deben aprender y razonar un sinnúmero de cuestiones. Para escribir sobre las grandes figuras del marxismo, primero hay que leer a marx, luego a lenin, luego a stalin, luego a castro, luego al che, a ho chi ming, etc. Y los autores marxistas se van corrigiendo sucesivamente porque en ello, justamente, reside el marxismo, en la antiortodoxia y en el estudio de la realidad enmarcada en su coyuntura. Sin más Ernesto Contreras Avompla PD:la única Iglesia que ilumina es la que arde.

LA VERDAD

LA VERDAD OBJETIVA ES QUE EL CHE FUE UN SER HUMANO QUE CON TODOS LOS DEFECTOS QUE PUDO TENER HIZO LO QUE CREYO CORRECTO NADIE ES DUENO DE LA VERDAD Y YO NO CREO COMO EN EL PADRECITO EN QUE ES DUENO DE LA VERDAD El insensato que reconoce su insensatez es un sabio. Pero un insensato que se cree sabio es, en verdad, un insensato. Buda LA REALIDAD VARIA SEGUN LAS SITUACIONES SOCIOLOGICAS NO ME VENGA LA IGLESIA CON PAZ Y AMOR SI HICIERAMOS CUENTA CUANTA SANGRE DERRAMADA EN NOMBRE DE LA IGLESIA CRUZADAS SANGRIENTAS AVALADAS POR PAPAS Y DEMAS ATROCIDADES NO ME VENGAN A DAR SERMONES DE MORALIDAD LA IGLESIA CATOLICA Y TODO EL CRISTIANISMO SE HAN CONVERTIDO EN LOS FARISEOS QUE EL MISMO JESUS CRITICO DUENOS DE LA VERDAD Y DISPUESTOS A RETENER EL CONTROL TEOLOGICO A TODA COSTA YA LO DECIA NAPOLEON AL FIRMAR EL CONCORDATO CON ME DEJAIS EL CUERPO DEL HOMBRE QUE NADA VALE Y SE LLEVAIS SU ALMA SI NO SE LE HUBIESE ARREBATADO EL PODER ALA IGLESIA AL COMIENZO DEL SIGLO XIX SEGIRIAN CON SUS INTRIGAS DE PODER INFLINGIENDO DANO MORAL SOCIAL Y PSICOLOGICO ALA HUMANIDAD RECORDEMOS QUE LA IGLESIA SIEMPRE AVALO ALOS GOBIERNOS MONARQUICOS Y CONSTA EN SUS DOCTRINAS DE FE QUE ES EL METODO MAS NATURAL DE GOBIERNO Y BENDECIDO POR DIOS ES POR ESO QUE AUN MANTIENEN SU ESTRUCTURA DE PODER COMO UNA MONARQUIA TITULOS DEL PAPA: Sucesor del Príncipe de los Apóstoles. Príncipe de los Obispos. Pontífice Supremo de la Iglesia Universal. Primado de Italia. Arzobispo y Metropolitano de la Provincia Romana. Padre de los reyes. Pastor del Rebaño de Cristo. Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano. NO ME VENGAN CON TONTERIAS LA VERDAD ES PARA EL QUE LA BUSCA .

Muy Bien-Wolf

Estoy totalmente deacuerdo con lo que escribio el flaco. Y me gustaria aclararle a Marcelo que yo escribo dios con minuscula porque para mi dios es la palabra que le va a todas las religiones, y usted lo escribe con mayuscula porque esta hablando del cristianismo en si.

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